Jumia, el Alibaba de África

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Jumia se convirtió en un testigo del cambio en los hábitos de compra de los consumidores africanos con la implementación del comercio electrónico, consideraron expertos.

De hecho, el futuro en el continente del e-commerce, como también se le denomina a este sistema, trae buenas perspectivas, aunque ahora solo representa el 0,5 por ciento del total de las ventas al por menor.

África encuentra dificultades de acceso a determinados productos, por lo que la compra-venta online se presenta como una opción al mercado que no encuentra lugar en las tiendas tradicionales, coincidieron los observadores.

Sobre el tema, la Unión Africana (UA) celebra una conferencia para evaluar estrategias con miras a mejorar la comprensión del estado actual de los negocios en línea en la región.

El mencionado sitio web, subrayó el profesor de la Facultad de Informática de la Universidad de Addis Abeba, Leulseged Worku, es líder en este campo: está habilitando el pago contra-reembolso ya que no es frecuente el uso de tarjetas bancarias y ha abierto líneas de crédito para aquellos vendedores que deseen operar con ellos.

Entre las empresas que conforman la matriz, Jumia Services ofrece una completa plataforma de e-commerce a través de una red de proveedores de servicios de almacenamiento, procesamiento de pedidos y logística propia y de terceros, detalló Worku.

Etiopía necesita posicionarse en la red: es una de las mejoras formas en la actualidad de adquirir, promocionar, subir anuncios y explotar las facilidades de Internet, agregó.

Jumia nació en Nigeria en 2012, con el objetivo de acercar a minoristas y mayoristas a las posibilidades de vender y distribuir productos; sus buenos resultados en el país llevaron a la compañía a expandirse a 14 Estados del área; en 2017 las ventas alcanzaron los 507 millones de euros, un 42 por ciento más respecto a 2016.

Para mi generación, África es lo que China o India podía ser para mis padres, un lugar en el mundo donde tenemos todavía la oportunidad de construir algo, comentó a Prensa Latina Genet Fekade, estudiante de cibernética de la institución de enseñanza superior de esta capital.

Manifestó que Jumia es como el Alibaba de África, porque se construyó de la nada un ecosistema de páginas web para una decena de servicios, lo que le hace perfectamente reconocibles para el cliente.

En el centro de todo está el e-commerce, que es indudablemente la actividad principal de grupo.

Creo que los desafíos de Alibaba en China y sus soluciones son más parecidos a los nuestros que los de su similar Amazon en un mercado tan distinto como el de Estados Unidos, señaló el joven universitario.

Ahora que la UA está llevando a cabo una reunión sobre estos asuntos, debería repensar las vías para expandir la conectividad. No obstante, aseguró, hay 500 millones de africanos conectados, lo que representa mucho más que toda la población estadounidense, por ejemplo.

Pueden consumir y poseen la tecnología para ello. Lo que es complicado es construir la confianza. Pero, una vez superado este obstáculo, se dan cuenta de la diferencia entre comprar por internet y tener que lidiar con el tráfico para ir a un mercado al aire libre, entre otras dificultades, puntualizó Fekade.

En Europa, de hecho, podríamos pasar del e-commerce, ya que hay tiendas y grandes cadenas por todas partes. En África no, allí lo necesitan de verdad.

El bloque comunitario lleva a la conferencia en Nairobi, Kenya, el ejemplo de Jumia con el objetivo de crear confianza entre los actores que pudieran potenciar el comercio electrónico.

La plataforma autoriza los pagos a la entrega, una vez que el repartidor ha llegado a casa y el cliente ha podido ver el producto. El 80 por ciento de las ventas se hacen de esta manera, el resto a través de JumiaPay, el sistema de pago online.

Hay que llamar antes al cliente, porque no existe un sistema de direcciones fiable. Tienen, en opinión de analistas, menos derecho de equivocarse que cualquier otra empresa en el mundo, porque los usuarios en África son muy exigentes.

Si no entregas el mismo día o en 48 horas como máximo, el comprador se siente defraudado. Y, como a menudo para él se trata de una inversión importante, no admite que un producto no funcione.

Es un desafío, pero los resultados al implementarlo son indudablemente positivos, concluyó la UA en un comunicado con motivo de la cita regional.