Etiopía advierte sobre medidas contra quien hostigue a parlamentarios

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El Gobierno de Etiopía advirtió hoy sobre la necesidad de adoptar medidas urgentes contra individuos y grupos que hostigan a los miembros del parlamento.

La declaración de prensa del comando de la ley marcial del Ejecutivo etíope puntualizó que algunos sectores llamaron e incluso confrontaron físicamente a parlamentarios, especialmente a aquellos del estado regional de Oromia, para advertirles que no ratifiquen la ley marcial.

El parlamento etíope se reunirá el viernes y se espera que la ratificación de la ley marcial en todo el país sea una prioridad.

El Consejo de Ministros de Etiopía impuso dicha normativa el 15 de febrero en medio de protestas esporádicas y enfrentamientos étnicos, especialmente en los dos estados más poblados, Oromia y Amhara.

De acuerdo con la legislación etíope, el parlamento federal debe aprobar por mayoría de dos tercios la institución de la ley marcial dentro de los 15 días posteriores al Consejo de Ministros para darle cobertura legal.

Activistas exiliados, especialmente de los estados regionales de Oromia y Amhara, publicaron en los últimos días detalles de contacto telefónico y direcciones físicas de parlamentarios para presionarlos a rechazar la institución de la ley marcial.

Los parlamentarios de Amhara y Oromia representan más del 60 por ciento del parlamento federal de 547 escaños de Etiopía, lo que les da el poder de anular potencialmente el decreto.

Etiopía declaró previamente la ley marcial en octubre de 2016 a raíz de las protestas generalizadas en partes de los dos estados más poblados de la región, pero la misma fue levantada en agosto después de la disminución de los disturbios.

Los sucesos violentos en 2016 provocaron la muerte de decenas de personas y fue considerado por los analistas como el mayor desafío al que se enfrentó la coalición gobernante, el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope, en 25 años.

Sin embargo, las protestas esporádicas, especialmente en los estados regionales de Amhara y Oromia en los últimos meses, renovaron los temores sobre la estabilidad de Etiopía, la economía más grande del este de África.

Los manifestantes acusan al gobierno central de la capital de Etiopía, Addis Abeba, de marginar sus demandas económicas y políticas.