Electo líder opositor vicepresidente de Asamblea Nacional de Burundi

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AgathonEl principal líder opositor de Burundi, Agathon Rwasa, fue elegido primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, al recibir 108 votos a favor de un total de 112, confirmaron hoy fuentes legislativas.

Como segundo vicepresidente quedó el ministro del Interior, Edouard Nduwimana, quien apoya al jefe de Estado Pierre Nkurunziza y abandonó las negociaciones con la oposición antes de las elecciones del pasado día 21.

Rwasa obtuvo un 18,99 por ciento de los votos en esos controvertidos comicios y se ubicó detrás del 69,41 logrado por Nukurunziza.

El Parlamento celebró esta semana su primera sesión y estuvo Rwasa, quien confirmó que los 20 miembros de su coalición que lograron un escaño lo ocuparán para representar a sus votantes.

Refirió que aunque los resultados de los comicios no sean realistas y los rechace «no se puede dejar de lado a toda esa gente que ha votado por nosotros».

Contrario a esta posición se manifestó el presidente del también opositor partido Unión para el Progreso Nacional (Uprona), Charles Nditije, quien afirmó que los 10 asientos logrados por su organización política no serán ocupados.

«¿Cómo podemos aceptarlos después de retirarnos de las elecciones? Es imposible», argumentó.

Siete días después de las presidenciales, la misión de observadores de Naciones Unidas concluyó que la elección no fue «libre, creíble ni inclusiva».

En su informe preliminar, los veedores aseguran que la votación estuvo marcada por la violencia y hubo obstáculos a la libertad de expresión, de reunión y de asociación.

Precisan que «la libertad de prensa sufrió severas restricciones» y que «los medios públicos no garantizaron una cobertura equilibrada a los candidatos».

El documento apunta también que los comicios se desarrollaron «en un clima de profunda desconfianza entre partidos políticos» tras la decisión de Nkurunziza de buscar un tercer mandato.

Burundi enfrenta una grave crisis política desde finales de abril cuando se conoció la ambición por el poder del mandatario.

Su aspiración desató violentas protestas que causaron más de 70 muertes y unos 150 mil burundeses huyeron a países vecinos, según estimados de organizaciones humanitarias internacionales.