En Sierra Leona, un presidente vs. el pasado

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Por Julio Morejón
Con la victoria electoral de Julius Maada Bio, Sierra Leona al parecer finalizó este año un largo y angustioso período, cuyos más notables eventos fueron la guerra y la epidemia del Ébola.
Antes, el gobierno de Ernest Bai Koroma actuó por cambiar el escenario nacional aún lastrado por el síndrome de los diamantes de sangre, enmarcado en la contienda bélica (1991-2002) que sucedió al golpe de Estado contra Ahmed Tejan Kabbah, luego repuesto por una fuerza de la Comunidad Económica de África Occidental (Cedeao). La guerra dejó severos daños: decena de miles de muertos y puso de moda la amputación de órganos como método represivo por parte de los facciosos del Frente Revolucionario Unido (FRU), de Foday Sankoh.

Esa formación costeaba su logística con gemas procedentes de las zonas del conflicto negociadas ilegalmente, al margen (o bien ocultos) del mercado internacional, que condenaba oficialmente tales operaciones, de las que se aprovecharon individuos como el exmandatario de la vecina Liberia, Charles McArthur Ghankay Taylor.

Por sus vínculos con los llamados diamantes de sangre, Taylor fue condenado por la Corte Penal Internacional, de La Haya, Países Bajos, a 50 años de cárcel por crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos en su país y en Sierra Leona, pena que cumple actualmente en una prisión del Reino Unido.

Pero aún Sierra Leona sufre los efectos de aquella contienda por el poder, que además de destruir parte de la infraestructura económica, desmontó las instituciones de la ley, algo aún sin reparar totalmente, todo lo cual genera malestar en ese país pobre y subdesarrollado.

Nada de eso pudo borrar totalmente el gobierno de Bai Koroma, del que varios funcionarios están en la picota política por actos de corrupción; aunque se avanzó en la reorientación de las estructuras públicas, algo que posibilitó realizar las elecciones presidenciales, ganadas en marzo pasado por el opositor Maada Bio.

Además de la realidad política, en el caso de Sierra Leona hay que tener en cuenta que su población estuvo fuertemente afectada por una epidemia de la fiebre hemorrágica viral del Ébola, cuyos brotes también se registraron en las vecinas Guinea y Liberia entre 2014 y 2016.

En Sierra Leona la dolencia causó más de cuatro mil muertos y 14 mil 124 contagiados, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El enfrentamiento a esa enfermedad requirió el apoyo internacional al gobierno de Bai Koroma, hasta librar al país de la dolencia, y ahora se trata de reparar al territorio sierraleonés de las pérdidas provocadas por ese azote, algo difícil en un país de escasa cobertura sanitaria, conforme con la OMS.

SEGUNDO TIEMPO

Esta es la segunda ocasión en la que Julius Maada Bio asume la jefatura del Estado; antes lo hizo en 1995 como presidente provisional, luego de que un grupo de militares se alzaron contra la junta castrense de Valentine Strasser y la derrocaron.

El jefe del grupo era Maada Bio, quien asumió el poder por corto tiempo como presidente de la República con apoyo de su partido, el Congreso del Pueblo.

Durante ese período su gobierno se enfrentó a movimientos armados por todo el país, que ponía en riesgo el restablecimiento institucional, sin embargo, en medio de esas tensiones generadas por el clima de violencia, el mandatario convocó a elecciones, las segundas en la historia independiente de Sierra Leona.

En los comicios de 1996 venció Ahmad Tejan Kabbah, y se pensó que tras la consulta se abriría una vía hacia el fin del conflicto bélico y al retorno de la estabilidad, pero no fue así; sobrevino un golpe de Estado, cuyos efectos a la larga neutralizaron las tropas de la Cedeao.

A Tejan Kabbah le siguió Bai Koroma y -luego de dos períodos de mandato- en las más recientes elecciones triunfó Maada Bio, con un programa que presentaba opciones positivas a una población golpeada por el desempleo, pero ya comenzaron las protestas contra las imposiciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

DECISIÃ’N IMPOPULAR

Los disturbios ocurrieron a raíz de que el gobierno aceptara ‘como prerrequisito a la concesión de préstamos la elevación de los precios de la gasolina, el diesel y el kerosene, este último vital para la población más desfavorecida que lo utiliza para cocer los alimentos’, según medios de prensa.

Esto ocurre antes de que el nuevo mandatario traspase la barrea de sus primeros seis meses en el poder. En concreto el Ejecutivo decidió desregular los precios de los combustibles, lo cual significa retirarle los subsidios, en correspondencia con los ajustes estructurales exigidos por el FMI.

Es una condición del FMI para conceder préstamos al país de África occidental, cuya puesta en vigor coincide con los primeros 100 días de gobierno del exmilitar Maada Bio; la reacción de partidos opositores y organizaciones sociales no se hizo esperar, y ello puede arriesgar el nivel de respaldo ciudadano al mandatario.

El FMI había negociado un desembolso de 200 millones de dólares con el Gobierno anterior dirigido por Ernest Bai Koroma del Congreso de Todo el Pueblo (APC), convenio que estipulaba el retiro de subsidios a los combustibles, lo cual no se había cumplido pese a recibir una cuarta parte del empréstito, según trascendió.

La nueva administración deberá hacer mucho para borrar las huellas pasadas y en ese ámbito tendrá que emprender la construcción de un modelo de desarrollo que le sintonice con las aspiraciones más perentorias de sus más de ocho millones de habitantes, de ellos alrededor del 60 por ciento por debajo del nivel de pobreza.