El principal partido laico de Túnez, dispuesto a pactar con los islamistas tras las elecciones

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Nida TounesEl principal partido laico de Túnez, Nida Tounes, estaría dispuesto a pactar con la mayor formación islamista, Ennahda, si las elecciones previstas para este año no dibujan un escenario parlamentario con una clara mayoría.

   Así lo ha adelantado el líder de Nida Tounes, Beji Caid Essebsi, que aunque no cree que Ennahda vaya a ganar las elecciones –«ya tuvieron su oportunidad», ha dicho– está dispuesto a aceptar cualquier «realidad» salida de las urnas.

Túnez trata de cerrar la transición política tres años después de la caída del régimen de Zine al Abidine Ben Alí. Desde que Ennahda renunció al poder a principios de este año y dejó paso a un Ejecutivo tecnócrata, el país ha sido capaz de completar una nueva Constitución y recuperar la estabilidad perdida.

Nida Tounes, al que los sondeos conceden un 30 por ciento de popularidad, aspira a formar un Gobierno estable. «Los islamistas ya tuvieron su oportunidad y fracasaron. No creo que vaya a haber un nuevo Gobierno islamista», ha declarado Essebsi, de 86 años, en una entrevista a la agencia de noticias Reuters.

No obstante, «si Ennahda consigue resultados importantes y gana escaños, habrá una realidad que tengamos que reconocer», ha añadido. En este sentido, ha insistido en que son «demócratas» y no «excluirán» a nadie sólo por el hecho de tener opiniones políticas diferentes.

Essebsi incluso se ha mostrado dispuesto a entablar conversaciones: «Si logran una victoria parcial, estaremos obligados a discutir con ellos».

CANDIDATURA

El líder de Nida Tounes ya ocupó la jefatura de Gobierno de forma provisional tras la caída de Ben Alí y no descarta aspirar de nuevo al cargo, pese a que ha admitido ser «realista». «Si se fijan las elecciones, si estoy en buen estado y, evidentemente, si no hay otra solución a la vista para Túnez, daré un paso al frente», ha indicado.

Sobre la polémica por la inclusión de antiguos miembros del partido de Ben Alí, Essebsi ha negado que se trate de «un paso atrás en la revolución», toda vez que «la última palabra» recae en el pueblo.