La inmigración africana en Brasil aumenta treinta veces entre 2000 y 2012

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inmigración africana en BrasilEscenario de los grandes eventos deportivos del mundo en estos años, Brasil no sólo concentró la atención de organismos internacionales y de grandes inversores, sino que también se fortaleció como destino de las tradicionales rutas de emigración que salen del continente africano.

Datos de la Policía Federal (PF) a los que Efe tuvo acceso apuntan que entre 2000 y 2012 el número de residentes y refugiados africanos en el país suramericano creció más de treinta veces, pero las cifras pueden ser aún mayores si se tienen en cuenta a los indocumentados, de los que no hay registros oficiales.

El informe de la PF señaló que en 2000 vivían en Brasil 1.054 africanos regularizados de 38 nacionalidades, pero la cifra saltó en doce años a 31.866 ciudadanos legalizados provenientes de 48 de las 54 naciones del continente.

Las rutas de inmigración son por vía aérea, la mayoría, y otras por mar y en algunos casos por tierra, principalmente a través de la frontera norte brasileña después de escalas previas en países amazónicos vecinos.

«Conozco algunos casos raros de personas que huyeron del Congo escondidos en barcos y sin saber su destino, que muchas veces era el puerto de Santos» en el litoral paulista, señaló a Efe el sacerdote católico Paolo Parise, director de la Casa del Inmigrante de Sao Paulo, principal centro de acogida de los africanos.

El refugio de la pastoral recibe a inmigrantes desde 1978, en un 90 % extranjeros y con estatus de refugiados, que de acuerdo con Parise antes eran predominantemente provenientes de países latinoamericanos y ahora en su mayoría son africanos y haitianos.

La mayoría de los africanos, según la PF, proceden de países lusófonos, como Angola y Cabo Verde, con 11.027 y 4.257 ciudadanos respectivamente hasta 2012 -año de los datos consolidados más recientes-, seguidos de Nigeria con 3.072 inmigrantes que regularizaron su situación.

Según el coordinador de Políticas para Inmigrantes de la Secretaría de Derechos Humanos de la Alcaldía de Sao Paulo, Paulo Illes, el aumento de la corriente inmigratoria africana es «más visible» después de 2010, cuando el flujo pasó a ser «continuo».

Illes, quien trabaja con el tema de la inmigración desde hace quince años, indicó a Efe que la crisis financiera de 2008 fue uno de los factores que hizo a muchos africanos optar por Brasil y no por países de Europa, que a su vez se pusieron más estrictos con las normas migratorias.

La imagen de Brasil como nación emergente en el escenario internacional llevó al «gigante suramericano» a ser visto por los africanos de lugares más pobres como «el país del futuro y de los sueños» y un destino «más atractivo» en términos de fácil ingreso y laborales en comparación con Europa, resaltó Illes.

Por ejemplo, la congoleña «Cathy» dejó su tierra natal debido a la guerra civil entre el Gobierno y fuerzas rebeldes en el norte del país y ver a su marido, miembro de un partido de oposición, ser preso.

«Salí por cuestiones de seguridad y como en África es difícil conseguir visas, me dijeron que para Brasil era fácil y como país emergente necesitaba de mano de obra para el trabajo», contó a Efe Cathy, quien llegó a Sao Paulo en diciembre pasado junto a sus hijos y espera legalizar sus documentos para conseguir trabajo.

Parise lamentó que a pesar de la PF otorgar un documento provisional para ingresar al país en las fronteras, el estatus de refugiado y las autorizaciones para trabajar pueden demorar meses.

«Personas que llegaron en marzo tienen marcada la entrevista para diciembre. Eso quiere decir que la vida de ellos queda parada hasta esa fecha con una serie de consecuencias y problemas», explicó el sacerdote.

Cathy cuestionó la burocracia para obtener los documentos y tildó como «mito» la fama de receptividad de los brasileños.

«Cambié de idea, pues a uno le piden aquí documentos para cualquier cosa, hasta para comprar algo», expresó.

La xenofobia y otras muestras de racismo, como cierto prejuicio contra los africanos en los medios de transporte público y por parte de los organismos de seguridad, son relatadas también por algunos inmigrantes que llegan al abrigo de la pastoral.

A pesar de ser Brasil más «acogedor» que Europa con los inmigrantes, Parise señaló que la tasa de inmigración comparada con la de los países europeos es «baja».

«Si los inmigrantes representasen el 10 % de la población me gustaría entonces ver cómo reaccionaría la sociedad brasileña», concluyó el sacerdote, quien recordó que la inmigración representa en Brasil solamente el 1 %.

Cleyton Vilarino