Exgeneral libio reivindica mandato popular contra islamistas

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El exgeneral libio Khalifa Haftar, cuyas fuerzas se han engrosado en los últimos días, reivindicó hoy un mandato popular para su anunciado propósito de liquidar la presencia de milicias islamistas en este país norteafricano.

La candente situación en este país causó preocupación entres los estados miembros de la Unión del Magreb Arabe (UMA), que convocaron a una reunión urgente para examinar la crisis y llamaron a los contendientes a evitar una explosión generalizada de la violencia.

Formada por Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez, la UMA está casi paralizada hace nueve años por las disputas argelino-marroquíes sobre la independencia del Sahara Occidental, ocupado por Rabat desde 1975.

Sin embargo, la advertencia más severa provino del exministro de Defensa egipcio Abdel Fattah El Sisi, quien declaró a la prensa que no permitirá que su país sea arrastrado al conflicto.

Egipto no permitirá que la turbulencia armada en la vecina Libia amenace su seguridad nacional, afirmó a la prensa El Sisi, favorito para ganar las elecciones presidenciales del lunes y el martes próximo y hasta hace poco más de un mes jefe del Ejército de su país.

La víspera, miles de manifestantes salieron a las calles de esta capital en apoyo a Haftar y su Ejército Nacional Libio, una milicia armada a la que se han sumado bases navales y aéreas en su bastión de la ciudad oriental de Bengasi y en Tobruk, y las Fuerzas Especiales, entre otros aliados.

Hemos aceptado el mandato del pueblo (que) ha dado sus instrucciones. Juramos no abandonar esta misión hasta que Libia esté purgada de terroristas y extremistas y de todos los que los apoyan, dice una declaración del flamante «Consejo Supremo Militar» que encabeza Haftar, de 72 años.

Khalifa HaftarEl exgeneral participó en la guerra libio-chadiana entre 1980-87 fue capturado y liberado por gestiones de funcionarios de Estados Unidos, donde vivió exiliado más de dos décadas, hasta su regreso a este país en 2011 para combatir junto a las milicias a las cuales ha jurado liquidar.

Durante su estancia en Estados Unidos vivía cerca de la sede de la Agencia Central de Inteligencia en Langley, Virginia.

Los grupos armados libios, en cuyas filas militan extranjeros a sueldo, sirvieron el pretexto para la intervención armada de la OTAN que derrocó al Gobierno liderado por Muamar Gadafi y han devenido el poder fáctico que impone sus leyes en las zonas que controlan.

Una semana atrás las fuerzas de Haftar atacaron las barracas de dos milicias, la Brigada 17 de Febrero y Ansar Al Sharia en Bengasi y después irrumpieron en esta capital para demandar la formación de un consejo presidencial y la convocatoria de elecciones.

El Congreso General Nacional, que ejerce de facto los poderes Legislativo y Ejecutivo, llamó en su auxilio al Escudo Central Libio, una coalición de grupos armados islamistas, lo que dejó listo el escenario para una colisión bélica de proporciones incalculables.