Expresidente sudafricano podría apelar decisión de Procuraduría

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Abogados del expresidente sudafricano Jacob Zuma informaron sobre la posibilidad de apelar la decisión de la Procuraduría Nacional de reabrir casos de corrupción en contra del veterano luchador antiapartheid.

De acuerdo con medios locales, el argumento en contra de esa determinación anunciada el viernes por el procurador general, Shaun Abrahams, es que la consideran manipulada y falta de ética profesional.

Los delitos atribuidos a Zuma, resumidos en 16 cargos de corrupción, lavado de dinero y crimen organizado, tienen que ver con un negocio multimillonario llevado a cabo en 1990 por su entonces asesor Scabir Shaik con la empresa de armas francesa Thales.

Según el procurador, el testimonio presentado por el exmandatario a ese órgano de justicia, en el que niega todas las acusaciones y denuncia que esos cargos carecen del requisito indispensable de intento de cometer delitos, fueron insuficientes para mantener la anulación de esas imputaciones desestimadas por ese mismo organismo en 2009.

Mientras el gobernante Congreso Nacional Africano y la Asociación de Veteranos del Umkhonto we Sizwe expresaron que Zuma debe ser considerado inocente hasta que no se pruebe su presunta culpabilidad, fuerzas opositoras lideradas por la Alianza Democrática (AD) incrementan los ataques contra el exjefe de Estado y Gobierno.

AD fue la organización que lideró la campaña mantenida para reinstaurar esos cargos y ahora pide al presidente Cyril Ramaphosa conocer exactamente cuánto dinero del erario público fue destinado a la defensa de Zuma a lo largo de ese período.

En una declaración ayer, el Umkhonto -ala armada del ANC durante la lucha contra el apartheid- expresó dudas sobre un proceso justo contra Zuma, en el contexto de décadas de viciosos ataques personales y políticos contra el exmandatario.

Pese a lo justo y profesional de nuestro sistema de justicia, los jueces no pueden escapar de esta cruda realidad y tendrán que enfrentarla, comentó un portavoz de esa asociación de veteranos, quien aprovechó para condenar lo que llamó las payasadas del líder de AD, Mmusi Maimane.

Notamos con disgusto el comportamiento infantil del dirigente de AD, quien brindó con champagne en las afueras de las oficinas de la Autoridad Nacional de la Procuraduría, una muestra del ‘desdén absoluto de su partido por cualquier proceso legal serio y justo’, dijo el vocero Carl Niehaus.

Otros dirigentes del ANC y su Liga Juvenil apoyaron a Zuma y se pronunciaron contra la decisión de Abrahams, que calificaron de falacia al no existir nada sustancioso en las acusaciones.

Recordaron que esos cargos sobre el negocio de armas fueron analizados por una comisión encabezada por el juez Willie Seriti, de la Corte Suprema de Apelaciones, que no encontró sustento para acusar a Zuma.

Esas fuentes consideraron que esos cargos forman parte de la persecución que ha sufrido el exgobernante por parte de sus enemigos, incluyendo los medios de prensa.

Por su parte, el exasesor de Zuma, quien cumplió pena carcelaria por esa transacción multimillonaria en 1990, confirmó a la prensa que recibió preguntas sobre el caso del rectorado para la Investigación de Delitos Priorizados, conocidos como Los Halcones.

Aunque no elaboró sobre la base de que perjudicaría las pesquisas, Shaik afirmó que las respuestas a esas interrogantes ‘son muy perjudiciales para Zuma tomando en cuenta todo lo que yo sé’.