Estado de alerta en la ciudad libia de Benghazi por la violencia

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aeropuerto de BenghaziLas autoridades libias han declarado este viernes por la noche el estado de alerta en la ciudad de Benghazi, situada en el este del país, debido a la ola de violencia y ataques que la golpean en las últimas semanas.

   En una comparecencia televisada, el director del Consejo Local de Benghazi, Mahmud Abu Raziza, ha lanzado un ultimátum al Congreso Nacional General de Libia y al Gobierno para que afronten la delicada situación de seguridad en la ciudad en no más de siete días.

«Aunque hemos dado una semana al Gobierno para abordar los problemas de seguridad en Benghazi, no necesitan tanto tiempo», ha declarado Raziza al diario ‘The Libya Herald’. «Deberían ser capaces de empezar a vislumbrar medidas de emergencia en cuestión de horas», ha puntualizado.

Raziza ha advertido de que, en caso de que Trípoli no ayude a las autoridades locales, Benghazi retirará los ingresos que el Gobierno central consigue a través de la capital de la región de Cirenaica, redirigiendo dichos fondos a Órgano de Seguridad Conjunta de Benghazi a fin de mejorar las condiciones de seguridad en la localidad.

Tanto dicho órgano como el Consejo de Bengazhi han celebrado este viernes varias reuniones de emergencia para evaluar la coyuntura de forma continuada, ha añadido Raziza.

PROTESTAS CONTRA LA INACCIÓN DEL GOBIERNO

Los atentados diarios contra las fuerzas de seguridad y funcionarios libios han desencadenado en multitudinarias y reiteradas protestas por parte de los residentes de Benghazi contra la inacción del Gobierno central para garantizar la estabilidad en la ciudad.

Tras el bloque de carreteras y autovías el pasado miércoles, cientos de personas han salido a las calles este viernes de nuevo para protestar contra la inseguridad ciudadana, con pancartas con lemas en contra del Gobierno del primer ministro, Alí Zeidan, acuciado por la oposición y las crecientes divisiones en el seno de su gabinete.

Trípoli activó una contingente adicional compuesto por agentes de la Policía y soldados del Ejército para reforzar los dispositivos de seguridad en Benghazi, pero, a ojos de los residentes de Benghazi, son medidas insuficientes.

Los atentados se han sucedido casi de forma diaria desde hace más de un mes, con el incremento de la actividad de milicias que luchan por extender su influencia por el sureste de Libia. A esto se une el desarraigo de las autoridades de la mitad occidental de Libia, que reivindica mayor autonomía y que se ha visto afectada por el repunte de la violencia y los ataques lanzados por estas milicias, con las fuerzas de seguridad y los yacimientos petrolíferos como principales objetivos.