El federalismo en Etiopía: oportunidades y desafíos

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Con cerca de 76 grupos étnicos, Etiopía se sustenta en un sistema federal que fortalece la identidad compartida y el capital social, subrayaron hoy académicos locales.

Para los expertos, el federalismo debe aplicarse en función de crear consenso nacional y fortalecer la unidad, en lugar de ensanchar las brechas entre las personas.

Después de dos décadas de implementación, la doctrina política se convirtió en un tema candente en el país, especialmente tras el recrudecimiento de los disturbios en algunas zonas.

Así, durante el foro de discusión ‘Construyendo federalismo y unidad democrática: oportunidades y desafíos’, organizado por el Ministerio de Asuntos Federales y Pastoralistas, académicos y miembros de partidos aseguraron que la corriente y su estructura deberían implementarse equilibrando la identidad étnica y la ciudadanía etíope para construir la unidad de la nación.

En ese sentido, Asefa Fiseha, investigador del tema en la Universidad de Addis Abeba, consideró que a medida que promueve el autogobierno y el reparto de facultades, distribuyendo poder a diferentes centros, el federalismo brinda una oportunidad para el empoderamiento político de los ciudadanos.

A su vez, lo calificó como un sistema gubernamental complejo, que necesita un proceso gradual y discusiones continuas para alcanzar el nivel deseado.

En su opinión, el problema del federalismo etíope es que invierte más en la identidad étnica que en la identidad compartida.

La presencia de una sociedad diversificada no es un problema por su naturaleza; lo único que lleva a la paz o al conflicto es el método para manejar esa diversidad, la estructura y la implementación del sistema político y las estrategias de los gobiernos, agregó.

Las protestas en los últimos tres años fueron resultados de múltiples cuestiones, como la ausencia de instituciones gubernamentales fuertes, el problema práctico en el ejercicio del poder entre los estados regionales, la ausencia de mérito en el nombramiento político y la influencia de la coalición gobernante en las instituciones, refirió Fiseha.

Seyfu Kinfe, miembro de la Cámara de Representantes de los Pueblos (Parlamento), declaró por su parte que Etiopía es adecuada para aplicar el federalismo, pero las autoridades no invierten en aquellos valores de la sociedad que, por sí mismos, son útiles para construir la nación bajo el sistema federal al fortalecer el vínculo entre las personas.

La ciudadanía etíope debe ir de la mano con las identidades étnicas y éstas deben marchar sin oponerse a la identidad nacional; es un fino equilibrio que hay que lograr, manifestó Kinfe.

Un elemento importante a tener en cuenta es que en el sistema federal, si las regiones violan los derechos de los ciudadanos, el gobierno tiene incluso autoridad para suspender el poder de la región, recordó en tanto Sisay Mengiste, Instructor de Federalismo y Derechos Humanos en la Universidad de Oromia.

Para Mulugeta Wuletaw, Ministro de Estado Federal, la doctrina obtuvo logros significativos, pero ahora enfrenta desafíos, especialmente en los estados regionales que abandonan el sentido de lo nacional cuando se enfocan en su zona y nada más.

Unos 27 países aplican el federalismo y son el hogar de más del 40 por ciento de la población mundial; se puede extraer mucha lección de esos lugares, en función de equilibrar la ciudadanía y la identidad étnica para crear la unidad y la coexistencia pacífica entre las personas, puntualizó el titular.

Para los expertos, es esencial en este aspecto sensibilizar a los medios, los partidos políticos, las sociedades civiles y todas las partes interesadas, con el objetivo de que cada quien cumpla con la responsabilidad asignada.