Etiopía asegura que su represa respetará intereses de Egipto

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presa RenacimientoEl ministro de riego y electricidad de Etiopía, Motouma Mekessa, aseguró que la gran presa Renacimiento, en proceso de construcción desde 2011 para embalsar las aguas etíopes del Nilo, respetará los intereses egipcios.

El funcionario garantizó que su gobierno evitará cualquier tipo de daño o perjuicios derivados del nuevo embalse, que represará 74 mil millones de metros cúbicos de aguas del afluente etíope de esa corriente fluvial, segunda más larga del mundo después del Amazonas.

Según Mekessa, durante una reciente reunión en Sudán entre dirigentes de ese país, Egipto y Etiopía, los tres gobiernos insistieron en el compromiso de respetar las recomendaciones formuladas por los consultores franceses encargados de edificar el mayor embalse africano.

Trabajamos en la actualidad para que no se afecte ninguno de los tres Estados y por el contrario todo el mundo gane con la construcción y puesta en marcha en 2017 de nuestra presa, agregó el Ministro etíope.

El titular subrayó la necesidad de que los involucrados entiendan que en el proyecto hidráulico reportará beneficios para todos, y enfatizó en que la continuidad del diálogo muestre la voluntad y confianza por trabajar juntos.

La GPRE, construida cerca del lago Tana, represará las aguas del llamado Nilo Azul que nace en ese embalse natural y se incorpora al Nilo Blanco, nombre que asume en Sudán el río, cuya extensión desde su nacimiento cerca de los Grandes Lagos es de seis mil 756 kilómetros (24 kilómetros menos que el líder mundial Amazonas).

Recientes negociaciones entre los tres países interesados mantuvieron el tono político y técnico impuesto en el diálogo desde el inicio de la construcción del embalse, que también alimentará la segunda mayor hidroeléctrica del mundo, después de la de las Tres Gargantas, en China.

Los cancilleres y ministros de Recursos Hídricos de los tres países suscribieron durante un encuentro a fines de año en Jartum un acuerdo para proseguir las conversaciones sobre asuntos técnicos y de seguridad respecto a los potenciales efectos de la GPRE.

Según analistas, el documento suscrito reveló la convicción etíope de terminar su presa; la suspicacia egipcia sobre las consecuencias del embalse para 85 millones de sus compatriotas que dependen del Nilo; y la preocupación de Jartum también por la reducción de sus aguas.

La renuencia de El Cairo se basa en que el llenado y posteriores operaciones funcionales de la GPRE puedan afectar el flujo de unos 55 mil millones de metros cúbicos de aguas del Nilo que sustentan la vida en el país de las pirámides, de acuerdo con esas fuentes.

El gobierno etíope enfrenta ese reclamo bajo el argumento de que el embalse está destinado exclusivamente a explotar su hidroeléctrica, además de que esta puede favorecer a otros países vecinos de esta región, deficitaria de esa energía.