George Weah y los desafíos de su nuevo oficio en Liberia

0
431

Por Julio Morejón

El triunfo electoral y el ascenso a la presidencia de Liberia del exfutbolista George Weah dieron paso a reflexiones relativas a su capacidad para crear un nuevo escenario político nacional.

Luego de cumplir poco más de 120 días al frente de ese Estado africano, aún es prematuro hacer un balance de su gestión, pero tampoco se debe perder de vista de si va cumpliendo sus promesas a una población que confió en la transición.

Liberia espera cambios socioeconómicos y políticos sustanciales que le posibiliten avanzar hacia una situación más holgada en términos de desarrollo, lo cual podría partir de un amplio aprovechamiento de su riqueza diamantífera y de oro, así como su potencial ferroso y la producción maderera, entre otros reglones.

Un aprovechamiento óptimo de esas fuentes podría situar una alfombra roja para el progreso del país, que aún recuerda con dolor dos guerras (1989 y 1999) y más recientemente las secuelas de una epidemia de Ébola, cuyo brote (2014-2016) causó unos cuatro mil 800 muertos en el país.

En su primera etapa como mandatario, Weah anunció que bajaría los sueldos del Gobierno y se pronunció por ejecutar medidas relativas a la educación y las infraestructuras, pero aún no cristalizaron, aunque para muchos él es simplemente la opción.

La realidad política del país cambió cualitativamente con la entrada de Weah, pero los retos a que se enfrenta el mandatario tienen larga data y arrastran conspiraciones como la vinculada con el conflicto armado en la vecina Sierra Leona (1991-2002).

El pasado 22 de enero el exfutbolista ocupó la silla presidencial, con lo cual manifestó su intención de comenzar una era de ‘esperanza y prosperidad’, tras suceder a Ellen Johnson-Sirleaf, la primera africana que se desempeñó como jefa de Estado.

ALGO DE HISTORIA

Todo análisis sobre el escenario liberiano debe apoyarse sin dudas en su inestable trayectoria en la cual se destaca que esa excolonia británica fue residencia en el siglo XIX de esclavos libertos procedentes de las antiguas Trece Colonias, germen de Estados Unidos.

Hasta 1822, el territorio liberiano fue parte de la colonia británica de Sierra Leona, pero ese año la Sociedad Americana de Colonización le compró parcelas para concentrar allí a los negros libertos; algunos historiadores consideran que con tal operación también procuraba participar en la repartición africana.

Las potencias presagiaban que -sobre la base de fortalecer sus posiciones en el ámbito librecambista- llegaría la ‘legalización’ de la ocupación foránea en la geografía del continente, lo cual ocurriría 63 años después con la Conferencia de Berlín (1884-1885).

No obstante, con bastante anterioridad, el 26 de julio de 1847 los colonos estadounidenses declararon la independencia de la República de Liberia, lo que parecía un acto de soberanía, pero en realidad a la corta lo que ocurría era otro acto para reforzar la colonización.

La faena adelantada dio sus frutos: como los que retornaban procedían de un país con mayor desarrollo en las relaciones socio-productivas, llegaron a convertirse en el grupo hegemónico en una comunidad que aún permanecía enraizada en patrones prefeudales. Así los libero-americanos impusieron sus reglas de juego.

Además se comenzó a enviar y a financiar los flujos migratorios de negros propiamente estadounidenses, lo que dio lugar a la primera colonia americana en África, con cabeza en la localidad de Monrovia, nombrada así en honor a James Monroe, el quinto presidente de Estados Unidos.

Las diferencias entre los retornados a África y los autóctonos generaron discrepancias que aún persisten con respecto al poder y que evidenciaron toda su rispidez durante el conflicto bélico, el cual a fin de cuenta se decidió por la intervención internacional comandada por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao).

LOS PRESIDENTES

El primer presidente liberiano fue Joseph Jenkins Roberts, quien cumplió dos mandatos (1848-1856 y 1872-1876), y luego continuaron los procesos electorales.

En 1926 se hizo la concesión de una gran plantación a la empresa Firestone, lo cual se consideró un importante paso en la subordinación económica a Estados Unidos. Cuatro años después Charles D. B. King le ganó la presidencia a Thomas J. Faulkner por 234 mil votos, cuando en el país había sólo 15 mil electores censados.

El escritor Graham Greene descubrió el fraude y el Libro Guinness de récord lo incluyó como los comicios más sucios de la historia. También, en 1990, se escenificaría otro suceso insólito: el asesinato del entones presidente Samuel Kanion Doe por sus torturadores, todo lo cual fue grabado y difundido en los noticieros internacionales.

La guerra civil catapultó a Charles Gankay Taylor a la primera magistratura liberiana, desde donde se relacionó con el tráfico ilegal de diamantes durante el conflicto armado en la vecina Sierra Leona. Por sus delitos hoy el exmandatario y exguerrillero cumple en Londres una condena de 90 años impuesta por la Corte Penal Internacional.

El desempeño de Ellen Johnson-Sirleaf, durante dos mandatos (2005-2018) al frente del país, refrescó la imagen de Liberia en el plano regional y logró algunos avances en el proceso de institucionalización que sucedió a la contienda bélica.

En enero, la jefatura del Estado pasó al exfutbolista Weah, quien ahora deberá hacer sus mejores filigranas para lograr éxitos y vencer retos como disminuir la tasa de desempleo, reducir los niveles de pobreza, captar inversiones extranjeras y elevar la calidad de la educación. También es un desafío de mucha importancia su enfrentamiento a la corrupción.

Entre sus primeras medidas en el plano económico, el mandatario redujo los impuestos a la importación de más de dos mil productos con el fin de combatir la inflación que afecta a Liberia, lo cual tiende a disgustar tanto en la población de bajos ingresos, así como el sector identificado como clase media y/o pequeña burguesía.

De todas formas, el nuevo presidente pidió tiempo para desarrollar sus planes que podrían cambiar la dinámica nacional, tras situaciones tan complicadas como fueron la guerra y el paso de la epidemia del Ébola. Por el momento solo queda esperar y no juzgar con premura, porque al fin y al cabo Weah ahora tiene el balón.