Etiopía estudia implementar servicios financieros en telefonía móvil

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Etiopía estudia la posibilidad de implementar los servicios financieros en la teléfono celular, a partir de un acuerdo con Safaricom de Kenya (SCOM.NR), empresa líder en el continente en este campo.

Conocido popularmente como dinero móvil, la variante, según expertos, se convirtió en el fenómeno del momento entre la comunidad del desarrollo.

Resulta un punto de convergencia de los intereses de las empresas de telecomunicaciones, las organizaciones internacionales y las no gubernamentales, que están empezando a usar plataformas a las cuales se puede acceder desde los teléfonos para pagar salarios y mover fondos.

M-Pesa, lanzada por SCOM.NR en 2008, es un ejemplo de ello: el éxito del servicio, que hoy cuenta con más de 30 millones de usuarios ‒el 73 por ciento de la población adulta keniana‒ y cada mes mueve casi 150 mil millones de chelines (1,25 millones de euros), ha supuso una inyección de confianza para multinacionales ansiosas por conquistar el llamado ‘fondo de la pirámide’, es decir, los consumidores más pobres, a consideración de especialistas.

La difusión de esos mecanismos crea nuevos modelos de negocio, y convierte el sur del planeta en un enorme laboratorio para la innovación financiera, consideró Alemayehu Kassa, directivo del Ministerio de Informática y Telecomunicaciones.

Una innovación que también atañe a la concesión de préstamos y la compra de seguros, con impacto incluso en las transferencias internacionales.

De acuerdo con el Grupo de Consulta para la Asistencia a las Personas Pobres, un centro de investigación que fomenta la inclusión financiera, el dinero móvil permite prescindir completamente de las infraestructuras bancarias tradicionales, de la misma manera que los celulares acabaron con la necesidad de la telefonía fija.

He ahí la razón por la que, mientras en el norte ‒abarrotado de tarjetas de crédito, cuentas en Internet y otros productos bancarios‒ este sistema tiene problemas para despegar, en el sur del mundo la movilidad creciente convierte la desmaterialización del efectivo en una ventaja en lo que se refiere a seguridad y flexibilidad.