El Califato Islámico en África

0
436

Abubakar Sheaku«Lo llaman Nigeria. Estamos en el Califato Islámico. Nosotros no tenemos nada que ver con Nigeria”. Son las palabras del líder de Boko Haram, Abubakar Sheaku. 25 minutos de monólogo para declarar la ciudad de Gwoza, en el noreste de Nigeria, como “parte del califato islámico”. El vídeo, recibido en la agencia AFP, muestra a Sheaku con uniforme militar, botas negras y kalashnikov al hombro, flanqueado por cinco hombres enmascarados. De fondo, árboles y vehículos todo terreno. Por el momento, no ha sido posible localizar el lugar.

Tres tuits ha empleado el Gobierno de Nigeria, a través de su cuenta de Defensa, para –sin citar ni a Boko Haram ni al califato declarado- desmentir la declaración de califato islámico de la ciudad de Gwoza por parte de Boko Haram. Además desde la cuenta oficial se asegura que están en marcha “las operaciones militares apropiadas” para devolver la seguridad a la zona: “la soberanía y la integridad territorial de Nigeria permanece intacta”.

La declaración del líder de Boko Haram ha sido tan confusa que los medios no tienen claro si ha declarado un califato en el norte de Nigeria, o si se adhiere a Califato Islámico de Al-Baghdadi en Irak y Siria, a quien mostró públicamente su apoyo el pasado 13 de julio. Los expertos creen que Boko Haram está “más cerca que nunca” de lograr su objetivo de formar un estado islámico en el norte de Nigeria.

Cumbre yihadista en África

Una esperada reunión de los principales grupos yihadistas en el norte de África puso hace algunas semanas en alerta a los servicios de seguridad de más de diez países. Al Qaeda en el Magreb Islámico y Ansar al-Sharia en Túnez y Libia entre otras organizaciones deberían debatir sobre las actuales diferencias entre el líder de Al Qaeda al Zawahiri y el ISIL. La cumbre planeaba además la unificación operativa de varios de estos grupos, así como el nacimiento de una nueva estrategia a la luz del éxito de al-Baghdadi en su conquista de una franja de Irak y la declaración de califato islámico.

El pasado mes de julio Ansar al-Shari declaró su apoyo al Estado Islámico de Baghdadi, mientras que el 16 de julio el Movimiento por la Unidad y la Yihad en África Occidental declaró la ciudad de Gao, al norte de Malí, como provincia del Califato Islámico de Al-Baghdadi. Por su parte, Al Qaeda en el Magreb Islámico ha emitido dos comunicado contradictorios: uno de adhesión al ISIL y otro, fechado el pasado 4 de julio, de fidelidad a su líder central al-Zawahiri en el que se rechaza , al menos provisionalmente, cualquier respaldo al ISIL. La principal acusación de Al Qaeda a Al-Baghdadi es no haber consultado con los líderes de la yihad la declaración del Califato.

Los métodos del ISIL en Nigeria

Boko Haram y el ISIL han empleado una estrategia similar, especialmente en los últimos meses. El denominador común es una brutalidad desorbitada y el factor propagandístico de sus fechorías: ambos utilizan los medios que les ofrece Internet para difundir el terror.

Si en los últimos días el mundo se ha estremecido con las noticias y las imágenes del asesinato del periodista James Foley, tan solo unas semanas antes Boko Haram perpetraba una matanza muy similar. Entonces, el grupo capturaba y decapitaba a un oficial de la Fuerza Armada de Nigeria en un terrorífico vídeo que los radicales islamistas difundieron el pasado 22 de julio.

El detenido, justo de antes de ser asesinado, era sometido a un largo interrogatorio en el que terminó admitiendo –o asintiendo, más bien- que era un miembro del ejército nigeriano que había llegado a Borno para matar a miembros de Boko Haram. Los islamistas le abroncaron y le acusaron de haber traicionado a “su pueblo” para ponerse a las ordenes de “el Estado”.

En un intento por salvarse, el militar, sonriente, trató de justificar su fe musulmana. Pero los terroristas se mostraron implacables: “Ninguna cantidad de oraciones te salvarán, nosotros te juzgaremos de acuerdo con el Corán”. Y al grito de “Allahuakubar” –que significa “Alá es grande”- le cortaron la cabeza, lo celebraron con júbilo, y lo filmaron con sus móviles.

Los orígenes de Boko Haram

No está claro en que momento se fundó este grupo, pero sí sabemos que en Nigeria, en torno a 2002, se reunían estudiantes universitarios y jóvenes en paro en torno al líder Mahamad Yusuf como germen de la actual organización terrorista. En sus orígenes señalaban como uno de los principios fundacionales la lucha contra la corrupción política que inunda Nigeria.

En Borno y otras regiones del Noreste, los políticos vieron en el grupo de Mohamad Yusuf una buena base para impulsar su carrera hacia el poder. Cuando Ali Modu Sherif en 2003 se convierte en el gobernador de Borno, con el apoyo de los radicales islámicos, nombra a un alto cargo de Boko Haram como responsable de asuntos religiosos. Es así como la actual milicia islámica tiene acceso al presupuesto del Estado para la construcción de mezquitas y la puesta en marcha de proyectos de difusión de sus ideas.

En los años siguientes, Boko Haram ejerció una fuerte militancia sobre las escuelas, basándose en su propio lema: la educación occidental es pecado. Aliado de los alumnos, recabaron apoyos reclutando jóvenes, “instruyéndoles” en el camino a sus centros escolares, y haciéndoles incluso quemar sus carnets de estudiantes en la puerta del colegio.

En 2007 Sherif no logró ser reelegido, y dos años después, en una interminable serie de disputas en Borno, Yusuf fue detenido y ejecutado, bajo custodia de la policía nigeriana junto a 800 de sus seguidores. Aunque en un primer momento la policía dijo que había muerto en un tiroteo, el entonces líder de Boko Haram fue interrogado por agentes nigerianos de seguridad justo antes de ser ejecutado. Durante el vídeo filtrado del interrogatorio se aprecian además varios teléfono móviles grabando la escena.

Después de este golpe, el líder de Al Qaeda en el Magreb Islámico Abdelmalek Droukdel ofreció a sus “hermanos salafistas” en Nigeria “armas y municiones para vengarse”. No por casualidad, Yusuf se declaraba admirador de Osama Bin Laden y Al Qaeda. Sin embargo, Abubakar Sheaku, su mano derecha, profesaba elmovimiento islámico radical takfiri, que acusa de infieles a quienes cometen grandes pecados sin arrepentirse, y considera como “no musulmanes” a los gobernantes que no aplican la ley islámica. De cualquier modo, Yusuf y Sheaku junto a Mamman Nur –entonces, el tercero de los más poderosos en la secta- coincidieron en los estudios de teología en Borno.

“Oh América, la yihad acaba de comenzar”

Boko Haram se creía prácticamente extinguido hasta que en julio de 2010, el que había sido uno de los miembros más temidos de la organización y figura clave en la carrera de Yusuf, Abubakar Shekau, publicó un video desde un escondite en Borno reclamando para sí el liderazgo del grupo y amenazando al gobierno nigeriano. El nuevo jefe de la secta además prometía lealtad al líder de Al Quaeda en el Magreb Islámico, a Osama Bin Laden, a Ayman al-Zawahiri –actual líder de Al Qaeda- y “a los estados islámicos” en Irak y Somalia. Declaraba entonces: “Oh América, la yihad acaba de comenzar”.

Mammad Nur fue el autor del atentado contra la ONU en agosto de 2011 en Abuja, el primer ataque suicida de la historia de Nigeria, que causó 21 muertos. Además, Nur fue el responsable del bombardeo cerca de abuja una iglesia  el día de Navidad.

Los atentados de Nur se realizaron con el respaldo y el apoyo de Al Qaeda, hasta el punto de que las autoridades aseguraban que llevaban “su sello”. Por entonces, algunos militantes de Boko Haram consideraban que las conexiones entre Nur y Al Qaeca le convertían en un líder “más competente” que Sheaku. Nur comenzó entonces a lograr importantes alianzas dentro de la organización terrorista, especialmente entre los no nigerianos –él era de origen camerunés-.

Abubakar Shekau reaccionó de inmediato a los movimientos dentro del grupo condenando a “pena de muerte” a todo aquel que no obedeciera sus órdenes y matando a los desertores.

Tras la ruptura, en 2012, Mamman Nur formó el grupo yihadistaAnsaru, como rama de boko Haram con un enfoque más internacional. En 2013 numerosos miembros de Ansaru regresaron a Boko Haram.

Antes y después del asalto a la escuela de Chibok

Tal vez usted no lo sepa porque hasta el secuestro de las 200 niñas en Borno la mayoría de los medios no habían reparado en lo que está ocurriendo en Nigeria, pero Boko Haram lleva años practicando crecientes “ejecuciones de infieles” en acciones rápidas y públicas.

En agosto del pasado año, en un episodio que parece haberse repetido en infinidad de ocasiones, un autobús de pasajeros que recorría el camino entre Gamboru y Maidiguri fue detenido por terroristas y tres pasajeros acusados de ser no musulmanes fueron retenidos. Dos de ellos asesinados al momento, el tercer se salvó porque logró confesar a tiempo que era musulmán, así que solamente le robaron el dinero y el teléfono móvil.

Antes incluso, en marzo de 2012, militantes de Boko Haram ya habían comenzado a golpear duramente el comercio de la ciudad de Borno –un mercado clave en la estructura comercial de Nigeria-, matando a tiros a una mujer y su hijo de 10 años en Zannari. Casi al mismo tiempo, mataron también a un comerciante del mercado Gamboru en Maiduguru.

En fechas más recientes la violencia de Boko Haram sólo ha ido en preocupante aumento. Incluso después del mediático secuestro de las 200 niñas en Borno, el grupo volvió en la primera semana de julio al lugar del crimen para secuestrar a 20 mujeres más, de nuevo en las inmediaciones de Chibok.

Errores del gobierno nigeriano

El 22 de mayo del año 2013, el gobierno de Nigeria comenzó una serie de excarcelaciones escalonadas de terroristas vinculados a Boko Haram. En un primer momento se anunció la liberación inmediata de mujeres y niños, así como el goteo de liberaciones de sospechosos que serían entregados a los gobernadores de sus estados para su excarcelación. El criterio para su puesta en la calle sería siempre “el mérito individual”.

Tras las primeras liberaciones, numerosos colectivos protestaron enérgicamente por la directiva del presidente Goodluck, y el gobierno se vio obligado a emitir una “aclaración”. La liberación se llevará a cabo “por fases”, en el “primer lote” se hará hincapié en “las mujeres y niños detenidos como sospechosos”. “Esto será seguido por otras liberaciones escalonados donde los casos serán tratados por méritos individuales por las autoridades de Defensa y las agencias de seguridad”. Aclaraba también que la directiva “es el resultado de un informe provisional de la Comisión Presidencial para el Diálogo y la Paz en el norte de Nigeria, que recomienda la medida” como parte de la estrategia “para resolver los problemas de seguridad que plantean las actividades de la secta”.

“Esta directiva de Sr. Presidente demuestra además, que el Gobierno Federal no ha excluido el diálogo como opción viable en su intento de poner fin a la insurgencia y las actividades terroristas en el norte del país”, añade en su declaración Doyin Okupe.

En general, las políticas antiterroristas del gobierno Nigeriano no han dado resultado en ningún momento durante el crecimiento de la banda Boko Haram. De hecho, según la mayoría de los expertos, han contribuido a acrecentar el problema. Tras el intento de firmar la paz en falso, y con el aumento de violencia de los Boko Haram liderados por Sheaku, llegaron las ejecuciones extrajudiciales, los secuestros, y los arrestos arbitrarios llevados a cabo por los militares nigerianos para amedrentar a los terroristas, han terminado asustando a una población, que ya desconfiaba previamente del ejército, y empujando a muchos de ellos a simpatizar con los radicales islamistas. El pasado 16 de agosto un vídeo denunciaba “crímenes de guerra” del ejército nigeriano contra Boko Haram.

Además, los miembros de la secta islamista comenzaron a infiltrarse en los organismos de seguridad de Nigeria, al menos desde el año 2011, complicando la tarea de su extinción y sofisticando sus atentados.

Otro de los problemas en la lucha contra Boko Haram está en las malas condiciones del ejército nigeriano. Según un oficial del ejército que opera en la conflictiva zona de Borno, sólo se le dan treinta balas a cada uno de los soldados cuando se disponen a salir a patrullar o a perseguir a algún militante islamista. Para conseguir más balas es necesario, según su propio relato, “sobornar” a un superior. “¿Cómo luchar contra una enemigo que viene contra ti con más balas?”, se pregunta en una entrevista concedida a Voa News.

En los días previos a la proclamación del Califato del líder de Boko Haram, el presidente de Nigeria pedía oficialmente al Senado y la Cámara de Representantes la aprobación de uncrédito externo de 1.000 millones de dólares –cerca de 740 millones de euros- para comprar nuevo armamento y combatir a los terroristas. La revelación de Goodlunk Jonathan, reconociendo que no dispone de medios para frenar a Boko Haram, ha incendiado la calle y las redes.

“Supongamos que Camerún o cualquier país declara la guerra a Nigeria”, se pregunta un lector en el nigeriano Punch, “¿vamos a decirles que tienen que esperar a que nuestro presidente vaya a la Asamblea Nacional a pedir el dinero para comprar las armas y luchar contra ellos?”.

Las sospechas de corrupción tampoco contribuyen a que el gobierno sienta el respaldo del pueblo en la lucha contra los terroristas. La fractura abierta entre la gente y el gobierno tras el secuestro de las 200 niñas de Chibok no ha cicatrizado, ni siquiera cuando Goodluck se fotografió a comienzos de agosto por primera vez con las 57 niñas que han logrado escapar de sus captores y con los 164 padres de las fallecidas. Semanas después varios padres acusaron al presidente de soborno: habría pagado 450.000 euros a las familias de las niñas para «lograr» la fotografía.

Tras el anuncio del califato, la reacción del Gobierno ha sido el anuncio de que retomarán el control en la ciudad de Gwoza. Sin embargo, en el propio estado de Borno se mantienen varios focos de militares nigerianos que se niegan a intervenir mientras el gobierno no les dote de armamento.