El Estado Islámico podría reagruparse a pesar de la derrota en Sirte

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La victoria de las fuerzas libias en la batalla por la ciudad de Sirte ha dejado al Estado Islámico en Libia mermado y con un importante número de bajas militares, pero los analistas advierten que a pesar si debilidad, es muy probable que los milicianos en Libia se reagrupen y vuelvan a atacar en cuestión de semanas.

Este mismo martes, el Ejército libio puso fin a los enfrentamientos para recuperar Sirte, al tomar los últimos edificios que servían de reducto para los milicianos de Estado Islámico en la localidad, culminando así una batalla que comenzó en mayo y ha contado desde el aire con el apoyo de Estados Unidos.

El lunes, las fuerzas libias –lideradas por facciones de Misrata– se hicieron con el control del barrio de Ghiza Bahriya después de que la mayoría de milicianos de la zona huyesen o fueran abatidos. Unos pocos yihadistas se habían atrincherado en varios edificios, según fuentes implicadas en las operaciones.

Según las fuerzas libias, es muy probable que cientos de milicianos del Estado Islámico hayan huido de la ciudad antes de que comenzase la batalla en mayo o incluso durante su fase inicial en los primeros meses de verano, por lo que la organización terrorista sigue contando con un gran número de milicianos en el país.

ACTIVOS A PESAR DE LA DERROTA

El hecho de que el grupo yihadista continúe activo en Libia a pesar de la derrota sobre Sirte ha despertado temores entre las fuerzas libias, que temen que los yihadistas decidan lanzar un contrataque sobre la localidad o incluso lleven a cabo una campaña de «terror» en otros puntos del país mediante el uso de coches bomba y atentados suicidas.

De acuerdo con los analistas, es muy probable que los milicianos de negro vuelvan a la carga en Libia con algún tipo de campaña militar, ya que «necesitan demostrar» que todavía tienen capacidades ofensivas, sobre todo teniendo en cuenta la grave pérdida de territorio que están sufriendo en Irak y Siria.

Según ha explicado Heni Nsaibia, que trabaja para la consultora Menastream –que se dedica a monitorizar la actividad de los yihadistas en la región–, en los últimos dos meses ya se ha registrado importante actividad entre algunas de las células yihadistas del sur y oeste del país, a pesar de la situación en Sirte.

Antes de mayo, se estimaba que el Estado Islámico contaba con varios miles de milicianos estacionados en la emblemática ciudad, aunque no existían cifras oficiales que del número de yihadistas en Sirte. De acuerdo con los pocos datos de los que se disponía, gran parte de las fuerzas islamistas estaban conformadas por milicianos extranjeros, según han informado militares del Ejército libio en Misrata, la ciudad desde donde se ha coordinado la ofensiva para recuperar Sirte.

No obstante, durante los últimos siete meses más de la mitad de esos milicianos han perdido la vida durante los combates, que han dejado un importante número de víctimas mortales en ambos bandos. El Estado Islámico ha sido el blanco de más de 500 ataque aéreos por parte de Estados Unidos desde el pasado 1 de agosto.

Las fuerzas libias que han entrado en la ciudad este lunes han asegurado que gran parte de los mandos yihadistas han perecido como consecuencia de los enfrentamientos, entre ellos el imán y líder islamista Hassan Al Karami y el comandante militar Abu Walis Al Ferjani.

Muchos de los milicianos extranjeros también han perdido la vida, a juzgar por la gran cantidad de mensajes de luto que se han publicado en las redes sociales cercanas a la organización terrorista. A pesar de que no se sabe a ciencia cierta qué puesto ocupaban muchos de ellos a nivel jerárquico, es muy probable que la inmensa mayoría de ellos fueran de gran importancia para la célula del grupo en Libia, según ha explicado Marco Arnaboldi, un investigador sobre movimientos islamistas especializado en Libia.

El Estado Islámico se hizo con pleno control de Sirte a principios de 2015 y consiguió expandirse por una franja de 250 kilómetros de la costa central de Libia, escasamente poblada, antes de que las fuerzas locales lanzaran su ofensiva en mayo. La pérdida de Sirte ha dejado al grupo terrorista sin territorio bajo su control en Libia.