Gobierno libio muestra su “dolor y tristeza” por enfrentamientos de Bengasi

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Ahmed MiitigEl Gobierno libio de Ahmad Maitiq mostró anoche su “dolor y tristeza” por los enfrentamientos en la ciudad oriental de Bengasi entre militares sublevados y milicias islamistas en los que murieron 22 personas y otras 82 resultaron heridas, según el último recuento médico.

En un comunicado difundido después de una reunión del Ejecutivo a puerta cerrada, el Gobierno aseguró que Bengasi se encuentra atrapada entre la “pesadilla del terrorismo“, por un lado, en referencia a la presencia de milicias de corriente islámica y “continuos bombardeos”, por otro, en referencia a los ataques lanzados por las fuerzas del general sublevado Jalifa Hafter.

Maitiq aseguró que el Gobierno trabajará para “luchar contra el terrorismo y el extremismo con toda la fuerza y la determinación”, aunque advirtió de que “combatir el terrorismo fuera de la legitimidad del Estado avivará los problemas y aumentará la brecha social”.

Asimismo subrayó que no permitirá que Libia “se convierta en fuente de preocupación para los vecinos”, muchos de los cuales no ocultan sus temores de un eventual colapso del sistema.

Tanto Túnez como Argelia han reforzado sus fronteras comunes con Libia, y las autoridades argelinas cerraron el pasado mes de mayo sus misiones diplomáticas en el país.

Maitiq insistió en que trabajará con todas sus capacidades para el éxito de las elecciones legislativas previstas para el próximo 25 de junio.

Los enfrentamientos de ayer comenzaron con el bombardeo aéreo por un avión de las fuerzas de Hafter de dos cuarteles de las milicias islamistas 17 de Febrero y Ansar al Sharía.

Posteriormente, estallaron tiroteos entre milicianos y hombres leales a Hafter en distintas partes de la ciudad, la segunda más grande del país.

El pasado 16 de mayo, Hafter un oficial retirado que participó en el levantamiento popular armado de 2011 contra el régimen de Muamar alGadafi, lanzó un ataque masivo contra las milicias islamista de Bengasi en el marco de una operación que bautizó “Karama” (Dignidad), en la que murieron 70 personas.

Hafter aseguró en un primer momento que su intención es erradicar las que denomina milicias radicales islámicas y terroristas, aunque luego exigió la formación de un Consejo Supremo y un gobierno de emergencia para dirigir el país hasta la celebración de los comicios.