Excombatientes argelinos piden cambios por el bien de su Patria

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Decenas de exsoldados que combatieron a terroristas islámicos en la década de 1990 demandaron cambios radicales en la cúpula de poder de Argelia, sumándose a las movilizaciones populares para reclamar la renuncia del presidente Abdelaziz Bouteflika.

Con pancartas y gritos en árabe de ‘por mi Patria, por mi Patria’, los excombaientes antiterroristas se fundieron con los ‘arquitectos comprometidos’, según se leía en francés en otra manta alusiva a miembros de ese gremio que se manifestaban frente a la Grande Poste de Argel.

En medio de la curiosidad de viandantes que paraban para solidarizarse o sacar fotos, y vigilados a distancia por efectivos policiales antidisturbios, los inconformes volvieron a rechazar la propuesta de aplicar un artículo de la Constitución que invalidaría a Bouteflika por enfermedad grave.

Con contundencia en su reivindicación, pero siempre en un ambiente pacífico, quienes se congregaron hoy en el centro de la capital y en las wilayas (provincias) de Bejaia, Tizi Ouzou y Bouira, dieron continuidad a las demostraciones que durante esta última semana tuvieron frecuencia diaria.

Estudiantes de bachillerato y universitarios, profesores, médicos y demás personal de la salud, artistas, bomberos, abogados y numerosos estratos sociales, profesionales y políticos de Argelia han inundado las principales calles y avenidas para dar un vuelco al panorama actual de su nación.

Desde hace dos días, las demandas de renuncia del presidente y la cúpula gobernante se han multiplicado al mismo tiempo que se enfocaron en la propuesta del jefe del Ejército Nacional Popular, general Ahmed Gaid Salah, de aplicar el artículo 102 de la carta magna para cesar al mandatario.

Con 82 años, en silla de ruedas y muy enfermo desde que sufrió un derrame cerebral en 2013, el jefe de Estado argelino apenas aparece en público y desde hace más de cinco años no habla directamente a la ciudadanía, recordaron aquí varios de los que le exigen abandonar el puesto.

Aunque revirtió su anuncio de postularse para un quinto mandato, Bouteflika renovó el ejecutivo, aplazó las elecciones, propuso una conferencia nacional para debatir los problemas del país y promulgar una nueva Constitución, y luego realizar comicios en el plazo de un año.

Unos a favor, otros escépticos y una amplia mayoría en contra, favorecen acelerar el proceso de transición, depurar estructuras del Gobierno y el Estado, redactar una nueva ley de leyes y convocar a elecciones, pero en un período de tiempo más corto que el sugerido por el gobernante.

En esa línea se pronunció la Agrupación Nacional para la Democracia (RND), partido aliado en el Gobierno del Frente de Liberación Nacional (FLN, de Bouteflika), al pedirle al octogenario jefe de Estado que deje el cargo.

El líder de la RND, Ahmed Ouyahia, a quien el gobernante cesó a comienzos de este mes como primer ministro, afirmó que ‘recomienda la renuncia del presidente … con el objetivo de facilitar el período de transición’.

Incluso, antes de la propuesta de cesantía hecha por el jefe del Ejército y viceministro de la Defensa, el propio portavoz del FLN, Hocine Khaldoun, retiró el pasado domingo el apoyo a la idea de Bouteflika de una conferencia de diálogo nacional pensada para rescatar al país de su parálisis política.

Según Khaldoun, la referida conferencia con participación de partidos opositores y la sociedad civil a fin de reformar la Carta Magna, ‘no solucionaría el problema. Lo que necesitamos es un presidente elegido’.