Entrevista a Kémi Séba:»Francia es uno de los países más hipócritas en lo referente al racismo»

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Por: David Agrio

Quisiera confesar que acudí con cierto miedo y, al mismo tiempo, no poca dosis de morbo insano al acto que la Asociación FOJA (Organización juvenil del Movimiento Panafricanista Garveyista-Cimarron de España) había organizado en la sede de CCOO, con motivo del Día de la Liberación africana, y en el que el famoso militante panafricanista Kémi Séba era el invitado estrella.

Con miedo porque, como es de recibo cada vez que te encargan realizar una entrevista, me estuve informando sobre Séba y los resultados que arrojaba Google mostraban un personaje violento, peligroso y cuyo oficio no iba más allá de sembrar una especie de odio racial contra los judíos en las tranquilas y céntricas calles parisinas. Alguien que, en las pocas entrevistas traducidas al español, se enzarzaba en acaloradas discusiones con periodistas israelíes, o arremetía contra la izquierda europea de un modo que a más de uno recordaría al discurso ultraderechista. Muy en la línea de esas morbosas y políticamente incorrectas peleas que últimamente inundan nuestras pantallas.

Pero, pese a que en cuanto subió al estrado se estaba produciendo una agria discusión entre algunos de los asistentes al acto, Kémi Séba me decepcionó. Y no poco.

Para empezar y apaciguar los ánimos se le ocurrió apelar a la camaradería y, sobre todo, al amor que tan necesariamente deberían profesarse todos los africanos. Primer chasco.

A continuación, dio un discurso en el que las proclamas anti blancas, elogios al radicalismo islámico y el anti semitismo que roza el delirio brillaron por su ausencia. Nada de nada, ni siquiera una por caridad hacia la descripción que me habían hecho de él la inmensa mayoría de medios. De haberme cobrado entrada, estaría reclamando la devolución del importe.

Porque ante un público extremadamente atento teníamos a alguien sereno, relajado y que exponía unas ideas que, por los menos los occidentales, no estamos acostumbrados a oír y, en no pocos casos, tampoco dispuestos a escuchar. Ya no hablemos de meditar las supuestas contradicciones que encierran y que Séba se encargó de ahuyentar, revelando el discurso panafricanista como una doctrina coherente, de base y, sobre todo, necesaria en un continente que a día de hoy todavía sigue concentrando la mayor parte de tragedias, expolios y guerras del planeta.

Kémi SébaPero Kémi no solamente lo hace en el plano teórico, sino que predica con el hecho. Desde que abandonó Francia para instalarse en Senegal conduce uno de los espacios radiofónicos más populares en el África francófona, difundiendo a través de sus micrófonos un mensaje de unidad entre pueblos, etnias y estados enfrentados por intereses y fronteras ajenos. Por si eso fuera poco, en el tiempo que le sobra ha fundado una ONG, Urgencia Panafrican, con la que no solo atiende las necesidades sanitarias de la población, sino que pretende ayudar al africano de a pie a tomar conciencia de que únicamente el pueblo puede ayudar al pueblo.

Como les decía, una decepción enorme. Enormemente agradable, para ser más exactos.

Así las cosas, decidí reenfocar una entrevista en la que  antes de asistir a la ponencia iba a evitar cualquier pregunta que creía podría resultar violeta y despertar al ogro intratable que habían pintado los medios. Porque tras la caricatura creada por la prensa occidental se encontraba un defensor del panafricanismo, como tantos otros miles, con el que se podía hablar, inquirir, reir y, sobre todo, dialogar sin miedo o reparos sobre aquello a lo que dedica su vida:

David: ¿Qué es el panafricanismo?

Kémi Séba: Es la unidad del mundo africano que posee un concepto de nación, ya que gracias a trabajos como los de Cheikh Anta Diop sabemos que todos los africanos tenemos las mismas raíces históricas. Sin embargo, el colonialismo ha dividido a los pueblos africanos en diferentes naciones y aspiramos a romper esas barreras artificiales para construir la unidad africana de norte a sur y de este a oeste.

Lo mismo que pretenden los movimientos bolivarianos en Suramérica es lo que queremos lograr nosotros en África.

Kemi sebaD.: ¿Y qué es ser africano?

K.S.: En un día no podría explicarte qué es ser africano, pero te diría que ser africano es ser el primer hombre, estar en armonía con la naturaleza. Los africanos entendemos que todos somos uno, que la solidaridad está inscrita en nuestros genes y raíces. Ser africano es entender que compartir es más importante que el beneficio individual.

D.: Aunque ahora vives en Senegal, naciste en Francia, entiendo entonces que ser africano es una decisión. ¿Puede alguien que no ha nacido en África sentirse africano?

K.S.: Me gusta decir que aunque un león duerma con gatos seguirá siendo un león. Un africano, esté donde esté, seguirá siendo africano.

D.: Existen diversas corrientes dentro del panafricanismo?

K.S.: Por supuesto, pero la gran mayoría tenemos el mismo concepto sobre el panafricanismo. La mayoría de nosotros luchamos contra la globalización.

D.: ¿Entonces el panafricanismo puede ser transversal; es posible un panafricanismo de derechas o capitalismo panafricano?

K.S.: No entramos en esa dicotomía de izquierdas o derechas; nos basamos en fijarnos, en primer lugar, en lo que somos y en qué situación nos encontramos. Para nosotros todos los dirigentes africanos, independientemente del signo con el que se definan, están dentro del ultracapitalismo y luchamos contra ellos porque explotan a su pueblo.

Luchamos contra esos dirigentes y los que explotan a nuestro pueblo, y si a ellos se autodenominasen ecologistas, seríamos antiecologistas; si se autodenominasen liberales, seríamos antiliberales y si se autodenominasen marcianos, seríamos antimarcianos. En el fondo, no es una cuestión de nombres, sino de acciones, y está claro que hay una serie de actos que van contra nuestro pueblo.

Estamos cansados de rebatir la ideología occidental, pero no porque estemos en contra de Occidente, sino porque no somos niños que necesiten un diccionario político.

Por ejemplo, el comunismo ya existía en África antes de Karl Marx, pues los pueblos africanos se basaban en la solidaridad. De ahí que no sea preciso fijarnos en las ideologías occidentales para nuestra lucha. No obstante, respetamos las ideologías europeas y quienes dentro de ellas luchan contra el capitalismo.

Semi por_8048D.: ¿Cuáles han sido los principales logros del panafricanismo hasta la fecha?

K.S.: La comprensión de cómo funciona la política en el mundo: el panafricanismo nos ha enseñado a los africanos que si no somos solidarios entre nosotros no podemos luchar contra el imperialismo. Que no debemos ver las tribus y los estados, sino un único pueblo.

D.: ¿Tal y como el bolivarianismo  tiene la Gran Colombia, cuáles son los precedentes históricos del panafricanismo?

K.S.: Es difícil establecer un precedente concreto, pero podría ser el caso del Kemet o antiguo Egipto, formado y dirigido por negros. Se trata de la civilización más antigua del continente y de la que surgen muchas otras civilizaciones. Estudiando la organización y estructura del Kemet, vemos que pese a ser dos reinos, norte y sur, estos eran dos caras de una misma moneda, y que solo unidos pudieron ser lo suficientemente fuertes como para ser un imperio capaz de defenderse y vivir sin miedo a invasiones. No se trataba de crear un imperio contra otros, sino en apoyarse para vivir libres de temores.

Por otro lado, tal y como has mencionado a Bolívar, éste tenía un sueño: la Gran Colombia. Marcus Garvey también tenía un sueño respecto a África: One god, one aim, one destiny (Un dios, un objetivo,  un destino). Ambos anhelaban algo parecido pero en distintos continentes.

Mirando más allá, también tenemos a China, que pese a englobar multitud de etnias y tribus, es un solo país, o incluso Estados Unidos que, aunque no me gusta su ideología, su propio nombre lo indica: se trata de un conjunto de estados que forman los Estados Unidos.

Estamos en un mundo en el que la unidad es muy importante; unido resistes, dividido te conquistan.

D.: Pero en África no solamente viven negros, sino también árabes y otras etnias. ¿Cómo el panafricanismo puede contribuir a eliminar un racismo que va en auge en zonas como Marruecos o Libia, donde se persigue a los negros?

K.S.: Sobre todo marroquíes y libios han olvidado el panafricanismo y cómo durante las luchas por la independencia negros y árabes estábamos unidos, cómo el Frente de Liberación Nacional argelino trabajó activamente con el ghanés Convention People’s Party de Kwame Nkrumah. La solidaridad por la independencia nos unía.

Sin embargo, hoy en día los árabes creen estar más cerca de Occidente que de África. Gadafi entendió que África debía estar unida, y por eso lo mataron. A partir de ahí, los peores sentimientos racistas de los árabes han resurgido.

De hecho, más que olvidar el panafricanismo, han olvidado el significado de éste, que no solo incluye a los negros sino también a los árabes. Pigmeos, bantúes, árabes, para el panafricanismo no hay diferencias entre ellos. Cualquier pigmeo puede ser un líder panafricano, cualquier árabe puede ser un líder panafricano. ¿Que tenemos aspectos diferentes? Claro, ¿Pero y qué? ¿Acaso en España no hay diferencias entre Fernando Torres, que es rubio, y Morientes, que es moreno? Y, sin embargo, ambos son españoles. O incluso en Barcelona, donde encuentras gente de todo tipo, pero todos pertenecen a la misma ciudad.

Tenemos que ser conscientes de este tipo de unidad y pensar en ello, ya que el imperialismo teme a la unidad africana, pues ésta es la única manera en que podemos proteger nuestra tierra y evitar que sigan robando nuestros recursos naturales y humanos.

D.: Sí, de hecho recuerdo cómo ayer durante la conferencia comentaste que el panafricanismo era un concepto más allá de la negritud, ya que, por ejemplo, Gadafi no era negro, y sin embargo era panafricano.

K.S.: Exacto. Panafricanismo es la solidaridad entre la gente que vive en África y, sí, siendo honestos, la mayoría de esa gente es negra. Pero también es cierto que gente que no es negra, como Gadafi, ha sido muchísimo más panafricano y ha hecho mucho más por África que algunos líderes negros.

Es decir, la solidaridad entre negros es importante para el panafricanismo, pero no es la clave ni es lo único para el panafricanismo, ya que se trata de pensar en clave global y geopolítica.

D.: Para que África tenga voz propia en el tablero global.

K.S.: Exacto! Aunque esto choque o sea impactante para algunos. Panafricanismo es una historia de resistencia y autoafirmación.

¡Por supuesto que hubo blancos que ayudaron a la ANC de Mandela a resistir! No hay problema en reconocerlo, pero hay que entender que el panafricanismo es un movimiento de redención y, sobre todo, de empoderamiento, de ganar confianza en nosotros mismos, y eso puede malinterpretarse como ir en contra de los blancos, cuando no es así.

De hecho, el panafricanismo mantiene alianzas con todo tipo de movimientos, como los bolivarianos en latinoamérica, formados por mucha gente blanca, o grupos revolucionarios del mundo árabe. No es una cuestión de color, sino una cuestión de valores.

D.: En esa línea, ¿cuáles son los principales aliados del panafricanismo fuera de África?

K.S.: Aquellos que no están alineados con la OTAN, uno de los principales referentes e instrumentos del imperialismo, y, naturalmente, todo aquel país del tercer mundo que no se pliega ante Estados Unidos o la Unión Europea.

Concretando algo más, he viajado mucho y he vivido con gente de Hezbollá, quienes luchan contra Israel y Estados Unidos y sus políticas en Oriente Medio.También me siento muy cercano al presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, a quien los medios occidentales han demonizado hasta la saciedad. Lo conocí personalmente y puedo afirmar que me pareció una de las más bellas personas que he conocido jamás, además de no ser ese antisemita que retratan los medios occidentales.

También he tratado estrechamente con compañeros del fallecido Comandante Hugo Chávez, como el embajador de Venezuela en Senegal, Eddy José Cordoba Corcega, a quien considero un gran aliado.

En definitiva, todos aquellos que luchan y resisten contra el colonialismo son amigos y aliados del panafricanismo.

D.: ¿Qué opinión te merece la Unión Africana?

K.S.: La UA está financiada mayoritariamente por países y organizaciones no africanas, por ese motivo resulta ineficaz a la hora de resolver problemas de África. De hecho, entre la población no resulta una institución excesivamente popular, ya que de africana únicamente tiene el nombre.

D.: En la actualidad, entre los países que más apuestan por el panafricanismo encontramos Senegal, donde resides, Eritrea, Ghana o Zimbabwe. Por el contrario, gigantes a nivel continental, como Nigeria, Egipto o Sudáfrica no parecen estar muy por la labor. ¿Desde tu perspectiva qué países y, sobre todo, qué líderes políticos son los principales defensores del proyecto panafricano?

K.S.: Prefiero no fijarme en los líderes, sino en la juventud; los líderes difícilmente tienen que ver con el panafricanismo, pues éste debe liderarlo el pueblo en conjunto.

Ahora bien, si me preguntas por presidentes, te diré que siento simpatía por Mugabe, aunque no lo considero un líder panafricano. Es más, puedo criticar cosas que hace e, incluso, que no hace, pero me gusta cuando habla sobre unidad africana. Pero dudo que los jóvenes se fijen e inspiren en Mugabe en lo relativo al panafricanismo.

D.: En la charla de ayer hablaste sobre las ONG y tu punto de vista resulta poco habitual por estas latitudes.

K.S.: La cuestión política de las ONG en África es una de las más importantes de este siglo. Creo que no todas, pero sí una mayoría de las ONG procedentes de Occidente son una herramienta del imperialismo, que están en el continente para manipular a la gente, financiadas por think thanks nada bondadosos cuyo interés es abrir nuevas vías de alienación de la juventud, mujeres y todo tipo de colectivos.

Por desgracia, no son muchas las ONG africanas, y estas no se preocupan por la geopolítica, actuando únicamente en un campo asistencial. Es decir, únicamente das arroz o pescado a la gente, cuando también deberías enseñarles a cultivarlo y a pescar. Se trata de hacer una labor pedagógica de empoderamiento; que la gente sea consciente de su poder y de cómo pueden ejercer resistencia.

Espero que en los siguientes años las ONG profundicen en este aspecto para que la gente se implique más en el futuro del continente y su autoorganización, ya que el paternalismo es una de las peores formas de colonialismo.

Hay que recalcar que no estamos hablando de un acto deliberada y premeditadamente malo, ya que hay occidentales que vienen honestamente a ayudar, pero es que no necesitamos que nos ayuden como a desvalidos o niños pequeños, sino que necesitamos organizarnos. Rechazamos el paternalismo, no establecer conexiones y alianzas, que serían las relaciones correctas entre iguales.

D.: Sin embargo, también hay una importante influencia en la zona de los Grandes lagos (Uganda, Ruanda y Burundi) de grupos evangélicos procedentes de los Estados Unidos, así como en el Magreb y norte de África del wahabismo saudí.

¿Consideras esta clase de proselitismo religioso como neocolonialismo y enemigo del panafricanismo?

K.S.: El imperialismo no es únicamente blanco, sino que también hay imperialismo árabe. De hecho, el wahabismo es la peor faceta del colonialismo árabe, al igual que el DAESH y el terrorismo son un nuevo tipo de colonialismo. Y lo mismo con la evangelización.

Los africanos poseen sus creencias tradicionales; y no significa que todo aquel africano que es musulmán deba rechazar el islam, así como todo africano cristiano deba rechazar el cristianismo, sino que si ahondas en las creencias de la mayoría de la población verás que, en una línea islámica o cristiana, éstas abrazan el sincretismo. La tradición sigue estando detrás de todo el sistema religioso.

D.: Actualmente estás involucrado en una ONG panafricana. ¿Qué nos puedes contar sobre ella?

K.S.: La creamos en marzo de este año y su nombre es Emergencia panafricana. Contamos, entre otros, con Stephania Mbanda, ginecóloga, y Yann Sourou, farmacéutico. En nuestra página web, www.urpanaf.org, en la que todavía estamos trabajando y esperamos tener plenamente operativa en julio, explicamos en qué consiste nuestra labor y cómo el trabajo humanitario y social, de concienciación, es tan importante para nosotros.

D.: ¿Cuál debe ser el rol de la diáspora, especialmente la que vive en Europa, en el proyecto panafricano?

K.S.: Primeramente, acostumbrarse a viajar de tanto en cuando a África para, además de estudiar, poder conocer de primera mano cuáles son las necesidades básicas del continente. También sería todo un paso adelante el que creasen empresas en África para contribuir al desarrollo local.

D.: ¿Y qué puede hacer un europeo sin raíces ni relación con África por el panafricanismo?

K.S.: Luchar contra el capitalismo en Europa y, al mismo tiempo, contra el paternalismo para con África.

D.: ¿Cómo ves la situación de los africanos residentes en España?

K.S.: Creo que no es nada fácil, aunque no me encuentro en situación de hablar con gran conocimiento sobre ellos ya que no he vivido en España.

Sin embargo, opino que el colonialismo español ha sido más pernicioso incluso que el francés, ya que los africanos o descendientes de africanos hispanoparlantes sienten vergüenza de ser africanos, y reniegan de sus orígenes para sentirse más integrados en la sociedad en la que viven. Es una alienación muy profunda y que hay que superar para que los africanos hispanoparlantes sean una pieza clave y el gran impulso que necesita el panafricanismo.

D.: ¿Y cuál es la situación de los africanos en Francia?

K.S.: Nada fácil. Francia es uno de los países más hipócritas en lo referente al racismo: la gente ve la imagen de muchos jugadores negros y árabes en la Selección de fútbol francesa y puede pensar que la situación de los africanos en el país es buena, pero es como creer que porque en los equipos de básquet estadounidenses hay muchos negros estos no son asesinados impunemente todos los días.

En Francia hay mucha negrofobia, especialmente la negrofobia paternalista, la que nos dice «Os tenéis que mezclar y asimilar. Renegad de vuestras raíces, pues es la única manera de acabar con el racismo». Otros, directamente nos consideran inferiores y nos invitan a irnos, pues no somos “necesarios”. La única solución ante este tipo de actitudes es organizarnos y reafirmarnos como pueblo y comunidad, logrando una sola voz para hacernos oír en esta sociedad global.

D.: ¿Cuáles son los principales retos para el panafricanismo en los próximos cinco años?

K.S.: Creo que lo principal, de cara a los próximos años, sean cinco, diez o más, es aprender a identificar la nueva apariencia de los enemigos de África, ya que estos en muchas ocasiones nos hablan como supuestos amigos, diciéndole al pueblo cómo debe organizarse, qué debe hacer, cómo debe pensar, algo que a la gente le encanta, ya que supuestamente son consejos amigables, pero no dejan de ser intentos por parte de intereses extranjeros de separarnos y dividirnos.

Es esencial que la gente adquiera conciencia geopolítica para ser conscientes de quién les dice qué y cómo revertir la situación. Asimismo, estoy convencido de que en un futuro cercano la juventud africana dará un gran salto en este aspecto, ya que allá donde voy veo cada vez mayor interés e implicación en las ONG africanas. La política no debe ser una cuestión de meras elecciones, sino una cuestión de implicación de la sociedad civil.

D.: ¿Y a qué movimientos, organizaciones o regiones de África nos recomienda prestar atención, ya que pueden ser clave para el movimiento panafricanista?

K.S.: La juventud universitaria en Senegal, por ejemplo. Es una de las más organizadas contra el colonialismo e involucradas en el panafricanismo.

Y aún nos sobró tiempo para comentar varios aspectos sobre la actualidad política española, charlar con miembros de FOJA sobre la asociación y beber algo con quien, un par de días antes, estaba convencido de que me iba va a odiar e intimidar por el mero hecho de no ser negro.

Porque pese a que Malcolm X ya lo dijera hace más de medio siglo con su célebre “Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, estos os harán amar al opresor y odiar al oprimido”, no hay nada como llevarse una buena decepción o baño de realidad para ser más libre y poder decir “gracias por tu lucha Kémi Séba” y, sobre todo, “de nada, malditos medios de comunicación”.