El majestuoso león de Abisinia en peligro de extinción

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Por Richard Ruíz Julién
El grabado en monedas etíopes o la famosa canción de Bob Marley »Iron Lion Zion» podría convertirse en todo lo que quede del león de Abisinia, cuya melena negra le distingue del resto de sus pares africanos.

Amenazado por la destrucción galopante de su hábitat en Etiopía, la especie alcanza, según expertos, el ‘peligro crítico de extinción’.

Investigadores anunciaron que las pruebas de ADN llevadas a cabo a un buen número agrupado en el zoológico de Addis Abeba, han confirmado que son genéticamente distintos de todos los demás del continente.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista New Scientist, la razón de esa peculiaridad es precisamente eL pelambre oscuro que cubre la cabeza, el cuello, el pecho y el vientre.

‘Los leones vivían prácticamente en toda la nación’, explicó Zelealem Tefera, biólogo especialista en la fauna salvaje y representante de la fundación Born Free. ‘Pero con la expansión de los asentamientos humanos y los cultivos, su espacio vital se reduce, las presas desaparecen y no encuentran nada para comer’, añadió.

El animal es un símbolo nacional, cuya imagen aparece en monedas, autobuses, aviones y numerosas estatuas.

Sin embargo, en pocos decenios, menguaron de una gran parte del territorio, expulsados por la presión demográfica de una población que aumenta unos dos millones cada año. La estimación más reciente, realizada en 2012 por el científico estadounidense Jason Riggio, puntualizó que el número total ascendería a unos mil, principalmente en las zonas fronterizas con Sudán del Sur, Somalia y en un puñado de parques nacionales en el centro y este del país.

Considerados como ‘vulnerables’ en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, los leones africanos están en retroceso y la pequeña población de la variante abisinia no es una excepción.

‘Son únicos y representan una parte importante de nuestra cultura. No pienso que vayan a desaparecer por completo en los próximos años, pero si no se hace nada para salvarles, eso es lo que acabará ocurriendo’, insistió Tefera.

El patrimonio genético diferente aún genera debate entre los especialistas, pero muchos etíopes no dudan de su singularidad.

El emperador Haile Selassie lo convirtió en su emblema real, y el actual palacio presidencial todavía alberga los descendientes de las fieras que el soberano conservaba como animales de compañía.

Aunque los tiempos en que los jóvenes debían cazar uno para su prometida han pasado, el hombre continúa siendo su principal amenaza.

A algunas decenas de kilómetros de la capital, la fundación Born Free ha recogido siete leones, capturados por aldeanos o militares y a menudo maltratados.

Pero, a diferencia de otros especímenes salvajes como guepardos o monos, éstos no podrán ser reintroducidos en la naturaleza.

‘Su hábitat no para de reducirse. Si los soltamos, no podemos garantizar que no representen una amenaza para las poblaciones humanas y para su ganado’, lamentó Derek Bretts, un cuidador de la fundación.

La historia de Kebri, un joven macho cuya crin oscura acaba de empezar a crecer, ilustra el conflicto creciente con los ganaderos. ‘Su madre atacó un rebaño. Los aldeanos colocaron carne envenenada y la mataron. Nosotros recogimos su cachorro’, explicó Bretts.

Etiopía cuenta con una docena de reservas naturales, donde los animales salvajes se encuentran teóricamente protegidos.

‘La protección de la fauna salvaje no es una prioridad aquí’, refirió Fikirte Gebresenbet, investigadora de la Universidad de Addis Abeba. ‘La gente vive en los parques la mitad del año y algunos pastorean sus rebaños regularmente. Esto genera enfrentamientos con los leones’.

La futura preservación reside quizás en el desarrollo de un incipiente turismo, en opinión de observadores. En 2012, el gobierno creó una estructura encargada de aumentar los ingresos en ese sector. ‘Los ejemplos de Kenya y Tanzania deben inspirarnos’, comentó Gebresenbet. ‘Si las autoridades se convencen de que la gente está dispuesta a pagar por ver leones en unos entornos bien protegidos, esto se convertiría en un medio de salvar a los nuestros’.