Un estudio señala que los que se oponen a la inmigración son menos felices

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Quienes se oponen a la inmigración son un 8% menos felices. Así se deduce de un estudio publicado por la Universidad de Leicester, que culpa a en gran parte a los políticos de promover un discurso antiimigrante que sovaca el bienestar subjetivo de la población.

El Dr. David Bartram llevó a cabo la investigación, que se basó en un análisis de los datos de la encuesta social europea sobre 5.995 personas para correlacionar su opinión sobre la inmigración con lo felices que se describieron en una escala de 0-10.

Las personas que no querían más inmigrantes obtuvieron un promedio de 7,16, y los apoyaban una política migratoria más permisiva alcanzaron un 7,91, es decir, un 8% más.

Por otro lado, la encuesta reveló que el seis por ciento permitiría a “muchos” inmigrantes entrar en su país, el 34 por ciento se limitaría a “algunos”, el 35 por ciento estaría a favor de “unos pocos” y el 25 por ciento rechaza completamente la inmigración.

Los que más apoyan a los inmigrantes son los parados

Curiosamente, los que más apoyaron la inmigración fueron aquellos que estaban sin trabajo debido a enfermedad o incapacidad, y aquellos que habían estado desempleados durante tres meses o más. En estos colectivos, un 7.07 aceptaban una inmigración masiva, frente al 6.19 que la rechazaba de plano.

No obstante, cuando se preguntaba por inmigración de personas del mismo grupo étnico, estos porcentajes cambiaban: el 10 por ciento permitiría que muchos inmigrantes entraran a su país, 48 por ciento estaría a favor de algunos, el 30 por ciento aceptaría a unos pocos y el 12 por ciento vetaría por completo la entrada de inmigrantes.

“En su mayor parte, la inmigración no es una amenaza para el empleo o los salarios de los nativos. La investigación económica sobre ese tema concluye que para la economía en su conjunto, la inmigración mejora la situación económica, amplía las oportunidades de empleo y no socava los salarios. En cambio, son las propias creencias que la gente tiene acerca de los inmigrantes, lo que los hace ser menos felices“, explica el estuio.

“La caída del ocho por ciento en la felicidad es significativa, equivalente a la diferencia entre el nivel promedio de felicidad de las personas que ganan 50.000 libras esterlinas y las que ganan 20.000 libras al año, por ejemplo“, continúa.

¿La culpa? De los políticos

Así, Dr. Bartram señala que los mensajes políticos desempeñan un papel clave en la promoción de ese discurso entre la población y que “está dañando” a los que han influenciados por él.

“Los discursos anti-inmigrantes, mensajes políticos lamentan que lleguen inmigrantes, contribuyen a socavar el bienestar subjetivo de los propios nativos. Probablemente veríamos un beneficio significativo si los políticos dejaran de hablar sobre la inmigración y los inmigrantes de la manera que muchos de ellos actualmente lo hacen. El discurso actual es perjudicial para los nativos. Tal vez esta investigación podría persuadir a los políticos a reconsiderar la forma en que piensan y hablan de los inmigrantes”, concluye.