El Gobierno de Nkurunziza asegura que la recogida de armas transcurre «pacíficamente»

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NkurunzizaEl Gobierno de Burundi ha asegurado este lunes que la recogida de armas ilegales está transcurriendo «pacíficamente», a pesar de que la comunidad internacional temía que el ultimátum del presidente, Pierre Nkurunziza, condujera a un nuevo enfrentamiento sectario en la región.

«El Gobierno está recogiendo todas las armas y todo se está desarrollando pacíficamente», ha dicho el portavoz presidencial Willy Nyamitwe. Además, ha indicado que han encontrado un gran arsenal en Mutakure, un bastión opositor de Buyumbura.

Nkurunziza dio el 2 de noviembre su «último aviso» para que todos los ciudadanos entregaran a las autoridades las armas que posean ilegalmente. «Aquellos que no lo hagan serán considerados criminales y procesados conforme a la Ley Antiterrorista», dijo en un mensaje a la nación.

En cambio, –explicó el dirigente africano– quienes acudieran voluntariamente a las fuerzas de seguridad para entregar armas ilegales «serían entrenados en una educación patriótica» y después podrían volver con sus familias.

Frente a este ultimátum, la oposición burundesa y Naciones Unidas expresaron su temor a que en Burundi se desencadenara «una campaña sistemática de exterminio». «Deberían haber aprendido las lecciones de nuestra historia», instó el presidente de Ruanda, Paul Kagame.

«Lo que ha dicho Kagame es indecente e injusto», ha contestado Nyamitwe, al tiempo que ha acusado a la oposición de intentar presentar ante la comunidad internacional una situación caótica que –ha defendido– no coincide con la realidad.

El Gobierno ya prometió este fin de semana, al expirar al plazo dado por Nkurunziza para la entrega de armas, el 7 de noviembre, que no habría «guerra ni genocidio» en Burundi.

OLA DE VIOLENCIA

Burundi sufre una crisis política desde el 13 de mayo, cuando un grupo de militares intentó dar un golpe de Estado tras semanas de protestas callejeras contra los planes de Nkurunziza de reformar la Constitución para perpetuarse en el poder.

Los militares no lo consiguieron y Nkurunziza consiguió mantenerse en el cargo en las elecciones del pasado verano pero desde entonces Buyumbura es escenario de constantes enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Además, se han producido asesinatos selectivos tanto de miembros del Gobierno como de la oposición que hacen temer a la comunidad internacional que Burundi vuelva a caer en una guerra civil de carácter sectario.