La policía EEUU dispara a un hombre negro desarmado y con los brazos en alto

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negro-desarmadoEstados Unidos ha vuelto a vivir un caso de presunto abuso policial en la persona de un ciudadano de raza negra, que recibió un disparo de la policía a pesar de encontrarse desarmado y con los brazos en alto.

Los hechos sucedieron en Miami, estado de Florida. Un testigo registró los momentos previos con un teléfono móvil, así como los posteriores. En las imágenes se ve a un hombre de mediana edad tumbado boca arriba, con los brazos levantados, que se dirige a dos agentes de policía que le apuntan y se protegen desde dos postes.

De acuerdo a la información de la cadena WSVN, la Policía de Miami recibió un aviso de que un hombre estaba con una pistola en la calle y amenazaba con suicidarse.

Cuando un patrulla de policía llegó al lugar indicado, se encuentró a un hombre negro de 47 años, llamado Charles Kinsey, que se reveló como “un terapeuta de conducta en un hogar grupal”. En ese momento trataba de calmar a un paciente que le acompañaba, un joven de raza blanca.

“Señores, no es necesario que saquen sus armas. Yo no llevo armas y él es un chico autista”, gritó Kinsey. Estaba tratando de calmar al enfermo, que acaba de huir del hogar social donde era tratado. Para que la policía no se preocupara y siempre con los brazos en alto, Kinsey informó a los agentes que el chico “sólo tenía en la mano un camión de juguete”. Los testigos cuentan que Kinsey trató de calmar al paciente con frases como “Rinaldo, por favor, cállate. Siéntate, Rinaldo”.

20 minutos sangrando en el suelo

Desde el hospital, la víctima del suceso explicó que en aquel momento estaba más preocupado por su paciente que por él mismo, y que pensó que “teniendo las manos en alto claramente visiblespara la policía, ellos no me dispararían. Y, vaya, me equivoqué”.

El vídeo no recoge el momento del disparo, por lo que no se sabe si algún gesto de Kinsey pudo hacer sospechar a la policía de que llevaba un arma, aunque él asegura que no cambió su posición en ningún momento. Tras sentir el impacto de tres disparos en la pierna, el hombre preguntó: “¡Señor! ¿Por qué me ha disparado?” El agente respondió con un escueto: “ No lo sé”. Inmediatamente después, los policías esposaron tanto al terapeuta herido como al enfermo que le acompañaba.

Kinsey confiesa que le molestó aún más el tratamiento que le dispensaron los agentes tras haberle herido y esposado. “Me dejaron veinte minutos sangrando tirado en el suelo”, razón por la cual reconocía a la prensa local que se encontraba “agradecido de estar todavía vivo y poder contar la historia de lo que le pasó”.

La policía de Miami no ha querido dar ningún detalle del suceso, salvo que sus abogados están estudiando lo que pasó