Empleos dignos para la juventud rural de África

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La pequeña agricultura, orientada a la subsistencia, no suele ser la opción preferida de trabajo de muchos jóvenes africanos.Más de la mitad de la población del continente africano es menor de 25 años y se espera que aproximadamente 11 millones de jóvenes ingresen al mercado laboral cada año durante la próxima década, según fuentes especializadas.

A pesar del fuerte crecimiento económico de muchos países africanos, el empleo asalariado es limitado y la agricultura y la agroindustria siguen siendo la fuente de ingresos y de empleo de más de 60 por ciento de la población de África subsahariana, en el continente con la mayor proporción de jóvenes en la fuerza laboral y donde esta crece más.

El Banco Mundial asegura que 60 por ciento del aumento de la población económicamente activa se producirá en África hasta mitad de siglo.

Sin embargo,  el trabajo arduo que implica la pequeña agricultura, orientada a la subsistencia, no suele ser la opción preferida de trabajo de muchos jóvenes, que prefieren irse a las ciudades en busca de mejores condiciones de vida.

El fenómeno preocupa por el impacto que puede tener en la producción agrícola, ya que se requiere que las generaciones de relevo se mantengan en el área rural para garantizar la seguridad alimentaria en el continente, así como la erradicación del hambre y el acceso a los mercados alimentarios mundiales

En un esfuerzo para promover que los jóvenes ingresen a trabajar en el sector agroalimentario, el organismo de la Unión Africana que promueve el desarrollo económico, la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (Nepad, en inglés), y laOrganización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) pusieron en marcha un proyecto de cuatro años, destinado a crear oportunidades de empleo digno para mujeres y hombres jóvenes del medio rural.

La meta del proyecto es desarrollar empresas rurales dedicadas a la agricultura sostenible y la agroindustria con cadenas de valor estratégicas.

El proyecto, con un valor de cuatro millones de dólares, es financiado por el Fondo Fiduciario de Solidaridad Africana, un organismo que trabaja para mejorar la agricultura y la seguridad alimentaria del continente, y está dotado con más de 40 millones de dólares aportados por Angola, Guinea Ecuatorial y organizaciones de la sociedad civil de República Democrática del Congo.

“La colaboración entre la Nepad y la FAO hará mucho para asegurar que los jóvenes, el futuro de África, no sean olvidados”, declaró el director general de alianza, Ibrahim Assane Mayaki, en la ceremonia de la firma del proyecto, celebrada el miércoles 25 en Johannesburgo.

“Mediante la creación de un entorno económico que estimule las iniciativas, en particular con la realización de políticas transparentes y previsibles, y al mismo tiempo, mediante la regulación del mercado con el fin de abordar las fallas” del mismo, “vamos a lograr resultados e impacto a través del nuevo empuje dado a nuestra agricultores, empresarios y jóvenes”, añadió.

El proyecto tiene previsto beneficiar a más de 100.000 hombres y mujeres jóvenes del medio rural de Benín, Camerún, Malawi y Níger. La iniciativa surge del Programa de Futuros Rurales de la Nepad, que está centrado en la transformación del ámbito rural para permitir el desarrollo del potencial de la población juvenil a través de la equidad y la inclusión.

El subdirector general de la FAO para África, Bukar Tijani, aseguró que el proyecto es “un hito importante en el avance hacia adelante y hacia arriba en términos de potenciar a la juventud de estos cuatro países, y especialmente a las mujeres, ya que 2015 es el Año de Empoderamiento de la Mujer de la Unión Africana”.

El proyecto es visto como parte de una campaña para que los sectores de la agricultura y la agroindustria sean cada vez más modernos, rentables y eficaces, y puedan ofrecer oportunidades de empleo digno para la mano de obra joven de África.

En 2012, la Comisión de la Unión Africana, la Nepad, el Instituto Lula, una organización independiente que promueve la cooperación de Brasil con África y América Latina, y la FAO formaron una asociación con el fin de erradicar el hambre en el continente.

Al año siguiente, los cuatro socios organizaron una reunión de alto nivel de ministros en Addis Abeba, Etiopía, que concluyó con una declaración para acabar con el hambre y una hoja de ruta para su implementación.

Esta declaración recibió posteriormente el respaldo de la cumbre de la Unión Africana celebrada en 2014 en la capital de Guinea Ecuatorial, y se incorporó a la Declaración de Malabo sobre el Crecimiento Agrícola Acelerado y la Transformación para la Prosperidad Compartida y la Mejora de los Medios de Vida, con el nombre “Compromiso para acabar con el hambre en África en 2025″.

Editado por Phil Harris / Traducido por Álvaro Queiruga