El futuro de la Unión Africana, los costes de una reforma

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La capital de Etiopía fue el epicentro de la política continental, con actividades que culminaron en la trigésima cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana (UA).

Si bien los cónclaves de la UA siempre se han enfocado en cuestiones que definen la geopolítica de la región, la edición de enero de 2018 podría señalar nuevas vías en los compromisos de África con ella misma y en sus relaciones internacionales.

En el centro de los potenciales cambios que pretenden reordenar a la UA y a África está el mandatario de Ruanda, Paul Kagame, quien tomó el mando como presidente rotativo de la Asamblea de Jefes de Estado y de Gobierno.

Aunque Kagame sería sólo un líder entre iguales fungiendo como presidente pro témpore, su período de un año es potencialmente de gran envergadura desde el punto de vista de su significado.

Frente a las críticas a la UA como un cuerpo ineficiente y disfuncional, el mandatario del complejo país de África oriental, salpicado de paisajes de ensueño pero sin salida al mar, fue elegido para supervisar las reformas.

REFORMAS

Fue en la cumbre de la UA de julio de 2016, celebrada en el entonces recién finalizado Centro de Convenciones Kigali, cuando resultó respaldado el expediente de una reforma especializada.

Luego Kagame y un panel de expertos anunciaron una serie de recomendaciones, en enero de 2017.

El resultado es que el presidente ruandés será el acompañante principal de las transformaciones, tal vez haciendo cumplir la agenda de reforma que inició y con enero de 2019 como la fecha límite para completar aspectos clave de los cambios.

Entre ellos, destaca la resolución de que los estados miembros contribuyan a la financiación de la UA al aplicar 0,2 por ciento a las importaciones.

Con este esquema, el continente financiaría su presupuesto; igualmente revolucionario es el alineamiento y la racionalización de las estructuras de la UA, pensados para eliminar la duplicación de roles.

Una UA más ágil se centraría en los objetivos definidos, aunque

varias cuestiones se ciernen sobre las reformas anunciadas y el liderazgo de Kagame.

Ha habido una presión considerable sobre la UA por parte de naciones poderosas y organismos internacionales para ‘mejorar el impacto de la organización.’

Estas fuerzas externas critican principalmente a la UA por tomar muchas decisiones que difícilmente son implementadas por los estados miembros.

Aunque la idea es compartida por los propios africanos, reestructurar la UA para ejercer más poder a fin de que los estados implementen sus políticas, es una tarea difícil.

Ya sea que se presente con moderación o más fuerza, el tema se traduce en el cambio de la UA en una organización continental tipo Unión Europea (UE).

Los estados africanos se enfrentan actualmente a las grandes decisiones que los países europeos tuvieron que tomar cuando se aventuraron en la UE; tres décadas después, algunas naciones están considerando abandonar la entidad del viejo continente y su moneda única.

Reino Unido decidió abandonar el bloque bajo la presión social, la cual aumenta continuamente también en países como Grecia, España y Portugal.

La presentación de un organismo que garantice a los estados miembros cumplir con las decisiones de la UA aceptadas como compromisos legales, como lo sugirió la comisión de reforma encabezada por Kagame, claramente infringiría la soberanía de los estados.

Un artículo sobre la reforma de la UA afirma: ‘El panel de reformas recomendó el ‘fortalecimiento y aplicación de un mecanismo de sanciones’ que pondría a prueba la capacidad de los Estados miembros de la UA de limitar su soberanía en aras del impacto institucional de los organismos panafricanos’.

Tales movimientos audaces para infringir la soberanía de los parlamentos elegidos a nivel nacional por los organismos supranacionales no elegidos restan poder a los estados.

‘Se puede reformar la efectividad de la UA trabajando en su aparato burocrático y desarrollando su capacidad, pero pedir a los estados miembros que entreguen una gran parte de su soberanía no es necesariamente una reforma de la UA, sino una reforma de la condición de Estado en el continente’, apuntó el analista etíope Dagem Belayneh en el contexto de esta recién finalizada cumbre de la UA.

GRAN TAREA

Los informes sobre las reformas, supervisados por el propio Kagame, demuestran sensibilidad en puntos potencialmente difíciles.

Después de triunfar en el frente económico en casa, Kagame está asumiendo una gran tarea que necesitará una gran comprensión continental.

El éxito o el fracaso girarán en torno a varios factores. Es necesario hacer un balance de la complejidad de la UA de 55 naciones marcada por intereses nacionales y regionales.

‘Kagame tendrá que contar con el apoyo inequívoco de la mayoría de sus colegas, incluida la gestión de los egos, particularmente los de los países ‘grandes’, señaló Yann Bedzigui, de Information Systems Services (ISS) de Addis Abeba.

La reducción de la UA probablemente tocará la resistencia de los burócratas en la secretaría de Addis Abeba, plantea, por su parte, la profesora Annie Barbara Chikwanha, de la Universidad de Johannesburgo.

Algunos pueden negarse a la propuesta de reformas rápidas, como en el plazo de un año, para los cambios clave que se pondrán en marcha.

Aunque se entiende que se estableció una Unidad de Implementación de Reforma bajo la oficina del jefe de la Comisión de la Unión Africana, Moussa Faki, el enfoque práctico de Kagame podría ser mal visto por los funcionarios que lideran los órganos de la UA.

RESOLUCIONES

Considérese, por ejemplo, la opinión del presidente Kagame de que inmediatamente se requerirá que la secretaría implemente resoluciones de Jefes de Estado para la carta; es un indicio de que los poderes y trabajos de algunos en esa área estarán en la tajadera.

Desde una perspectiva externa, el desafío que exigirá una navegación diestra es centrarse en una UA independiente y autofinanciada.

Obviamente, la ayuda es una herramienta de política exterior que sugiere que Estados Unidos, Renio Unido, la UE, China, Japón, Rusia y otros se mantendrán atentos en cuento significan las reformas para su fortuna.

Algunos analistas ya escribieron sobre cómo una UA ineficaz sirve a los intereses de poderosos hegemónicos globales. De hecho, uno de los informes de reforma de Kagame afirma que ‘ha habido expresiones de sorpresa cortés, que rayan en la incomodidad, de los partidos externos’ porque la ‘reforma es real e irreversible’.

Como deja en claro la escuela del realismo en las relaciones internacionales, es poco probable que las potencias mundiales se sientan en sus manos, ya que África, hasta ahora suplicante, adopta posturas asertivas sobre cualquier número de problemas candentes.

En el análisis final se puso de manifiesto que las reformas necesitarán una gran dosis de estrategia de alto riesgo para tener éxito.