División, la sombra que planea sobre el MPLA angoleño

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El gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) parece estar bajo la sombra de la división ante la negativa de su presidente, José Eduardo dos Santos, de abandonar el cargo.

Negada por los implicados, la opción parece una realidad ante el interés del líder de esa fuerza de permanecer en el cargo hasta por lo menos diciembre de este año, y los esfuerzos de otros militantes de escoger cuanto antes al presidente Joao Lourenzo como su sucesor también en el MPLA.

Los resultados de la quinta reunión ordinaria del comité central del partido, efectuado recientemente, traen más dudas que respuestas sobre insistentes rumores en la fractura del partido, que varios de sus directivos tachan de maniobra desde fuera para debilitar la organización que conduce los destinos angoleños desde hace más de 42 años.

El partido es fuerte y los militantes son los que deben decidir el tema de la sucesión, expresó en un debate televisivo el profesor universitario y exdiputado Mario Pinto de Andrade.

No podemos ser presionados desde fuera para tomar una decisión, expresó.

Sin embargo, analistas como los periodistas Ismael Mateus y el director del Jornal de Angola, Victor Silva, aseguraron que no existen razones válidas para la permanencia de dos Santos al frente del partido mayoritario en Angola.

Los defensores de esta propuesta se escudan en la llamada bicefalia en la dirección del país, un argumento que aunque no es totalmente incierto tampoco saca a la luz todas las intenciones detrás de la jugada, que intenta cerrar la era dos Santos tras 38 años en el poder.

Aunque sin una relación directa, el desenlace podría inclinar la balanza en las denuncias contra varios de sus hijos, especialmente la expresidenta del consejo de administración de la Sociedad Nacional de Combustibles de Angola (Sonangol) Isabel dos Santos.

No es la única, pues José Filomeno de Sousa dos Santos (hasta hace poco al frente del Fondo Soberano de Angola) podría ser uno de los principales responsables en la defraudación al Estado de unos 500 millones de dólares.

Por si fuera poco, si dos Santos permanece al frente de esa fuerza incumpliría la promesa hecha en 2016, de retirarse este año de la vida política activa.

No sería el primer político del mundo en echarle tierra a su palabra, ni tampoco aquí, pues el líder de la opositora Unión Nacional para la Independencia Total de Angola, Isaías Samakuva, prometió dejar el cargo después de las elecciones de agosto del año pasado y ahora permanecerá hasta 2019.

La intensidad del debate creció cuando el Jornal de Angola, el de mayor circulación en el país, tituló su reporte del encuentro: Comité Central del MPLA rechaza propuesta del líder.

Inmediatamente el vocero del partido, Norberto García, explicó que la decisión de celebrar en mayo una reunión extraordinaria del comité central para tratar el asunto de la sucesión es para mejorar la propuesta de dos Santos.

‘Recomiendo, por ser lo más prudente, que la realización del congreso extraordinario del partido, que va a resolver el liderazgo del MPLA, sea en diciembre de 2018 o en abril de 2019’, expresó dos Santos en su discurso.

Tales diferencias no son suficientes para verificar una fractura en el partido, toda vez que se trata -por lo menos, de momento- de opiniones distintas.

Una fuerza política que ha permanecido 42 años en el poder, 27 de ellos en guerra civil, no se quiebra tan fácilmente.

Mientras García dijo que la iniciativa de dos Santos no fue rechazada, solo que será mejorada, su hija Isabel descargó una alta cuota de rabia contra el periódico a través de las redes sociales.

‘¿Hasta cuando el director del Jornal de Angola, el señor Victor Silva, va a insistir en mantener a los angoleños mal informados? El Jornal de Angola es de los angoleños, los salarios y el papel para imprimir el Jornal de Angola son pagados con los impuestos al ciudadano. La información tiene que ser correcta e imparcial’, escribió la empresaria.

Antes del encuentro extraordinario en los primeros días de mayo, se realizará en abril una reunión del Buró Político para reflexionar sobre el asunto y llevar una propuesta al comité central, un órgano con 363 integrantes.

Ni la claridad de Joao Lourenzo, vicepresidente del partido, logró apartar la nube de la división.

En el seno del MPLA no hay ni eduardistas ni lourencistas, solo emepelistas, explicó en la segunda reunión metodológica sobre la organización del trabajo del partido, en la que no estuvo dos Santos.

Reconoció que a lo largo de la historia hubo personas dentro y fuera de la organización interesados en destruir al MPLA, para que no cumpla su papel histórico, explicó.

Siempre debemos trabajar para anticiparnos en el sentido de prevenir ese tipo de acciones divisionistas, argumentó el también jefe de Estado.

Queda esperar por las nuevas acciones dentro del Movimiento Popular para la Liberación de Angola. En definitiva la división haría mal al legado al que aspira dos Santos, y a Lourenzo, su heredero.