El presidente sursudanés acepta un «Gobierno interino», pero sin los rebeldes

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Salva KiirEl presidente sursudanés, Salva Kiir, ha aceptado la idea de formar un Gobierno de transición integrado por las distintas fuerzas políticas, aunque sin la presencia de miembros del bando rebelde, en un limitado intento de solucionar la crisis.

El portavoz de la llamada Coalición de Partidos, que agrupa a diecisiete formaciones políticas, Joseph Malek, explicó a Efe que dicho Ejecutivo gobernaría el país hasta el año 2018.

La principal condición de Kiir, que seguiría al mando del país, es la exclusión del gabinete del exvicepresidente y líder rebelde Riak Machar, acusado de la intentona golpista del pasado diciembre, según el portavoz.

Algunos miembros de los partidos de la citada coalición, que no tienen en la actualidad especial influencia, ocuparían carteras en el Gobierno de transición.

La vida política sursudanesa está dominada por el gobernante Movimiento de Liberación Popular de Sudán, al que pertenece Kiir y los altos cargos de su régimen, y del que era también dirigente Machar.

Este asunto fue abordado en una reunión entre Kiir y dirigentes de la Coalición de Partidos y del Parlamento, con el objetivo de que este Gobierno provisional tenga como labor hallar una solución a la actual crisis política.

Los mediadores africanos habían propuesto un Gobierno transitorio del que quedaran excluidos tanto Machar como Kiir, algo que no han aceptado las autoridades sursudanesas.

En el marco de esta crisis, la jefatura del Ejército sursudanés ha decidido retirar sus unidades de la capital Yuba a cuarteles en las afueras de la ciudad debido a los enfrentamientos que se registraron la semana pasada en el interior de la sede castrense.

El portavoz de las Fuerzas Armadas de Sudán del Sur, coronel Philip Aguer, explicó a Efe que decidieron intensificar las patrullas nocturnas para proteger Yuba.

También van a verificar que todos los oficiales dejan sus armas en los almacenes del Ejército antes de abandonar sus cuarteles, para evitar nuevos disturbios.

El supuesto intento de golpe de Estado de Machar de diciembre pasado y los posteriores combates han causado miles de muertos y han colocado al borde de la guerra civil al joven país, que se independizó en julio de 2011 de su vecino Sudán.