La encrucijada africana: crecimiento económico vs. mejora ciudadana

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Por Richard Ruíz Julién
Aunque el Producto Interior Bruto (PIB) del conjunto de los países que integran África creció en la última década, según expertos no sirvió para crear nuevas oportunidades económicas que beneficien a los ciudadanos.

Los analistas refieren que este es uno de los indicadores que señalan un retraso en el progreso de la gobernanza pública, por detrás de las necesidades y expectativas de una población en constante crecimiento, compuesta principalmente por jóvenes.

Así se desprende del análisis del informe elaborado por la Fundación Mo Ibrahim: 2018 Ibrahim Index of African Governance, que cada año, desde hace 12, evalúa la gestión política y social de 54 países africanos.

Presentado en la sede de la Unión Africana (UA), el índice de este año muestra muchas tendencias positivas.

Por ejemplo, 15 de las 34 naciones que registran avances en la gobernanza general en la última década aceleran su ritmo de mejora en los últimos cinco años.

Entre ellos Costa de Marfil, Marruecos y Kenya muestran la progresión más impresionante; en toda la región destacan las mejoras en los indicadores relacionados con salud e infraestructura.

También se observan avances en lo que respecta al Estado de derecho y la transparencia y responsabilidad, aunque todavía quede mucho por hacer en ese último campo.

Sin embargo, apuntó la comisionada de Asuntos Sociales de la UA, Amira ElFadil, África se enfrenta a un aumento demográfico sin precedentes y las áreas de gobernanza no avanzan lo suficientemente rápido como para mantenerse al día con las crecientes demandas de la ciudadanía.

Además, se dificulta dar respuesta a las cada vez más altas expectativas de las nuevas generaciones, que ahora suponen la mayoría de la población africana (el 60 por ciento) y se espera que aún aumenten en casi un 20 por ciento en los siguientes 10 años.

Por otro lado, la puntuación en educación cae en la mitad de los 54 territorios analizados. Esto supone que ahora los de menos edad reciben una enseñanza primaria de menor calidad que en el pasado, lo que levanta dudas y temores sobre el futuro y la posible inestabilidad social que pueda generar la frustración de este colectivo, refirió el investigador del Centro de Estudios Estratégicos, Tewolde Tadesse.

El documento señala que si bien el PIB combinado de África ha crecido en casi un 40 por ciento en la última década, la mayoría de los africanos no ha obtenido mejoras en sus vidas.

Se trata de una gran oportunidad perdida. Este es quizás uno de los puntos que más preocupan a los observadores que han elaborado el índice.

A su consideración, el despegue se ve significativamente frenado por la ineficacia de los gobiernos a la hora de traducirlo en oportunidades económicas sostenibles que podrían mejorar la calidad de vida.

Las cifras son muy claras en este sentido: desde 2008, el promedio en esta categoría prácticamente no se ha movido, lo que contrasta con el aumento poblacional de un 26 por ciento.

Esto se traduce en un estancamiento de la economía, apuntó Tadesse.

A su vez, los resultados arrojan que el espacio político y cívico se ha reducido poco a poco, como lo demuestra el empeoramiento de las tendencias de algunos indicadores de la categoría de participación y derechos humanos.

Los elementos analizados que obtienen peor calificación son participación de la sociedad civil, derechos civiles y libertad, libertad de expresión y libertad de asociación y reunión.

Como contraste, señala que en el apartado de elecciones democráticas mejora notablemente. También son buenos los datos sobre gobierno general, que mantienen un crecimiento moderado durante la última década.

Tres de cada cuatro africanos (el 71,6 por ciento) vive en un país donde la situación general ha mejorado.

En definitiva, los Estados que obtienen las puntuaciones más altas en este índice son aquellos que brindan mayores derechos y bienestar y cuyas autoridades son responsables ante sus ciudadanos.

Por eso, el informe afirma que África se encuentra en un punto de inflexión y que, consecuentemente, los próximos años serán cruciales para el continente.