Gobierno nigeriano ataja de urgencia tensiones étnicas

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El gobierno nigeriano criticó hoy la conminación de un grupo étnico del norte a los miembros de la etnia igbo, originarios del este, para que retornen a esa zona en el plazo de tres meses.

‘Nigeria nos pertenece a todos (…) Ningún grupo o persona es más importante o tiene más derechos que otro en este espacio que llamamos patria’, afirmó en una alocución filmada el presidente en funciones Yemi Osibanjo.

La declaración del mandatario temporal sigue a la difusión de un ultimátum de los Grupos de Juventudes Norteñas, según el cual ‘todos los igbos residentes en Nigeria septentrional son conminados a relocalizarse en el plazo de tres meses (…) los norteños que se encuentren en el oriente deben retornar al norte’.

Tenemos la responsabilidad de vivir en paz unos con los otros, de buscar la paz y los medios constitucionales de expresar nuestros deseos y resistirnos a quienes buscan sembrar la confusión y el odio por intereses egoístas, afirmó Osibanjo, quien sigue en el cargo a pesar del retorno del presidente Muhammadu Buhari a principios de semana.

El mandatario constitucional permaneció varias semanas internado en una clínica de Londres, la capital británica, sometido a tratamiento por una dolencia cuya naturaleza nunca ha sido revelada.

De inmediato, el gobernador del estado de Kaduna, Nasir El-Rufai, ordenó el arresto de los signatarios del ultimátum acusados de ‘incitación y discurso de odio’ y uno de sus portavoces difundió un comunicado en el cual calificó de ‘sacrosanto el derecho de todos los residentes en nuestro estado a vivir en paz y poseer propiedades donde lo deseen’.

La pronta reacción oficial se explica por la erupción de otros conflictos étnicos y, en fecha reciente, el estallido en la región conocida como Cinturón Central, de choques entre granjeros cristianos y ganaderos musulmanes, detonados por el uso de tierras.

Nigeria es el país más poblado de Africa, con un estimado de 190 millones de habitantes, y en él cohabitan 250 grupos étnicos que profesan el Islam, el cristianismo católico y protestante, así como cultos tradicionales.

En su territorio opera el grupo armado islamista Boko Haram, seguidor de las tesis del movimiento Al Qaeda, y cuya meta es establecer un califato regido por los preceptos musulmanes más ortodoxos, descalificado por académicos y autoridades religiosas sunitas, como chiitas, las dos principales escuelas de pensamiento de ese credo.