Francia muerde terreno en África

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Hollande en ÁfricaLa presencia hoy de 20 Jefes de Estado y Gobierno en Bamako para la investidura del nuevo Presidente de Mali, Ibrahim Bubakar Keita, ganador de las Elecciones de agosto, no ha sido fortuita. Tras la guerra franco-africana en el norte de Mali contra la insurgencia armada de tuaregs y yihadistas, el país saheliano enclavado en el noroeste del continente, se presenta como el modelo de una nueva geopolítica africana.

François Hollande, el único Jefe de Estado occidental presente en Bamako, declaró tras su llegada al Eliseo que se proponía enterrar la “françafrique” (diplomacia paralela y conglomerado de intereses y redes ocultas entre Paris y sus excolonias al servicio de una clientela político-financiera a menudo mafiosa). Menos de un año después, Hollande impulsa un nuevo mapa geopolítico africano basado en “los intereses mutuos” y en la acción combinada entre la exmetrópoli y las capitales de sus antiguas colonias.

El sueño de una África libre y unificada, propugnado por Muamar Gadafi y al que se sumaron en el espíritu o en la letra muchos de los líderes de la Independencia del continente como Nelson Mandela, Seku Turé, Krumah, Cabral, Neto, Machel, Sankara o Rawlings, ha sido por enésima vez enterrado en las arenas del Sahel. En su lugar surge una nueva geografía política en la que Francia recupera el papel protagonista casi exclusivo frente a los rivales occidentales, Rusia y China.

El palacio real marroquí ha visto el alcance estratégico que tiene la nueva configuración del continente y ha dado un paso inédito. Tras la gira de Mohamed VI en la primavera pasada por varios países africanos, el Rey alauita decidió desplazarse en persona para asistir a la toma de posesión del Presidente de Mali. Nunca antes un soberano marroquí había dado un paso semejante, no previsto en el Protocolo real.

Rabat ha visto la ocasión de recuperar el protagonismo que tenía Marruecos en el continente hasta que en 1982 abandonó la Organización para la Unidad Africana (OUA) convertida después en la Unión Africana, en protesta por el reconocimiento de ésta de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). En los últimos tres decenios Marruecos ha estado ausente de la Unión. Pero también en este mismo tiempo la Unión Africana se ha mostrado impotente para relanzar el proyecto que dio origen a su nacimiento. El eje Argel-Lagos-Pretoria, que se presentaba como motor de la Unión ha mostrado sus deficiencias.  Paralelamente Rabat ha aumentado su presencia política, económica y diplomática en el continente.

La “operación viaje del Rey a Bamako” forma parte de este objetivo: recuperar protagonismo y debilitar el eje nacionalista beligerantre africano, principal apoyo diplomático de la República proclamada por el Frente Polisario, que disputa la soberanía del Sahara Occidental al reino de Marruecos.

Mohamed VI ha viajado a Mali con una delegación minuciosamente estudiada y significativa: su primo Moulay Ismail, los dos principales Consejeros reales Taib Fassi Fihri y Fouad Ali El Himma, el ministro de Hábices y Asuntos Islámicos Ahmed Toufiq, así como el general de Cuerpo de Ejército Abdelaziz Bennani. En cierto modo representan los enlaces que Marruecos ha tejido con los países africanos: la Institución real, la Política, la Religión y el Ejército.

La elección de Boubkar Keita “ha sido saludada por muchos países, entre ellos Marruecos y España”, señala el digital marroquí Correo Diplomático. Para el Rey de Marruecos las Elecciones presidenciales en Mali “han sido transparentes y dignas de credibilidad”.

El vacío dejado por la ausencia del Jefe de Estado argelino Abdelaziz Buteflika, convaleciente desde hace meses, permite a su rival magrebí recuperar el terreno perdido. La falta de una política estratégica africana por parte de Argelia es objeto desde hace meses de críticas en los medios de  comunicación argelinos. Según el exministro de Comunicación Abdelaziz Rahabi, “Buteflika no ha realizado ningún viaje oficial a los países del Sahel ni a ningún país africano”, frente a los más de siete viajes hechos a Francia.

Rabat está convencida de que con ayuda de París volverá a ser un país clave en los procesos de cambios que tienen lugar en África. Y como recompensa espera que sus socios del continente reexaminen sus relaciones con la RASD y el Frente Polisario.

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