Etiopía, un viaje a los inicios del hombre

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Etiopía es hoy un país con gran desarrollo económico, que juega un importante papel en la política africana y mundial; su riqueza histórica y cultural se remota a los orígenes de la humanidad.

 

El valle bajo del Awash, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, incorpora varios yacimientos paleontológicos importantes, incluido Hadar, donde se descubrió el fósil de ‘Lucy’, de 3,2 millones de años, en 1974.
Del Rift del norte también proceden las herramientas más antiguas de la Edad de Piedra en el mundo, que datan de 2,6 millones de años. Por eso y por otros descubrimientos, esta nación se ganó entre los expertos el epíteto de Cuna de la Humanidad.
Tegenu, de 35 años, apostó por incursionar en un campo que todavía no cuenta con mucho desarrollo aquí: la arqueología; durante los últimos cuatro años su rutina de vida oscila entre las expediciones a Awash y el Rift, y los estudios de doctorado en la Universidad de Jerusalén.
‘Durante y después del período de colonización, África era conocida en el mundo como un continente oscuro e incivilizado’, comenta en entrevista exclusiva con Prensa Latina.

Pero a través de la ciencia arqueológica se ha visto desde entonces como el fundamento de la evolución humana y la civilización.

Sin embargo, asegura, no hay suficiente énfasis en la arqueología prehistórica, donde ‘reside la riqueza de la historia africana’.

‘He realizado mi investigación en el sureste, particularmente en el área conocida como Melka Wakena, donde hay nuevos hallazgos. También trabajé en Gadab, Afar y el valle de Omo’.

Allí no solo los científicos han descubierto restos humanos, animales y vegetales, sino herramientas que se utilizaron una vez, en períodos poco estudiados de la civilización.

‘Lo que se descubre se extrae con cuidado y se lleva a un laboratorio para averiguar la edad de los fósiles. Todo este trabajo en el campo y en el laboratorio lleva mucho tiempo’.

‘¿Cuáles son las causas de nuestro subdesarrollo, de que nos quedemos atrás? La mayoría de las veces, las respuestas son una falta de democracia, no trabajar juntos y utilizar recursos naturales’, dice Tegenu.

‘Pero un desafío que no debe pasarse por alto es que hemos perdido gran parte de nuestra riqueza cultural, que es esencial para nuestra existencia. Por lo tanto, necesitamos más pesquisas que ayuden a entender quiénes somos y el rol que desempeñamos en la historia del mundo’.

La cuenca del río Awash es probablemente, en opinión de especialistas, el mejor lugar del mundo para entender cómo nos hicimos humanos.

Las aguas marrones del cauce pintan una franja de vegetación en medio de un territorio árido, abrasador durante el día y la noche. En la orilla oeste viven los afar, pastores que habitan en aldeas de unas pocas cabañas de paja, usan móviles 3G y defienden celosos su territorio a punta de cuchillo y de Kaláshnikov cuando es necesario.

Al otro lado están los isa, con los que los afar llevan enfrentados cientos de años por pastos y agua para sus vacas, cabras y camellos, igualmente escuálidos a estas alturas de año.

En unas decenas de kilómetros, a ambas orillas del sistema fluvial, hay yacimientos que permiten recorrer más de cinco millones de años de evolución y presenciar, a través de los fósiles, cómo surgieron cada uno de los atributos que nos hacen humanos.

Hasta ahora se pensaba que este género apareció en África hace unos 2,5 millones de años. El grupo dio lugar a un importante número de especies, ensayos evolutivos más o menos exitosos de los que, actualmente, solo quedamos vivos los Homo sapiens.

¿Qué define a un ser humano? Andar sobre dos piernas, por ejemplo, puntualiza el joven arqueólogo.


Pues aquí, hace 5,8 millones de años, vivió el Ardipithecus ka-dabba, que ya era capaz de caminar erguido unos tres millones de años antes de que apareciese el primer Homo. Usar herramientas también parece muy humano.

En Dikika, en la orilla este del Awash, vivieron Australopithecus afarensis que usaban piedras afiladas para cortar carne y obtener un alimento que muchos creen clave para el desarrollo de un cerebro cada vez más grande.

Eso sucedió hace más de tres millones de años, unos 500 mil antes de los primeros humanos.

Para Tegenu el hallazgo de 2013 de la mandíbula de una mujer, y probablemente el miembro más antiguo de nuestro propio género, el Homo, es realmente asombroso.

Sus restos datan de un periodo totalmente oscuro hasta ahora. No se conocen fósiles humanos de aquel tiempo que expliquen por qué homínidos anteriores desaparecieron sin dejar rastro, ni cómo, cientos de miles de años después, surgieron los primeros humanos en esta zona de África.

‘Ahora todo está en estudio, pero algún día, cuando se resuelvan todos los misterios, muchas cosas puede cambiar para siempre de lo que sabemos de los albores del género humano’.