Evitar errores, el reto de la Constituyente venezolana

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Al entrar mañana en su segunda jornada de labores, los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) enfrentan el reto de evitar que sean recogidas en la Carta Magna leyes que afecten a la mayoría de los venezolanos.

En eso coinciden diversos análisis que en los últimos días llaman a los elegidos del pueblo a evitar errores que están presenten en la Constitución aprobada en 1999, para muchos una de las más completas del mundo, pero que incluyó normativas que afectan al país y a sus pobladores.

Al respecto, el escritor e historiador Luis Britto García estimó que con esta victoria en la convocatoria del soberano el 30 de julio, el bolivarianismo confirmó una vez más que no es un simple movimiento clientelar pero, más allá, hay un pueblo a la espera de acciones, y aún más, de que no se comentan errores.

‘Una vez más la torpeza de la oposición al abstenerse en un proceso electoral entregó a los sectores progresistas un poder casi absoluto para crear normas. No podemos dejar pasar de nuevo la oportunidad sin ejercerlo: estamos en medio de un cerco imperial externo e interno: no podemos cometer más errores por acción ni omisión’, subrayó.

En ese sentido hay pronunciamientos para eliminar de la Constitución de 1999 normativas neoliberales que van contra los intereses de la nación y de sus habitantes.

En la actualidad la inversión extranjera tiene iguales condiciones que al capital nacional, los tratados sobre Derechos Humanos se consideran por encima de la misma Constitución, entre otras normas introducidas en la ley suprema del país.

Estas, junto a reglas como el derecho a llamar a un referendo revocatorio con apenas el 20 por ciento de la cifra de los sufragios que eligieron a un funcionario, son aspectos que deben enfrentar los constituyentes.

Desde un inicio de este proceso, el pueblo demanda dar un marco de ley a los beneficios alcanzados después de 1999, como por ejemplo, ratificar la propiedad de la República sobre la industria de los hidrocarburos y la gratuidad de todos los niveles de la educación pública, entre otros logros.

Estas acciones, si no son omitidas harían que las conquistas populares sean irreversibles, tal como exige la población cuando pide que las misiones sociales entren a la nueva versión constitucional.

La Constituyente no neutralizará por si misma la ofensiva de una guerra de cuarta generación, que es también económica, social, cultural, diplomática, sicológica, mediática y paramilitar; pero define y consolidará el bloque que debe librarla y posibilita crear las normas que permitan a Venezuela ejercer el derecho de defenderse, sostienen expertos.

Ese no es un sentimiento aislado, pues una inmensa mayoría de los que acudieron a las urnas el 30 de julio lo comparte, y a la vez se convierten en guardianes para que las demandas del soberano se perpetúen en la Carta Magna.

Al respecto el abogado constitucionalista venezolano Beltrán Haddad señala que ‘ya sabemos que el capitalismo con alza de precios, la especulación y la inflación no podrá acabar con este país y hay que seguir haciendo la revolución. No se puede olvidar que el domingo 30 el pueblo hizo el milagro y ahora le dice al Gobierno: prohibido cometer errores’.

La ANC tiene la obligación histórica de afianzar que no es tiempo de indiferentes y más aún, en su transitar, que no puede cometer errores ante un enemigo que acecha.