El pesimismo rodea la nueva ronda de diálogo que la ONU promueve en Libia

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LibiaLa nueva ronda de diálogo que la misión de la ONU en Libia promueve para la semana próxima está rodeada de pesimismo, pues los dos adversarios principales, el gobierno de Trípoli y el paralelo de Tobruk, no parecen dispuestos a ceder en sus posturas.

Esta nueva ronda, bautizada como «Ghadames 2» debía haber comenzado ayer, martes, pero el lunes por la noche, pocas horas antes de su inicio, el Representante Especial del Secretariado General de la ONU para Libia, Bernardino León, anunció que se posponía «hasta inicios de la semana próxima», sin dar una fecha exacta.

León dijo entonces que las partes «necesitan más tiempo para examinar la situación», sin especificar cuáles son los asuntos que hacen encallar el diálogo.

El país está políticamente dividido en dos, con un gobierno y un parlamento en Trípoli y la misma estructura en Tobruk (junto a la fronteraegipcia), salida de las elecciones de junio y que contaba con el reconocimiento internacional hasta que el Tribunal Supremo invalidó ambas instituciones de Tobruk el pasado noviembre.

En teoría, ese fallo judicial terminaba con el «gobierno paralelo», pero este último no se ha dado por enterado y sigue reclamando su legitimidad; la misión de la ONU (UNSMIL), por su parte, tampoco le ha retirado el reconocimiento, ya que León se dirigió ayer a negociar con los parlamentarios de Tobruk.

El presidente del Congreso Nacional General, Nuri Abu Sahmain, advirtió a León de que sólo la cámara tripolitana tiene ahora legitimidad para establecer contactos con la ONU, lo que indica el grado de dificultad en que se mueve el diplomático español.

El vicepresidente segundo de la misma cámara, Saleh al Majzum, insistió por su parte que es importante identificar a las distintas partes que formarán parte del diálogo antes de llevarlo a cabo, y abogó por involucrar en él a los rebeldes, los desplazados por la violencia y las asociaciones de mártires.

En un país tan desestructurado como Libia, es muy difícil encontrar grupos que legítimamente representen a todos estos colectivos, que no han parado de crecer numéricamente en los últimos tres años, tras la caída del régimen de Gadafi.

León se ha mostrado muy abierto en sus esfuerzos inclusivos, pero sí dejó claro que hay líneas rojas y que el grupo extremista Ansar al Charia (Defensores de la ley islámica) no estarán invitados a la nueva ronda de diálogo, por muy poderosos que sean sobre el terreno.

Además de la división política, está la confusión en el campo militar: las autoridades de transición en Trípoli no han conseguido formar un Ejército que se imponga a las numerosas milicias que actúan en todo el país y dictan la ley en numerosas regiones, como tampoco lo ha hecho el gobierno paralelo de Tobruk.

Trípoli, por ejemplo, está controlada por las milicias de Fayr Libia (Amanecer de Libia), tras 45 días de intensos combates que han dejado al menos 250 muertos y miles de heridos.

El aeropuerto internacional de Trípoli está inhabilitado y solo funciona un aeródromo militar de Maitiqa, que es bombardeado con frecuencia por fuerzas rivales a Fayr Libia.

Frente a estas milicias, el principal rival es el general sublevado (pese a haber pasado a la reserva) Jalifa Hafter, que ha conseguido atraer a varios cuerpos del ejército y se presenta como el azote de los islamistas, tanto que muchos lo llaman «el Sisi libio».

Hafter, supuestamente apoyado por el vecino Egipto y los Emiratos Árabes, está enfrascado en una cruenta ofensiva por el control deBengasi, segunda ciudad del país, que no consigue resolver tras varios meses de combates y cientos de muertos.

Aviación leal a Hafter ha trasladado además su ofensiva también al oeste en las últimas dos semanas, atacando las posiciones de Fayr Libia y sus aliados.

Pese a la aparente sintonía entre Fayr Libia con las instituciones de Trípoli por un lado, y las fuerzas de Hafter con las de Tobruk por otro, nada parece definitivo en Libia en este momento, y la tarea de Bernardino León se anuncia ardua y llena de complicaciones.