Guinea Bissau: incierto futuro político

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jose-m-vaz-bissauPor Osvaldo Cardosa

Convencer es la palabra de orden que enarbola actualmente el nuevo primer ministro de Guinea Bissau, Umaro Sissoko, para sus contactos programados con partidos políticos, en un intento por integrarlos a su anhelado gobierno.

Lo anunció y cumplió. El presidente José Mário Vaz dimitió el 15 de noviembre a la administración de Baciro Djá, al considerarla imposibilitada de lograr la aprobación en el Parlamento de su plan de Presupuesto General del Estado.

Vaz justificó su determinación al tener en cuenta normas constitucionales que establecen cesar al Ejecutivo en caso de no poseer los ineludibles instrumentos de gobernación.

Según el mandatario, la dirección de Djá no fue capaz de superar el bloqueo percibido en el Parlamento, en el que las dos principales organizaciones políticas: el gobernante Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (Paigc), y el opositor Partido de la Renovación Social (PRS), no se entienden hace más de un año.

Reconoció que aún el país vive ‘una grave crisis’, la cual requiere la intervención del jefe de Estado.

Defendió también su fallo con la necesidad de cumplir con el llamado Acuerdo de Conakry, según el cual la crisis se superaría a través de la formación de un nuevo gobierno inclusivo, cuyo primer ministro sería una figura de consenso entre los partidos representados en el Parlamento.

Tres días después de la cesación, Vaz nombró por decreto presidencial a Sissoko, sin embargo el Paigc, vencedor en las elecciones generales de 2014, rechaza su nombramiento y acusa al mandatario de violar el pacto de Conakry.

Para más leña al fuego, tres de las cinco formaciones políticas que componen el Parlamento (Paigc, Partido de la Convergencia Democrática y Unión para el Cambio) declinan formar parte de la jefatura para dar punto final a la crisis de 15 meses.

A las claras, los tres partidos no desean a Sissoko, un general (r) de 44 años que sin reserva reveló, luego de un breve viaje a Liberia, que el líder de ese país, Ellen Johnson, le aconsejó persuadir a las demás organizaciones políticas para constituir su gobierno.

Johnson funge como presidente en ejercicio de la Conferencia de jefes de Estado de la Comunidad de Estados de África Occidental (Cedeao), mecanismo que intenta llevar a los dirigentes políticos guineanos a un entendimiento para superar su conflicto interno.

En declaraciones a reporteros, el líder liberiano comentó que instó a Sissoko para que involucrara al llamado P5, espacio de concertación entre los representantes de las Naciones Unidas, Unión Europea, Unión Africana, Comunidad de Países de Lengua Portuguesa y Cedeao, en Bissau durante la búsqueda de diálogo con el Paigc.

Tras escuchar el consejo, el recién nombrado primer ministro prometió que avanzaría rumbo a la formación de su equipo gubernamental si el partido en el poder rechaza integrar el nuevo Ejecutivo.

En medio de las dudas por la nominación de Sissoko, la Comisión Permanente de la Asamblea Nacional Popular (ANP) ordenó la suspensión de la primera sesión ordinaria de la novena legislatura, hasta que concluya el proceso de implementación de los primeros tres puntos del convenio de Conakry (Guinea).

ACUERDO DE CONAKRY

Los principales actores de la crisis política en Guinea Bissau alcanzaron un acuerdo el 10 de septiembre, con la creación de un nuevo Ejecutivo integrado por todos los representantes guineanos como parte de un plan diseñado por la Cedeao.

De los tres puntos previstos en el arreglo, el primero define la idealización de un proceso consensual en la designación de un primer ministro que sea de la confianza del Presidente para ejercer sus funciones hasta las elecciones legislativas de 2018.

El segundo punto establece la formación de un gobierno inclusivo, con un organigrama negociado de forma consensual entre los partidos políticos representados en la ANP.

También prevé el reparto de cargos, de acuerdo con la representación que cada una de las fuerzas políticas tiene en el Parlamento, al paso que el último establece la posibilidad de designar para el gobierno inclusivo a personalidades independientes y de la sociedad civil.

Definitivamente con el diálogo se pretendió el nombramiento de un primer ministro de consenso, formar un gobierno de unidad y restaurar en sus cargos a 15 parlamentarios expulsados por el Paigc.

Tal trance provocó una indiferencia entre el Paigc y Vaz, quien en lo que va de año cesó y nombró a varios jefes de gobierno.

El Paigc responsabiliza al jefe de Estado por la existencia de un ‘gobierno de iniciativa presidencial’, figura no prevista en la Constitución, aunque depuso al equipo de Djá tal como hizo con la dirección liderada por Carlos Correia.

La crisis en Guinea Bissau comenzó el 12 de agosto de 2015, cuando Vaz dimitió como jefe de gobierno a Domingo Simoes (presidente del Paigc), al argumentar incompatibilidades personales y falta de confianza.

Al respecto, autoridades eclesiásticas de Guinea Bissau, que participaron en una misión de reconciliación nacional, consideran que el apetito por el poder, el enriquecimiento fácil y la corrupción constituyen las principales fuentes de la crisis.

El expresidente caboverdiano Pedro Pires manifestó sentirse angustiado con tal situación y en particular por el nombramiento de un nuevo primer ministro para liderar el quinto gobierno en Guinea Bissau en solo dos años.

Sissoko peligra en su cargo.