FAO denuncia el trabajo infantil en la agricultura

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Para muchos niños, el trabajo agrícola rebasa los límites de su seguridad y bienestar, traspasa la línea de cuanto se considera trabajo infantil, denunció la FAO al celebrarse el día mundial contra ese flagelo.
Para más de 150 millones de niñas y niños de entre cinco y 17 años en el mundo, la infancia es pobreza, carencia de estudios y largas jornadas de trabajo en condiciones peligrosas, señaló el ente especializado de ONU en un artículo difundido en su sitio web y promovido desde su twitter por su director general, José Graziano da Silva.

Alrededor del 70 por ciento de todos los niños que trabajan lo hacen en el sector agrícola, cifra que aumentó en un 12 por ciento, 10 millones más desde 2012, citó la FAO y señaló la necesidad de que los infantes puedan realizar ‘plenamente sus derechos a la educación, al esparcimiento y el desarrollo saludable’.

El organismo de ONU para la Agricultura y la Alimentación catalogó el problema de complejo, pues en él inciden en las zonas rurales ‘los bajos ingresos familiares, las escasas opciones de medios de vida, acceso deficiente a la educación y una aplicación limitada de la legislación laboral’.

Muchas familias y comunidades -argumentó- consideran no tener otra opción que emplear a sus hijos en la agricultura para poder satisfacer las necesidades de alimentos e ingresos, e incluso, acotó, dos tercios de los niños empleados en ese sector, lo hacen en explotaciones familiares o junto a miembros de la familia.

Aclaró en tal caso que ‘no todo el trabajo en la agricultura que realizan los menores se considera trabajo infantil’ y precisó que algunas actividades les enseña a desarrollar habilidades, a socializar y a conservar creencias y prácticas culturales, aspectos que tiene en cuenta el derecho internacional a partir de determinadas reglas.

Mencionó entre ellas que el menor debe tener mínimo 13 años para poder ayudar y siempre por un tiempo limitado cada semana, en trabajos libres de riesgos y sin sacrificar su asistencia a la escuela.

Alcanzado los 14 o 15 años se les permite hacer siempre que sea en un contexto seguro.

Para la FAO el trabajo infantil prolonga el ciclo de pobreza para los niños afectados y también para sus familias y comunidades, pues sin una educación se perpetúa el ciclo de pobreza.

De manera particular, dentro de una estrategia más general, para eliminar ese flagelo en la agricultura, la FAO realiza esfuerzos para incrementar los ingresos de las familias rurales y asegurar que dispongan de los medios necesarios para que sus hijos asistan a la escuela en lugar de trabajar.

También contribuye junto a sus socios, como la Organización Internacional del Trabajo y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola en las acciones a favor del Intercambio de conocimientos y desarrollo de capacidad, apoyo a nivel regional y nacional, y la promoción de acciones a nivel mundial.