Etiopía: Piezas para armar el rompecabezas económico

0
185
El crecimiento económico de Etiopía en la última década fue impulsado principalmente por una política fiscal expansiva que parece cada vez más insostenible, consideran expertos locales.

El aumento anual en el presupuesto federal es una manifestación clave de ese enfoque, a consideración de analistas, y, a pesar de que los ingresos crecen con mayor lentitud, no hay señales de que el gasto esté siendo domesticado.

Como resultado, el déficit aumenta, la deuda es una carga pesada y la impresión de dinero inflacionario se convirtió en la norma, todo lo cual coloca a la economía de mayor crecimiento en África en una carrera contra reloj para sostener los indicadores en el actual año fiscal, que comenzó en este julio.

En el período financiero recién concluido, bajo un ambicioso objetivo de recaudación de impuestos, el déficit presupuestario fue de 54 mil millones de birr (casi dos mil millones de dólares).

Se solicitó un gasto adicional de 14 mil millones de birr (casi 514 millones de dólares) sin identificar fuentes de ingresos plausibles; además, los informes sugirieron que la cantidad de dinero ganada por las fuentes locales cayeron considerablemente.

Las cifras, publicadas por la Agencia Central de Estadísticas, pudieran avizorar, apuntaron especialistas, acerca de las piezas clave para armar el rompecabezas económico etíope, una metáfora que representa las medidas urgentes a adoptar.

Al parecer, el Gobierno no aprendió ninguna lección de la mala actuación en los años anteriores en la recaudación y los consecuentes déficits enormes, apuntó el comentarista Yohannes Gebresellasie.

En el último presupuesto, el déficit proyectado se incrementó en 9.8 por ciento. Como de costumbre, el plan es cubrirlo a través de préstamos externos, emitir letras del Tesoro y recibir anticipos del banco central, argumentó Gebresellasie.

El endeudamiento externo requiere una negociación considerable y la cantidad es impredecible. Si vamos por experiencia previa, no cubrirá la mitad del déficit. Y también, el aumento de la deuda es un problema creciente, subrayó el profesor de la Universidad de Addis Abeba, Abdulmenan Mohammed.

En una economía donde existen serias limitaciones de oferta, financiar esa situación mediante préstamos aumenta el nivel de precios existente en el mercado y crea un stock de deuda insostenible, manifestó.

La inflación, que había sido de un solo dígito entre 2012 y 2017, golpeó seriamente en los últimos nueve meses. El índice general se mantuvo por encima del 12 por ciento desde octubre hasta junio.

Aunque la inestabilidad política y la devaluación del birr (moneda local) contribuyeron a ese disparo, el principal culpable es un mayor endeudamiento del banco central, refirieron los observadores.

El financiamiento no controlado del déficit también explotó la cantidad de deuda pública y, por lo tanto, la cuantía principal de pagos e intereses adeudados.

Por otra parte, el débito a acreedores externos e internos también tuvo un preocupante repunte, y provocó un acrecimiento alarmante de los reembolsos.

El total asignado para el capital y los intereses aumentó 33 por ciento en el último presupuesto. La cantidad se ha duplicado desde 2016 y ahora es 1,5 veces el monto dado para gastos de defensa, apuntó Yosef Ketema, doctor en Ciencias Económicas.

Es más grande que todos los artículos del presupuesto, excepto el desarrollo urbano y la construcción, la educación y los subsidios regionales.

El pago de intereses y comisiones por préstamos externos se acrecentó y como son en moneda extranjera, se suman a un empeoramiento de la situación de la balanza de pagos, que también se ha visto alimentada por los ingresos de exportación estancados, añadió.

No son solo los préstamos externos los que cubren el déficit. Los bonos del Tesoro también se emiten. En teoría, recaudan fondos a corto plazo y se usan para fines de administración de liquidez.

Pero el mercado de letras del Tesoro está subdesarrollado, manifestó Ketema.

Los principales actores son algunas instituciones gubernamentales, el número de postores disminuye año tras año, la cantidad de fondos suministrados es limitada y el rendimiento resulta muy pequeño.

La única opción que queda cuando falta dinero es recurrir al banco central para otorgar préstamos. En consecuencia, aumentó la cantidad de dichos préstamos en forma de anticipos directos y bonos otorgados.

Algunas medidas tomadas redujeron al banco central al estado de una imprenta de dinero del Gobierno. Es por eso que ha perdido repetidamente la batalla de la lucha contra la inflación, indicó el periodista especializado en temáticas económicas, Mengisteab Teshome.

La política fiscal es un área que la administración del primer ministro Abiy Ahmed necesita reformar. Debe desarrollar un marco que anime al Estado a vivir dentro de sus posibilidades. Esto incluye la limitación de la cantidad de moneda tomada como préstamo y de letras del Tesoro que puede emitir, agregó Teshome.

En la economía de Etiopía, se cree que la restricción fiscal tendrá implicaciones negativas para el crecimiento. No obstante, posee el beneficio de controlar la inflación y mantener los reembolsos bajo control. A su vez, si se crea un entorno propicio para que prospere el sector privado, se podría mantener el ritmo del crecimiento.

Los préstamos deben permitirse en condiciones estrictas con un tope superior, que será decidido por el Banco después de examinar el estado de la economía, aunque eso requiere liberar a la entidad del control estatal para que pueda formular una política independiente.

Los mecanismos competitivos para establecer la tasa de interés atraerían más participantes al mercado, aumentarían el suministro de fondos y crearían una situación para emitir facturas a más largo plazo, concluyeron los expertos.