Kenya: Jomo Kenyatta y la independencia nacional

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Jomo KenyattaRoberto Correa Wilson

El kenyano jomo Kenyatta fue un líder destacado en la lucha de su pueblo por la independencia de Gran Bretaña, nación que edificó un vasto sistema de explotación colonial que se prolongó hasta mediados del siglo XX.

En una época en que las metrópolis se disputaban el dominio del continente, Kenya y otras naciones del África Oriental se convirtieron en escenarios de agudas confrontaciones entre Gran Bretaña y Alemania por el control de la región.

ANTES DE GRAN BRETAÑA

En 1444 los portugueses comenzaron a penetrar la costa ya explorada en busca de oro y especias y acrecentar el comercio de esclavos.

Cuatro años después Vasco de Gama comandó una expedición que bordeó la costa este e inició la conquista expulsando a los árabes de Kenya, Somalia y Tangañika.

Los árabes reconquistaron territorios en 1670, pero los intereses europeos comenzaron a intervenir en la región, particularmente los

ingleses y franceses.

Inglaterra que había abolido la esclavitud en sus colonias en 1834, comenzó a patrullar las costas para impedir el tráfico y a la vez hacer contactos con los dirigentes árabes para evitar la competencia de Francia, e inició la penetración en Kenya.

En la Conferencia de Berlín celebrada entre 1884 y 1885 las potencias europeas se repartieron el continente. Gran Bretaña y Alemania acordaron que toda la tierra al norte del lago Victoria fuera propiedad inglesa y el territorio al sur pasaría al dominio germánico.

El primero de julio de 1895 Inglaterra proclamó el llamado Protectorado Británico de África Oriental (Kenya Uganda), pese a la resistencia

de las tribus kamba, kikuyo, masai y otras.

Para dominarlos, los nativos fueron encerrados en reservas y despojados de sus tierras que eran vendidas a los colonos que llegaban desde la

metrópoli.

CONTRA EL DOMINIO INGLÉS

La lucha contra el coloniaje se inició casi con los comienzos del nuevo siglo. En 1920 se formó la

Asociación de Jóvenes Kikuyo, que realizaron los primeros intentos de organizar las fuerzas más avanzadas de la población.

En 1924 la Asociación adoptó el nombre de Asociación Central Kikuyo que primero dirigió Harry Thuku y más tarde jomo Kenyatta, que sólo admitía en sus filas a miembros de esa etnia.

La organización comenzó a luchar contra la expropiación masiva de las tierras de esa tribu y la influencia de misioneros europeos.

Kenyatta figura ya conocida viajó en 1930 a Londres representado a la Asociación la cual fue

puesta fuera de la ley debido a la

arrogancia colonial. Convertido en líder permaneció en la capital inglesa hasta

1945.

Allí participó en el Congreso Panafricano de Manchester en 1945, donde por primera vez se habló de la independencia de Kenya, lo que provocó la ira de los colonialistas.

EN KENYA

Mientras tanto, en Kenya las fuerzas locales incrementaron la lucha contra las medidas coloniales que reducían considerablemente los

ingresos de la población y aumentaban los ya altos impuestos.

Como respuesta a las reivindicaciones, las autoridades permitieron que un nativo integrara el Consejo Administrativo.

Corrían los años de la primera mitad de 1940 y miles de kenyanos eran reclutados para formar parte de las fuerzas armadas británicas que combatían el eje nazifascista en el norte de África, en Etiopía y al imperio japonés en Birmania.

Cuando los soldados regresaron a Kenya al finalizar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el dominio colonial se había debilitado por

el éxodo de algunos colonos y el desgaste ocasionado por el conflicto.

En esos momentos crecían las demandas de independencia y se rechazaba el Consejo Legislativo en el que cinco millones de africanos sólo tenían un representante.

En 1943 se fundó la Unión Africana de Kenya (KAU), que a partir de 1947 presidió Kenyatta recién llegado de Inglaterra.

Una rebelión de los kikuyos estalló en 1952 en las altas mesetas kenyanas habitadas en su mayoría por miembros de esa etnia, para reclamar la devolución de sus tierras usurpadas por el régimen colonial y el pese del maltrato a la población.

El colonialismo británico rechazó las demandas e implantó el estado de emergencia que duraría siete años, proscribió los partidos políticos y arrestó a sus dirigentes entre ellos a Kenyatta.

Después de su liberación, Kenyatta fue detenido en 1953 y condenado a prisión acusado de complicidad con el movimiento nacionalista Mau- Mau.

La represión aumentó con un saldo de 15 mil africanos asesinados y más de 50 mil enviados a los campos de concentración.

La insurrección campesina de los Mau – Mau como se conoció en todo el mundo ese movimiento, fue deformada y calumniada por la prensa occidental que atribuyó a los sublevados la violación de los derechos humanos. El colonialismo

británico mostraba así toda su crueldad.

Entre tanto, la KAU ampliaba sus filas para admitir a miembros de otras etnias importantes del país, kamba, lou y otras. Así se formaba la Unión Nacional Africana de Kenya (KANU), que sustituyó al KAU.

A pesar de la despiadada represión de las tropas coloniales que en gran cantidad ocupaban el

territorio kenyano, la resistencia se amplió y las autoridades británicas se vieron obligadas a ceder.

En 1960 se puso fin al estado de emergencia y la potencia europea prometió una Constitución y elecciones para integrar la Asamblea Legislativa.

Sin embargo, el camino de Kenya hacia la emancipación no estuvo excento de dilaciones y

maniobras.

Tuvieron que transcurrir varios años antes de que la nación obtuviera la independencia el 12 de 1963. Al constituirse la República, Kenyatta desempeñó los cargos de presidente y jefe de gobierno.