Etiopía rechaza mediación del Banco Mundial sobre presa en el Nilo

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El primer ministro de Etiopía, Hailemariam Desalegn, rechazó una propuesta de Egipto para que el Banco Mundial medie en una disputa sobre una gigantesca represa con aguas del río Nilo que hoy se construye aquí.

‘Buscar apoyo profesional es una cosa, pero la transferencia (arbitraje) a una institución es otra’, expresó el jefe de gobierno en declaraciones a la agencia estatal ENA tras su llegada al país desde El Cairo, donde trató el asunto con la contraparte egipcia.

El líder local aseguró que su respuesta fue que ‘no es aceptable’ esa mediación del Banco en el litigio entre Etiopía, Egipto y Sudán sobre la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GPRE) sobre el curso del Nilo Azul, que nace en territorio de este país y se une en Jartum a la corriente principal llamada Nilo Blanco.

‘Es posible llegar a un acuerdo a través de la cooperación y con un espíritu de confianza’, aseguró Desalegn, no obstante, sobre el diferendo alrededor del embalse, edificado a un costo de cuatro mil millones de dólares y avanzado ahora en el 60 por ciento.

Según el gobernante, tras una reunión en Egipto con su presidente, Abdel Fattah al-Sisi, este se comprometió a no permitir que arruinen las relaciones con Addis Abeba esas diferencias sobre la presa, estimada ya como la mayor de África y la segunda del mundo, con 79 mil millones de metros cúbicos.

Reportes desde El Cairo indican que el canciller de Egipto, Sameh Shoukry, por su parte, expresó por teléfono a su homólogo etíope, Workneh Gebeyehu, su preocupación por el rechazo de Addis Abeba a incluir al Banco Mundial en las negociaciones técnicas sobre la GPRE.

Durante un encuentro la pasada semana en El Cairo, el presidente El Sisi explicó al primer ministro etíope que la propuesta de incluir a la entidad financiera como mediador neutral tenía como objetivo superar las demoras en las negociaciones técnicas y tranquilizar a todos los países involucrados.

En los últimos meses las conversaciones entre Egipto, Etiopía y Sudán sobre la represa y los estudios técnicos sobre su impacto ambiental quedaron estancadas, sin que de momento se vislumbre una solución aceptable para todos.