Etiopía, la joya no colonizada de África

0
1446
Por Richard Ruíz Julién
Desde guardiana del Arca de la Alianza hasta cuna de la humanidad, Etiopía presume de hitos, aunque tal vez el mayor de ellos lo celebran hoy, la victoria de Adwa, que le convirtió en »la joya no colonizada de África».

La jornada es de celebración nacional; sean los mercados callejeros o las instituciones gubernamentales, todos cierran para festejar el día que el continente africano derrotó a Europa, en aquel lejano 1896.

La victoria determinó a Etiopía como estado soberano en una época en que África estaba repartida por colonizadores europeos.

Durante ese periodo, las potencias occidentales tenían conquistada casi toda la región, excepto Etiopía y Liberia, con lo cual la Batalla de Adwa es casi una anomalía histórica, y la historia es cada vez más accesible a los lectores hoy, gracias a materiales diversos, entre ellos los de los investigadores Raymond Jonas y Harold Marcus, que publicaron algunos de los estudios fundamentales sobre el acontecimiento.

Una de las afirmaciones frecuentes en los debates es la idea de que el suceso no supuso libertad e independencia por igual para todos los grupos étnicos de Etiopía.

Pero la mayoría tiende a ver la batalla como un poderoso símbolo de resistencia anticolonialista negra, no solamente para esta nación del Cuerno, sino también para toda África.

Más allá de cualquier disensión al respecto, la Batalla de Adwa es parte de los cimientos de la historia etíope, y esa importancia en la identidad nacional del país la convierte en uno de los recuerdos colectivos más discutidos y al mismo tiempo más festejados.

UNA VICTORIA CON MÚLTIPLES SIGNIFICADOS

En tiempos en que casi todos los africanos estaban sometidos a la supremacía de los blancos, los etíopes habían sido los únicos que resistieron con éxito, afirmó el profesor Mitiku Haile, investigador y conferenciante de la Universidad de Mekele.

Adwa era un nuevo capítulo histórico que mostraba claramente al mundo que los negros no eran inferiores, agregó.

El estudioso subrayó además que este logro fue también el resultado de la fuerte unidad de los etíopes bajo el liderazgo de Menelik II.

Esta grandeza había dado una amarga lección a los colonizadores europeos mientras aumentaba la confianza de los africanos y otros oprimidos en cuanto al hecho de que era posible derrotar a las potencias coloniales.

El legado de Adwa sigue siendo manifiesto pues los etíopes están luchando y asegurando su libertad económica y cultural, otro gran éxito que se mantuvo como resultado de aquella victoria en el siglo XIX, porque les alejó en lo adelante de los enormes impactos de la globalización, indicó Mitiku.

Adane Alemayehu, profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad de Addis Ababa, manifestó que ‘Adwa es una victoria que envió una onda de choque a los colonizadores y un rayo de esperanza a los oprimidos.

Además de repeler a los opresores, Adwa también intensificó la unificación de Etiopía con el gobierno central, agregó Adane.

Por su parte, Samuel Negash, Profesor Asistente en el Departamento de Historia, cree que la victoria de Adwa encendió a todos los amantes de la libertad y las personas que se oponían al régimen anticolonial a profundizar en su resistencia.

Adwa hace de Etiopía no solo un cúmulo de leyendas, como aquellas que le convirtieron en la tierra del Preste Juan, el legendario y esquivo rey cristiano que creó un reino donde estaba la fuente de la eterna juventud o de la reina de Saba, de la que supuestamente descendían todos los emperadores etíopes hasta Haile Selassie.

El pueblo etíope es, gracias a Adwa, una realidad extraordinaria por su historia, con un reto por delante: mantener la unidad, esforzarse por escapar del asedio, de la debacle, como en cierta heroica ocasión lo hicieron sus antepasados guiados por el temor a sucumbir bajo la dominación extranjera.