Jefe de grupo armado libio rechaza detener combates en Bengasi

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LibyenEl jefe del autodenominado Ejército Nacional Libio (ENL), general retirado Khalifa Haftar, rechazó detener los ataques contra las milicias islamistas en la ciudad de Bengasi, este, donde hay decenas de muertos por los combates.

Haftar compareció vestido de uniforme ante una televisora local y aseguró que “la operación continuará hasta que Bengasi este purgada de terroristas”, la misma afirmación que hizo la víspera al comienzo de los asaltos contra las bases de las milicias Brigada 17 de Febrero y Ansar Al Sharia.

Los primeros recuentos mencionan 24 muertos y más de 150 heridos, pero carecen de confirmación, a pesar de que una precaria calma reina en esa ciudad, escenario frecuente de choques entre grupos armados y de un mortífero ataque contra el consulado de Estados Unidos en septiembre de 2012.

El primer ministro dimitente Abdallah al Thini distanció a las autoridades centrales de los combates y declaró que no se permitirá que ningún ente armado controle de Bengasi, pero se abstuvo de explicar la participación de la Fuerza Aérea de parte del ENL.

La situación del propio Thini es precaria ya que días atrás dimitió tras un atentado en su contra y el Congreso General Nacional (CGN) eligió a un sustituto, Ahmed Matiiq, apoyado por los islamistas, pero la decisión fue revertida y el flamante primer ministro quedó en el limbo.

Lo único cierto de momento es que hay una mediación entre las milicias y las fuerzas de Heftar, quien en febrero pasado demandó la creación de un Consejo Presidencial para sustituir al CGN, el ente que ejerce de facto los poderes Legislativo y Ejecutivo, cuyo mandato había caducado ese mes.

La demanda del general retirado propició versiones de un golpe de Estado,pero quedó en un gesto embrionario.

El éxito del arbitrio es impreciso ya que el general retirada afirmó hoy su propósito de “liquidar a la escoria terrorista”, en alusión a las milicias islamistas a las que se vincula con grupo afines en Túnez y Malí.

Aún cuando se alcance un entendimiento, el levantamiento de Haftar es un precedente y como mínimo anuncia el nacimiento de otra milicia, que se suma a las que ejecen el poder real en este país, sumergido en el caos tras la deposición por una agresión de la OTAN del Gobierno liderado por Muamar Gadafi.

Los grupos armados, en los que militan mercenarios extranjeros, sirvieron de pretexto para la oleada de ataques aéreos de la OTAN y además de controlar fragmentos del país ahora e imponer su ley por la fuerza de las armas, rehúsan integrarse al Ejército y las fuerzas de seguridad.

La inseguridad reinante en este país del norte de Africa compelió a la embajada de Argelia a cerrar su misión en esta capital y estaba prevista por las fuerzas navales estadounidenses en el Mediterráneo que están en alerta desde principios de esta semana.