Etiopía, la inteligencia artificial en manos de la juventud

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A los 19 años, Betelhem Dessie es quizás la promesa más joven de la escena tecnológica emergente de Etiopía, con una participación cada vez mayor en programas de desarrollo en este campo, con alcance internacional.
Está coordinando una serie de proyectos a nivel nacional dirigidos por el laboratorio de Inteligencia Artificial iCog, que participó en el desarrollo de Sophia, el robot mundialmente famoso.

Tiene cuatro productos de software registrados con derechos de autor, incluida una aplicación desarrollada por el gobierno etíope para hacer un mapa de los ríos que son utilizados en el riego de grandes extensiones de cultivo.

Y todo comenzó cuando ella tenía solo nueve años, recuerda, cuando quiso celebrar el cumpleaños, pidió dinero al padre y le dijo que no tenía.

Haciendo uso de los materiales que la rodeaban, pues en su casa natal se vendían aparatos electrónicos, comenzó con pequeñas tareas como la edición de videos y el envío de música a los teléfonos celulares de los clientes.

‘Recibí unos 90 dólares; luego me di el gusto y pude celebrar mi noveno aniversario’, se ríe, sentada en una de las salas de robótica y codificación de iCog.

El centro se inauguró en 2013 pero con la llegada al poder del primer ministro, Abiy Ahmed, impulsor de reformas incluso en lo que a ampliación de conectividad se refiere, los especialistas conservan la esperanza de que la industria tecnológica despegue aún más rápido este año.

Uno de los programas dirigidos por Dessie es ‘Solve IT’, que trabaja con jóvenes para encontrar soluciones tecnológicas a problemas basados en la comunidad.

Así, viaja a lo largo y ancho del país compartiendo conocimientos con estudiantes (algunos hasta cinco años mayor que ella) para inspirar a la próxima generación de innovadores y empresarios.

Ella subraya que la similitud de edad es una ventaja, de la misma manera que las mujeres que enseñan a las mujeres pueden ser impactantes, habiendo tenido las mismas experiencias vividas.

‘Los chicos se imaginan más, quieren hacer algo que sea grande e inspirado, sin embargo las chicas son más tímidas a la hora de expresar sueños’, explica.

En lugar de cohetes espaciales y robots, las soluciones presentadas por las féminas tienden a estar conectadas a tierra, como una aplicación de SMS que informa a los agricultores sobre las condiciones climáticas locales.

En 2013, las integrantes de ese sector poblacional representaban una cuarta parte de los estudiantes matriculados en estudios de ciencia y tecnología en la universidad.

Por otro lado, actualmente solo el ocho por ciento de los investigadores en ciencias en este territorio del cuerno africano son mujeres.

‘Anyone Can Code’ es otro plan ideado por Dessie por medio del cual se adiestra en los conceptos básicos de inteligencia artificial, robótica, blockchain y otras variantes emergentes.

Asimismo, está buscando fondos para un proyecto llamado ‘El autobús escolar de Sophia’.

‘El autobús recorrerá Etiopía equipado con computadoras portátiles y otros materiales electrónicos, como impresoras 3D, para crear una mayor conciencia sobre el sector: utilizar Sophia como marca para atraer’, explica.

Con la ayuda del popular robot, pretende inspirar a seguir este camino, especialmente a las niñas.

Al preguntarle por qué esto es tan importante para ella, una sonrisa asoma.

‘¿Quién puede resolver problemas si no trabajas en crear mecanismos adecuados y sostenibles que conlleven soluciones inteligentes?’.