EEUU celebra 60 años del fin de la segregación

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SegregacionHace 60 años el Tribunal Supremo de Estados Unidos declaró inconstitucional la segregación racial en las escuelas, pero superadas las leyes que impusieron la igualdad en todo el país, la pobreza es hoy una amenaza para la educación de afroamericanos e hispanos.

El Tribunal Supremo dictaminó por unanimidad el 17 de mayo de 1954, en el caso conocido como «Brown versus Board of Education», que las instalaciones educativas separadas privaban a los niños de un grupo minoritario de la igualdad de oportunidades educativas, como establece la 14 enmienda de la Constitución.

La sentencia tuvo gran impacto en la sociedad ya que obligó a los estados a admitir estudiantes sin distinción de raza en sus escuelas públicas, según explica Max Marchitello del Center for American Progress, quien recuerda que en algunos estados del sur los alumnos tuvieron que ser escoltados por la Guardia Nacional.

«‘Brown’ fue un éxito porque cambió por completo el panorama de la educación en Estados Unidos. Hizo más que declarar la segregación inconstitucional: dejó claro que todas las personas son iguales».

No obstante, el experto señala que la segregación racial «persiste todavía» y lamenta el «aislamiento» que sufren algunos grupos por motivos de raza o de su estatus económico.

La segregación se hacía bajo la premisa de «separados pero iguales», algo que no se cumplía, puesto que las escuelas para las minorías solían tener menos recursos y también se separaba con la excusa de una supuesta «deficiencia lingüística».

Pero, según escribió el juez Earl Warren, separar a los niños de la misma edad y con capacidades similares solo por su raza les generaba un sentimiento de inferioridad en su comunidad que podría causarles un daño irreparable.

En el caso de los hispanos, sufrieron esa segregación sobre todo en estados como California y Texas, donde eran distribuidos en escuelas conocidas como «Mexican schools» si tenían un apellido de origen español aunque fueran perfectamente bilingües.

Así lo cuentan Reynaldo Contreras, de la San Franciso State University, y Leonard Valverde, de la Arizona State University, en su estudio titulado «The impact of Brown in the Education of Latinos».

La sentencia fue el primer paso dado contra la segregación y dio impulso al movimiento civil para luchar por el fin de la discriminación y la igualdad de oportunidades educativas no solo en la escuela, sino en todos los ámbitos.

El proceso fue lento y, como recordó el secretario de Justicia, Eric Holder, en un evento el viernes, todavía en 1963 un grupo de estudiantes tuvieron que ir escoltados para registrarse en la Universidad de Alabama, entre ellos su cuñada Vivian Malone.

Son muchos los avances conseguidos desde entonces, sin embargo, «hoy en día la mayoría de niños afroamericanos e hispanos asisten a escuelas segregadas», advirtió a Efe Vanessa Cardenas, del Center for American Progress, experta en demografía.

De hecho los latinos están más segregados en las escuelas urbanas que los afroamericanos, «en gran parte porque las comunidades de color enfrentan retos socioeconómicos grandes y por lo general viven concentrados en áreas de bajos recursos y atrapados en el ciclo de la pobreza», señaló.

La clave para salir de esta espiral, apuntó, está en la inversión, mejorar las escuelas para crear oportunidades para acceder a la universidad, porque «la educación es la única vía para salir de la pobreza y la marginalización».

Cheryl Brown, hija de Oliver L. Brown, recordó junto con otros 12 padres y la ayuda de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP) el hito que supuso el que tras el dictamen «éramos todos iguales».

Brown señaló que como niña no era consciente de la segregación que sufrían, ya que según contó a Efe vivía en un vecindario integrado y tenía amigas blancas, «simplemente iban a otra escuela».

No obstante, aseguró que esta sentencia creó una oportunidad y abrió la esperanza para que las personas lucharan por el resto de sus derechos.

La activista, presidenta de la Brown Foundation, conocedora de la lucha que llevan en la actualidad otros estudiantes, conocidos como «dreamers» (nacidos en EE.UU. de padres extranjeros que entraron al país ilegalmente), señaló que «estas oportunidades no deberían ser negadas a nadie», porque «somos un país de inmigrantes».

Agencia