El presidente somalí asegura que las zonas tomadas por Al Shabaab no son estratégicas

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Hassan Sheij MohamudEl presidente de Somalia, Hassan Sheij Mohamud, ha restado importancia al hecho de que la milicia Al Shabaab haya tomado asentamientos este mes, asegurando que no tienen ningún valor estratégico y que no hay señal de que el grupo islamista esté resurgiendo.

Mohamud ha asegurado que el grupo que llegó a controlar gran parte de Somalia ahora tiene limitado su acceso al mar, el cual fue usado en el pasado para ganar dinero a través del contrabando y la importación de armas.

El grupo terrorista se ha hecho con el puerto de Haradheere, que se encuentra en el centro de Somalia, pero en 2012 perdió el poder sobre el de Kismayu. «Al Shabaab no está recuperando fuerzas, en absoluto. Ha perdido todo lo que le fortalece», ha afirmado Mohamud.

Al Shabaab, que quiere derrocar a Mohamud y a su Gobierno apoyado por Occidente, volvió a tomar este mes la ciudad de Buqda, en el centro de Somalia, y otros dos asentamientos en el sur y ha atacado a las tropas africanas.

Los asaltos se han producido después de una ofensiva militar llevada a cabo por las fuerzas de la Misión de la Unión Africa en el país (AMISOM) y por las tropas somalíes que expulsó a los rebeldes de las ciudades costeras y los condujo hasta pequeñas zonas rurales, la mayoría en el sur de Somalia.

«La AMISOM y el Ejército Nacional Somalí han liberado a la mayoría de las ciudades importantes de Somalia y han recuperado el control de localizaciones estratégicas», ha afirmado el presiente. «En zonas remotas, Al Shabaab podría mantenerse activo para tomar el control en ciudades más pequeñas, pero no son estratégicas», ha recalcado.

Los diplomáticos occidentales han explicado que el grupo está debilitándose poco a poco, pero que todavía puede dar un golpe y amenazar la reconstrucción gradual de la paz en Somalia y el proceso de construcción de un Estado.

Este jueves, un ataque reivindicado por Al Shabaab ha matado a al menos tres soldados que estaban esperando a cobrar sus salarios en un campamento militar en Kismayu. Además de atacar las tropas, el grupo frecuentemente ha llevado a cabo atentados con bomba y tiroteos contra responsables de negocios, hoteles y restaurantes.