Elecciones 2020 en Etiopía: el Gobierno a prueba de fuego

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Por Richard Ruíz Julién
A pesar de las amplias reformas en curso en Etiopía, el Gobierno parece estar en condiciones de pasar por lo mismo otra vez: obtener una victoria por nocaut en las elecciones de 2020, consideraron expertos.

Irónicamente, esta vez puede ser una verdadera barrida, pues no debe haber margen al robo de votos; las autoridades tendrán los que les corresponden gracias al primer ministro, Abiy Ahmed, quien cambió drásticamente el panorama político de la nación en los últimos cinco meses.

Para los especialistas, la ciudadanía le muestra apoyo inequívoco y al unísono.

Varias razones soportan ese afecto: Ahmed liberó a miles de presos, purgó a los viejos guardias de su partido, el gobernante Frente Democrático revolucionario del Pueblo Etíope (Eprdf), reformó el ejército y la inteligencia que había permanecido en el dominio de la facción Tigray, integrante de la coalición en el poder.

Además, hizo las paces con grupos rebeldes, les borró de la lista de terroristas y restableció relaciones con el archirrival eritreo.

Pero ahora el primer ministro promete mantener el calendario electoral y no todos las agrupaciones de la oposición parecen estar contentas con esto.

‘Preferiríamos retrasar los comicios’, refirió Berhanu Nega, que acaba de llegar aquí después de más de 20 años de exilio en Estados Unidos y en Eritrea, donde había dirigido un comando conocido como Patriots Ginbot 7 (PG7).

Nega, un economista convertido en líder político de la disidencia, llegó el domingo pasado después de un llamado a todos los representantes de partidos fuera del país a participar en la nueva campaña de democratización.

Casi todos retornaron y la mayoría de ellos han sido absueltos de condenas anteriores, como los líderes del Frente de Liberación Oromo y el Frente de Liberación Nacional de Ogaden.

En el caso del renombrado jefe de PG7, había sido juzgado in absentia y recibió una sentencia de muerte por cargos por los cuales el Gobierno se disculpó más tarde.

‘Hay muchos problemas por resolver en términos de aprovechar un clima democrático y justo’, subrayó. ‘Necesitamos diálogo y comprensión continua antes que cualquier otra cosa’.

‘Especialmente, necesitamos un poder judicial independiente’, dijo.

Aseguró que el plan a corto plazo de su grupo es ayudar a estabilizar el territorio nacional.

La reserva se trata específicamente de que cuando quedan menos de dos años, no hay tiempo suficiente para hacer los preparativos necesarios.

En una conferencia de prensa en agosto, la primera desde que asumió el cargo el 2 de abril, Ahmed dijo que preferiría apegarse al calendario regular que dice que las encuestas generales se llevan a cabo cada cinco años.

Según el investigador del Centro de Estudios Estratégicos, Adamu Mohamed, el premier está interesado en ser elegido en lugar de ser visto como un simple sustituto.

Parece que su administración tiene un verdadero deseo de darle a Etiopía unas elecciones genuinas, pero las ineptas instituciones electorales y legales deberían cambiarse, destacó Mohamed.

La nación parece tomar una ‘postura de esperar y ver’ por el momento, atraída por las promesas hechas.

Lo que los etíopes saben con certeza -como han sido testigos de la fabricación de todo- es que los reformistas dentro del Eprdf no solo dieron una nueva vida a un partido obsoleto sino que también mejoraron su credibilidad de forma meteórica, manifestó.

‘Ahora el problema no es la competencia entre el partido gobernante y los partidos de la oposición: es la relación incómoda entre la oposición, muy fragmentada y andrajosa’, puntualizó a esta agencia el comentarista Tigistu Awelu.

Según la Junta Nacional Electoral, hay más de 60 grupos de oposición además de entidades nuevas y suspendidas que se espera se acrediten para las elecciones en los próximos meses.

La mayoría son étnicos por naturaleza, mientras aproximadamente 22 son de corte nacionalista.

Estos factores de dispersión ya les atenuaron con miras a enfrentar a un partido gobernante cuyas tácticas pasadas han sido mantenerles lo más débil posible, apuntó Awelu.

En tanto, mientras una oposición hecha jirones puede augurar un triunfo para la coalición, los observadores colocan por otro lado a un Parlamento todavía dominado por el Eprdf, que potencialmente colocará al país en un giro en U de las medidas de reforma en curso, poniendo en riesgo su aceptación y la posible victoria electoral.