La cuestión palestina y la solidaridad africana

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Por Richard Ruíz Julién
Académicos en Etiopía instaron a África a ponerse de pie en solidaridad con Palestina y abogar por el fin del conflicto con Israel, al tomar en cuenta el establecimiento de fronteras seguras y reconocidas.
Los especialistas insistieron en que es tiempo de asumir posturas firmes, no ambivalentes, sobre todo tras los acontecimientos más recientes, los cuales dan cuenta de la matanza de 62 palestinos a manos de las fuerzas de seguridad israelíes y del movimiento unilateral de la embajada estadounidense hacia Jerusalén por parte de la administración de Donald Trump.

Esa ciudad, en el centro del diferendo, debe ser la capital de ambos estados, subrayaron los expertos.

La intratable crisis del Oriente Medio nunca ha sido sobre religión o raza, ya que la opresión mediática distorsiona a diario los hechos históricos y contemporáneos, manifestó Issa Aremo, investigador del Centro de Estudios Estratégicos.

A su vez, destacó que la cuestión palestina es sobre la ocupación de la tierra, la dominación y la opresión, en la que, desde 1948, los ciudadanos de ese territorio son víctimas en serie, mientras Tel Aviv se presenta como opresor triunfante.

Esta situación es comparable a la larga historia de la esclavitud, el colonialismo y el apartheid en África; como africanos que una vez cosecharon de la solidaridad global por la liberación y la independencia, no podemos ser indiferentes hasta que los palestinos también reciban justicia en términos de la constitución de un estado y una seguridad garantizada, puntualizó Aremo.

El también comentarista político elogió al gobierno de Muhammadu Buhari por desvincular a Nigeria de la acción de traspaso de sede diplomática acometida por Washington.

Cada vez más, el mundo se ha dado cuenta de que el eslogan de ‘América primero’ de Trump tiene en su base el engaño y la usurpación; el movimiento de la embajada a Jerusalén ‘no cuenta con el apoyo del electorado estadounidense ni israelí que saben que el enclave es un centro de gravedad tanto como para uno como para otro bando del conflicto y, de hecho, para buena parte de las religiones de la humanidad’, refirió Buhari.

El ministro nigeriano de Asuntos Exteriores, Geoffrey Onyeama, sancionó al embajador en Tel Aviv por su indisciplina al asistir al controvertido traslado.

Tefere Megisto, estudioso de temas regionales de la Universidad de Addis Abeba, apuntó que el sistema subsiguiente de parcialidad y poder asumido tras la expulsión de los palestinos de su tierra hace 70 años, permitió a Israel seguir atacando el estado de derecho y generar una cultura de odio y opresión.

El proceso de paz no puede ser visto como un fin en sí mismo; ahora la Casa Blanca ‘destrozó la mesa de negociaciones’ al mudar la embajada y reconocer a Jerusalén como capital israelí, enfatizó.

Las vidas de generaciones fueron definidas y limitadas por una colisión que configuró el paisaje físico y humano bajo una fuerte atmósfera de miedo, desconfianza mutua y desesperación, argumentó Megisto.

En todo el mundo, repasar el doloroso pasado y hacer preguntas difíciles a todas las partes es un requisito previo para la estabilidad y un futuro incluyente, insistieron los académicos.

Si Al-Nakba -la palabra árabe que significa ‘la catástrofe’, utilizada en referencia a la expulsión del 15 de mayo de 1948- no es adecuadamente reconocida y atendida, la búsqueda de la paz seguiría siendo difícil de alcanzar, agregaron.

‘La Unión Africana debe liderar el movimiento para garantizar la solución de los dos estados, justo como retribución a que los palestinos ofrecieron solidaridad en la lucha contra el apartheid y la opresión en este continente’, concluyeron.