Elección de Beji Caid Essebsi cierra un ciclo en la historia de Túnez

0
193

EssebsiLa elección del longevo Beji Caid Essebsi, 88 años, como presidente de Túnez, cierra un ciclo tormentoso en la historia de este país del norte de Africa que hoy se pregunta si el flamante mandatario podrá con su carga.

Hijo de un granjero sardo miembro de la nobleza durante la dominación otomana, Caid Essebsi está familiarizado con la política del Túnez post colonial vía sus nexos con los neodesturianos del extinto presidente Habib Bourguiba, el padre de la independencia del colonialismo francés, a quien se ligó desde sus años de estudiante en Francia.

Biznieto de un alto funcionario de la administración beylical, comenzó su vida política en 1938, a los 12 años, cuando se integró a las filas del partido Neo Destour y era estudiante de Liceo (secundaria) en la ciudad de Hammam Lif.

Tras completar su educación secundaria, viaja a París para estudiar leyes y se liga a Habib Bourguiba, hijo, quien se convierte en su mentor y lo presenta a su padre, inicio de una relación que se extendería décadas, pero terminaría en divorcio.

El mismo día que aprobó sus exámenes como Licenciado en Derecho Caid Essebsi fue deportado a su país donde un influyente bufete le encarga la defensa de los militantes enjuiciados por actividades anticolonialistas.

Llegada la independencia ocupa cargos en la burocracia tunecina: consejero representante de Bourguiba, entonces primer ministro; encargado de asuntos sociales y jefe regional del Ministerio del Interior, portafolio que asumió en 1965 y del que fue cesado en 1969 y nombrado embajador en Washington.

La pérdida de favor duró poco, ya que nunca viajó a la embajada pues fue nombrado titular de Defensa hasta el año siguiente, cuando fue enviado como embajador a Francia tras renunciar por pugnas internas en el partido de Gobierno, del que es excluido.

Las disensiones con Bourguiba, su ídolo, lo alejan de las actividades oficiales hasta 1981, cuando es llamado a ocupar elportafolio de Exteriores desde el cual concluyó el acuerdo en 1982 para el reasentamiento en su país de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Tras el golpe de Estado incruento contra Bourguiba, en 1987, se suma a la Unión Constitucional Democrática del nuevo hombre fuerte, Zine El Abidine Ben Alí, que sería expelido del poder cinco lustros después por protestas nacionales.

En 1991, tras un año como presidente del parlamento, y a la edad de 65, anuncia su retiro de la escena política, sólo para retornar una década después como primer ministro, tras la huída de Ben Alí, cargo que desempeñaría hasta diciembre siguiente.

A fines del año pasado su nombre fue mencionado como candidato a sustituir al primer ministro Alí Larayedh, de An Nahda, pero fue desestimado debido a que muchos pensaron que era demasiado anciano para soportar las presiones que podría ejercer la cúpula de esa agrupación, ligada a la Hermandad Musulmana.

Los que así pensaron estaban abocados a una gran sorpresa: en noviembre pasado el partido Nidaa Tounis, dirigido con mano de hierro por Caid Essebsi, consiguió 86 de los 217 escaños de la nueva Asamblea de Diputados, por encima del otrora mayoritario An Nahda.

A pesar de su probada capacidad de supervivencia, está por verse si al flamante presidente electo le alcanza el vigor para enfrentar a un país empobrecido, con enormes problemas económicos y sociales, empeorados por el auge de la insurgencia armada islamista, y hambriento de soluciones.