Economía, conflictos y Kagame: asuntos principales en cumbre de UA

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Expectativas e incertidumbres perviven hoy entre la opinión pública y líderes políticos, cuando solo falta una jornada para que en la Cumbre de la Unión Africana (UA) se discutan las principales preocupaciones del continente.

Cuando aún está en curso la transformación de la pequeña Ruanda, devastada por el conflicto, Paul Kagame, jefe de Estado de ese país de África Central, tendrá que abordar la tarea mucho mayor de reformar la UA cuando asuma el cargo de presidente en su cumbre anual principal.

La agenda de reformas propuesta por Kagame y respaldada por el liderazgo del bloque regional dominará una cita en Addis Abeba en la cual también se espera que los jefes de Estado y gobierno protesten conjuntamente contra las denuncias del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre sus países.

Representando a 55 Estados, los líderes también harán malabarismos con las preguntas cruciales para la organización, entre ellas cómo pagar sus cuentas y cómo enfrentar las muchas crisis que afectan al continente.

Si bien esos temas tienen una larga y familiar historia de debate dentro de la UA, los analistas creen que el ente panafricano está dividido sobre la agenda de reforma masiva.

Kagame, sucediendo a Alpha Conde, presidente de Guinea, al frente de la UA por un período de un año, propuso una serie de cambios que incluyen el nombramiento de una troika de líderes para representar a África a nivel mundial.

Si bien muchos admiran cómo Kagame ha cambiado su país y mantenido el poder desde 1994, otros se resienten a sus esfuerzos por reformar la UA, visto como una pesada burocracia que, para la mayoría de los africanos, es en gran medida irrelevante.

Entre las reformas más debatidas está cómo hacer que la UA sea más autosuficiente.

El bloque funciona principalmente debido al efectivo de los donantes extranjeros, que le dan al organismo el 73 por ciento de su presupuesto, excluidas las operaciones de mantenimiento de la paz.

Kagame defiende una propuesta aprobada en 2016 para recaudar un impuesto del 0,2 por ciento sobre las importaciones de cada país para financiar la UA, lo cual proporcionaría mil 200 millones de dólares.

Eso topó con la resistencia de las cinco economías más grandes del continente, incluidas Egipto, Sudáfrica y Nigeria, cuyas contribuciones por sí solas representarían el 48 por ciento del presupuesto de la UA, dijo Elissa Jobson, especialista de la UA en International Crisis Group.

Para complicar más las cosas está la oposición de Estados Unidos, que dice que le preocupa que el impuesto viole las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), indicó, por su parte, Liesl Louw-Vaudran, del Instituto de Estudios de Seguridad con sede en Sudáfrica.

También en la agenda estarán los numerosos conflictos que atraviesan el continente, que van desde el caos en Libia y la República Centroafricana, grupos terroristas en partes del Sahel y tensiones en la República Democrática del Congo y Camerún.

Habrá, además, discusiones sobre el tema de la inmigración ilegal y la existencia de mercados de esclavos en Libia, inmediatamente después de la cumbre UE-África de noviembre, en Costa de Marfil.

Y África no ha sido inmune a la división en curso dentro de los países del Golfo; los observadores creen que esas tensiones se intentarán aliviar en la cumbre.