Eligen a concejales malienses entre boicot y violencia

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maliEl electorado de Mali acudió a las urnas para elegir a 12 mil concejales en una consulta que debió realizarse hace dos años y a la cual se llega con escaso entusiasmo, según expertos.

La cita electoral constituye la primera a nivel municipal desde 2013 y está matizada por las críticas al gobierno del presidente Ibrahim Boubacar Keita y por el boicot convocado por la oposición, aunque desde horas tempranas las personas se dirigían a los colegios electorales.

Sin dudas, muchos observadores coinciden en que pese a los carteles de la campaña y las manifestaciones de partidarios de una u otra figura pública, se evidencia poco entusiasmo en esta capital, donde se informó que el presidente ejerció su derecho al voto.

Estas elecciones transcurren cuando el Gobierno lucha para implementar totalmente el acuerdo de paz firmado en 2015 con los movimientos rebeldes de la norteña comunidad tuareg y enfrenta los ataques de grupos extremistas de filiación islámica en esa región.

Según fuentes de crédito, facciones fundamentalistas impidieron el desarrollo de la campaña electoral de las municipales en algunos sitios del norte maliense, donde subsisten las amenazas de que la violencia armada se convierta en un problema crónico, pese a las operaciones militares realizadas en ese escenario desde 2013.

Los problemas de seguridad en el norte y centro del país constituyeron argumentos del líder de la oposición, Soumaïla Cissé, para solicitar que se retrasara la votación.

Al respecto, medios de prensa indicaron que el grupo terrorista Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y sus cercanos continúan siendo un peligro para Mali, donde en enero de 2013 se lanzó la operación franco-africana Serval, que logró avances en el combate al radicalismo confesional, pero no acabó con toda su estructura.

También, a propósito de las elecciones de este domingo se recuerda que en 2015 la Alianza rebelde de Mali firmó un acuerdo de paz junto con el Gobierno y las milicias afines, pero las contradicciones en el seno de la comunidad tuareg entre ‘separatistas’ y ‘unionistas’ persisten y generan violencia.