El gobierno de Mauritania no es del tipo de “aliado” que gusta a Occidente

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Mohamed Ould AbdelazizBasem Tajeldine y Leonardo Hernández
Centro de Saberes Africanos

La reciente victoria electoral de Mohamed Ould Abdelaziz en Mauritania, de Abdel Fattah Al Sisi en Egipto, así como también la reelección del presidente sirio Bashar Al Assad y del presidente argelino Abdelaziz Bouteflika, sentencian el revés político definitivo de los grupos islamistas que habían terminado apoderándose de la mal llamada “Primavera Árabe”* más tarde devenida en “Invierno Islamista”.

Aunque la guerra contra los grupos mercenarios yihadistas (apoyados por Occidente) continúan y se intensifican en algunos países árabes, y no-árabes africanos (Irak, Siria, Egipto, Libia, Mali, Nigeria etc.), los impresionante resultados de las más recientes jornadas electorales en Egipto, Siria, Argelia y Mauritania reflejan la toma consciencia de las mayorías de aquellos pueblos que entienden la amenaza yihadistas, razón que explica el respaldo mayoritario al liderazgo laico de aquellos países.

Las democracias electorales, pero sobre todo los gobiernos independientes que logran imponerse a través de éstas, se han convertido en un verdadero estorbo para Occidente, y particularmente para Estados Unidos que ve perder lentamente su hegemonía en el África y Asia.

Un poco para contextualizar el caso Mauritania

Años atrás, tras el golpe de Estado perpetrado en la República Islámica de Mauritania el 6 de agosto de 2008 contra el entonces presidente mauritano Sidi Ould Cheikh Abdallahi, el general líder de la insurrección militar, Mohamed Ould Abdelaziz, irrumpe en la escena política de aquel país bajo la promesa de cambios democratizadores y de impulsar políticas nacionalistas.

Un año más tarde, en las elecciones presidenciales acordadas con la oposición gracias a la mediación de la Unión Africana, el 18 de julio 2009, las mismas dieron como vencedor en la primera vuelta al General Mohamed Ould Abdelaziz con el 52,58 % de los votos. El proceso electoral fue considerado como libre y transparente tanto por la autoridad electoral interna y por la observación internacional.

El 21 de junio del corriente año se celebró la primera vuelta de unas nuevas elecciones presidenciales en Mauritania, donde el Presidente Mohamed Ould Abdelaziz, candidato a la reelección, partía como principal favorito a ganar los comicios. El 22 de junio, la Comisión Electoral proclamó ganador al Presidente Ould Abdelaziz, esta vez con 81,89% de los votos.

La cifra de participación fue de 54,46% de la población mauritana, un porcentaje bastante alto a pesar de que la oposición agrupada bajo el Foro Nacional para la Democracia y la Unidad (FNDU, islamistas) había hecho llamados a boicotear el proceso electoral.

Las elecciones se desarrollaron sin incidentes y fueron calificadas de normales por observadores de la Unión Africana, la Liga Árabe y países vecinos como Marruecos, Argelia y Níger. La popularidad del Presidente Ould Abdelaziz se vio favorecida en relación a las anteriores elecciones presidenciales donde había resultado electo, entonces, con el 52,58% de los votos.

Política exterior del gobierno de Mohamed Ould Abdelaziz

A pesar de tener a Occidente como principal socio comercial y ser considerado por estos como un “aliado estratégico” en la región para la “lucha contra el terrorismo, la inmigración clandestina y el tráfico de drogas en la zona del Magreb y El Sahél”, el gobierno de Mauritania ha mantenido una política exterior que se podría describir como soberana y, a la vez, contradictorias con la OTAN, manifiestas en varias coyunturas.

En relación a la agresión de la OTAN contra la Yamahiriya Libia en 2011, el Presidente mauritano Ould Abdelaziz fue enfático y se mantuvo firme al oponerse públicamente a todo tipo de intervención extranjera en el conflicto libio. También había manifestado estar a favor de la propuesta hecha por la Unión Africana (UA) que exigía una solución política y negociada a las partes enfrentadas en aquel país, respetando la unidad y la integridad territorial de Libia.

La posición del gobierno mauritano frente al conflicto vivido al Norte de Malí entre los años 2012 y 2013 fue en algo parecida. Ould Abdelaziz no se adhirió en un primer momento a la intervención militar francesa ni a la misión africana de la CEDEAO (también denominada MISMA) en ese país, la misma que concebía operaciones militares quirúrgicas contra los grupos rebeldes ubicados al Norte de ese país. El presidente Ould Abdelaziz era consciente de que la entrada de Mauritania en el conflicto en Mali podía exponer al país a la extensión de aquel conflicto. Sin embargo, el Estado mauritano procedió a cerrar sus fronteras con Malí y a reforzar las medidas de seguridad.

Pero Mauritania terminó jugando un papel fundamental en la lucha contra células terroristas de Al Qaeda que operan en el Magreb, así como también un papel de mediador y pacificador (junto a Argelia y otras naciones de la UA) entre el gobierno maliense y los otros grupos rebeldes armados como Tuareg del Norte de Mali, que se enfrentaban tanto al gobierno central como a las células de Al Qaeda del Magreb Islámico.

En lo que respecta a las relaciones diplomáticas de Mauritania con las petro-monarquías del Golfo, el gobierno de Ould Abdelaziz no ha ocultado su postura contraria al apoyo brindado por Qatar y Arabia Saudita a los mismos grupos yihadistas en Libia.

En enero de 2012 el entonces emir de Qatar, el jeque Hamad bin Jalifa al-Zani, había realizado una visita oficial a la Capital mauritana, Nuakchot, bajo el pretexto de firmar una serie de acuerdos con Mauritania para “mejorar las relaciones económicas bilaterales” entre ambos países. Sin embargo, varios medios resaltaron lo que era evidente, que esa no había sido la única y verdadera razón de la visita del Emir de Qatar a Mauritania, puesto que previo a su visita, fuentes relacionadas con el Emir habían hecho mención a la coyuntura política en Libia y a las posiciones encontradas entre Qatar y el gobierno mauritano, así como de los pedidos por la liberación de un clérigo islamista capturado por las fuerzas mauritanas.

El Emir Hamad que había sido recibido con honores de Estado y por el mismo presidente Ould Abdelaziz, tuvo que salir de aquel país por la puerta de atrás, sin honores y nadie que lo despidiera. Muchos opinan que la visita del Emir qatarí a Mauritania resultó en fracaso.

Mauritania tampoco ha ocultado su apoyo firme al reelecto presidente sirio de Bashar Al Assad [1] en su lucha contra las bandas terroristas financiadas por Qatar y Arabia Saudita, también ha establecido buenas relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán y afianzado las relaciones políticas, económico-comerciales con la República Popular China.

Intereses capitalistas en Mauritania

Mauritania en una ubicación geográfica muy privilegiada (costa norte-oeste africana), además cuenta con importantes recursos minerales (principalmente mineral de hierro), pesqueros y algunas reservas petroleras no menos importantes, lo que hace de aquel país geoestratégicamente importante. Sus 754 kilómetros de costas al frente del océano Atlántico son ideales para transportar grandes volúmenes de recursos a Europa.

Mauritania cuenta con impresionante riqueza en cuanto a diversidad de especies marinas.

Las exportaciones de pescado le generan anualmente unos ingresos aproximados de 512 millones de dólares, siendo sus principales socios-compradores Europa (Francia, España, Italia, Alemania y Bélgica) y Japón [2].

Pero el país africano no cuenta una flota marítima propia que le permita explotar sus recursos marinos y devengar mayores beneficios económicos para su pueblo. Por esa razón, y para aprovechar sus importantes recursos pesqueros, ha establecido acuerdos leoninos de asociación pesquera con Europa y Japón, países que explotan sus recursos y pagan al gobierno mauritano una compensación económica anual.

Tampoco cuenta con una industria nacional de transformación de los recursos pesqueros, que permitan añadirle valor agregado a las exportaciones de estos rubros. Esta es la principal razón por la que ese importante sector apenas representa el 12% de su PIB y solo emplea a 36.000 personas (muy por debajo del otro importante recurso de exportación, que es el mineral de hierro y representa el 25% del PIB) [3].

Actualmente existe un litigio entre Mauritania y la UE. Europa reclama que los volúmenes de peces presentes en las costas mauritanas se deben a la chatarra naviera que hundió en sus costas tras culminar la Segunda Guerra Mundial, que sirvió de banco de coral para la protección y reproducción de las especies. Bajo éste pretexto, la UE presionó al gobierno mauritano para negociar en condiciones favorables a sus intereses.

Mauritania es quizás una de las mayores expresiones africanas del neocolonialismo imperante que continúan padeciendo la mayor parte de aquellos pueblos.

Sin embargo el gobierno mauritano ha tomado medidas para revertir esta situación.

El acuerdo de asociación pesquera con la UE, que se renovó en agosto de 2013, es más restrictivo que el anterior, ya que suprime las licencias a los cefalopoderos (pescadores de pulpos) europeos para impulsar el sector mauritano en la pesca de la especie en que sus aguas son más ricas. Otra medida introducida por Mauritania para ayudar a la formación de una mano de obra«especializada» ha sido la que estipula que el 60 % del personal de cada barco europeo que faene en las aguas mauritanas tiene que ser compuesto de marinos de este país [4].

El presidente mauritano inauguró recientemente un astillero financiado por el Estado con un coste global de 7,2 millones de euros y la ampliación de un embarcadero artesanal en Nuadibú, que será financiado por un apoyo de Japón con una financiación de 7,2 millones de euros, y que tendrá una capacidad de recepción de 3.000 embarcaciones en lugar de 700 en la actualidad.

Asimismo, el presidente Mohamed Ould Abdelaziz inauguró en Nuadibú (capital económica de Mauritania) un amplio proyecto pesquero en sociedad con China Poly-Hondone Pelagic Fishery Co. Este proyecto entra en el marco de un acuerdo firmado en junio de 2010 por una duración de 25 años que consiste en la realización de un complejo industrial que abarca una fábrica de transformación, un complejo frigorífico, dos unidades de tratamiento de productos de pesca, una fábrica de hielo, una unidad de fabricación de harina de pescado y un taller de fabricación de canoas de pesca artesanales. El coste de este proyecto se estima en 100 millones de dólares y prevé la creación de 2.463 de empleos permanentes, según Abdellahi uld Mohamed el Moktar.

Mauritania ha sabido aprovechar las ventajas comparativas de las inversiones que realizan los astutos y respetuosos socios chinos. La presencia de China en casi toda África es una realidad dolorosa para Occidente, puesto que ha venido desplazado a Estados Unidos y Europa de aquellos mercados y territorios que cuentan con importantes fuentes de materias primas.

Sin lugar a dudas, éste tipo de “aliados” (muy independiente y con socios como China) resulta de muy poco agrado para los arrogantes capitales de Occidente.

Muy posiblemente los estrategas del “eje del bien” ya se encuentran debatiendo el cómo incorporar a Mauritania en la lista de los países que conforman el “eje del mal” junto a Irán, Siria y otros países.

* Primavera Árabe: término utilizado por Occidente para signar a los conflictos políticos y sociales, pero también al terrorismo padecido por los pueblos árabes desde 2011.

Fuentes:

[1] Mauritania apoya a Siria http://es.globalvoicesonline.org/2012/07/16/mauritania-ira-por-el-apoyo-del-ministro-de-exteriores-a-assad/

[2] noticias.lainformacion.com/politica/elecciones-nacionales/datos-basicos-de-mauritania_dJUoQJkzlOYOyhTrOJltX/

[3]noticias.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/vias-navegables-y-maritimas/mauritania-quiere-fomentar-su-propio-sector-pesquero-aun-incipiente_zr9mQMcuZ5kHjTEeLkqMV1/

[4]noticias.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/vias-navegables-y-maritimas/mauritania-quiere-fomentar-su-propio-sector-pesquero-aun-incipiente_zr9mQMcuZ5kHjTEeLkqMV1/