Italia consigue el respaldo de 10 alcaldes libios sobre el tráfico de personas

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Italia ha conseguido el apoyo de 10 alcaldes de localidades del desierto en el sur de Libia para luchar contra el tráfico de personas, como parte de un acuerdo firmado a principios de semana entre Roma y el Gobierno libio de Trípoli, que cuenta con el apoyo de Naciones Unidas.

Los alcaldes volaron a Roma este lunes, donde se reunieron con el ministro de Interior italiano, Marco Minniti, que les pidió que colaborasen con las autoridades italianas a combatir a las redes de trata de personas a cambio de recibir entrenamiento, fondos y equipación.

“Han expresado su conformidad acerca de apoyar e implementar el acuerdo”, ha asegurado un miembro del Ministerio del Interior. “Supone un paso muy importante, ya que controlar un territorio tan vasto es muy difícil”, ha añadido.

El nuevo embajador de Italia en Trípoli ha celebrado su primera reunión con las autoridades libias esta semana y también ha abordado el acuerdo y cómo ponerlo en marcha.

Libia está sumida en el caos desde la caída del régimen de Muamar Gadafi, en 2011. La nación norteafricana quedó bajo el control de dos administraciones, la de Tobruk –reconocida por la comunidad internacional– y la rebelde de Trípoli, pero en 2015 las partes llegaron a un acuerdo para formar un Gobierno de unidad nacional.

A pesar de que el nuevo Ejecutivo cuenta con el respaldo de la comunidad internacional, muchas facciones libias, entre ellas la liderada por Jalifa Haftar, han rechazado su autoridad, lo que ha mantenido vivo el conflicto armado en muchas ciudades, incluida Trípoli.

La inestabilidad política del país facilita la actividad de las redes de trata de personas, que transportan a miles de inmigrantes procedentes de África subsahariana a través del país hasta la costa libia, donde son enviados a cruzar el Mediterráneo montados en embarcaciones precarias. El año pasado, más de 160.000 personas llegaron a Italia procedentes de la costa libia. Se estima que 4.500 hombres, mujeres y niños perdieron la vida en el mar.

Antes de montarse en pateras hacia la costa italiana desde Libia, los inmigrantes pagan a los traficantes inmensas cantidades de dinero para que les ayuden a cruzar el desierto del Sáhara.

La mayor parte de los inmigrantes del sur de África entran en Libia a través del desierto de Níger, ya que en esa parte de la frontera no hay apenas controles. Eso es precisamente lo que el Gobierno italiano quiere cambiar. El acuerdo firmado este miércoles implica la creación de controles en el sur de Libia y en la costa norte, con el objetivo de luchar contra la trata de personas por parte de las mafias.

No obstante, la puesta en práctica del acuerdo dependerá del nivel de cooperación de las autoridades locales a lo largo de las principales rutas de tráfico de inmigrantes, ya que el Gobierno de Trípoli carece del control suficiente a nivel regional en una gran parte del país.

Algunos de los alcaldes que han volado este lunes a Roma han señalado que no habían sido informados del acuerdo entre Roma y Trípoli hasta que los firmaron el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, y el primer ministro libio, Fayez Serraj. Muchos de ellos han alegado que se oponen a la idea de crear centros de detección para inmigrantes con fondos europeos, ya que consideran que no es la solución adecuada.

“Nuestra prioridad es apoyar a nuestros hijos, no recluir a inmigrantes ilegales en centros”, ha dicho Hamed Al Jyali, alcalde de la ciudad de Sabha, uno de los centros de actividad para las redes de trata.

No obstante, el acuerdo ofrecido por Italia supone una inversión de millones de euros en “programas de desarrollo”, creación de empleo y construcción de infraestructuras en unas zonas donde la mayor parte de la población depende de las redes de trata de personas para poder subsistir.