El Tribunal Superior de Justicia de Israel ordena el cierre de un centro de detención de inmigrantes africanos

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centro HolotEl Tribunal Superior de Justicia de Israel ha ordenado este lunes el cierre, en los próximos 90 días, del centro Holot de detención para solicitantes de asilo procedentes de África, según ha informado el periódico israelí Haaretz. Además, ha cancelado una enmienda de la Ley de Inmigración aprobada hace nueve meses y que permitía encarcelar sin juicio previo a las personas que entraran ilegalmente a Israel.

Aproximadamente 2.000 solicitantes de asilo procedentes de Eritrea y Sudán están actualmente detenidos en Holot. Los reclusos están obligados a permanecer en la institución desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche, deben estar presentes tres veces al día para el recuento y no se les permite trabajar.

De acuerdo con la ley, la Autoridad de Inmigración y Población puede retenerles como mínimo un mes y hasta incluso un año si incumplen las condiciones impuestas por la instalación. Por ello, diferentes grupos de Derechos Humanos habían afirmado que la enmienda vulneraba la Ley Orgánica de la Dignidad Humana y de la Libertad y habían pedido su nulidad.

La Sala novena ha emitido el fallo con siete votos a favor y dos en contra. una Sala que está encabezada por el presidente de la Corte Suprema Corte, Asher Grunis, el mismo que derogó la anterior versión de esta enmienda hace aproximadamente un año. Dicha enmienda permitió a las autoridades encarcelar a los solicitantes de asilo durante tres años sin necesidad de un juicio previo.

En la petición que se presentó ante el tribunal se alegaba que los propósitos de la ley — disuadir, prevenir que los residentes en situación ilegal se asienten en Israel durante un largo periodo de tiempo y conseguir que se vayan ‘voluntariamente’ a Eritrea y Sudán — van en contra de anteriores sentencias del Tribunal Supremo. «Animar a la gente a regresar «voluntariamente» a estos países, sobre todo cuando se hace negativamente al privarlos de la libertad personal y la autonomía, no es más que un intento de obligarlos a «deportarse a sí mismos» a un lugar en que el Estado de Israel ha declarado que es peligroso para ellos si regresan», se afirma en la petición.

«AISLADOS DEL MUNDO EXTERIOR»

 Pero no solo se ha protestado contra el contenido de la ley, sino también contra la forma en que se aplica. Por ello, han argumentado que Holot es en realidad una prisión aislada en el desierto y no un «centro abierto» o «centro de residencia,» como lo define Israel. «La instalación está cercada y aislada del mundo exterior. La capacidad de las personas allí recluidas para llegar a lugares habitados o para llevar a cabo las actividades diarias como la compra de alimentos, conocer a gente fuera de las instalaciones o la participación en eventos sociales, no existe».

La denuncia señala que «muchas de las cláusulas de la ley se refieren a la supervisión, la disciplina y el castigo, mientras que no se satisfagan las necesidades esenciales de los detenidos.»

En respuesta, Israel había pedido al Alto Tribunal que rechazase las denuncias ya que la ley es constitucional. Aseguran que busca «el mejor equilibrio entre los intereses esenciales del Estado, los derechos de sus ciudadanos y residentes, y los intereses y derechos de decenas de miles de los ciudadanos africanos que se han infiltrado en Israel en los últimos años».

Tampoco han dudado en negar las acusaciones que hablan de Holot como si fuese una prisión. «Aunque hay restricciones en el derecho a la libertad, eso no quiere decir que esta restricción llegue al punto de negar totalmente su libertad».